Of Ink and Alchemy (Black Rabbit 1) CUARENTA Y UNO
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CUARENTA Y UNO

KELLY

—Ahora —dice, enchufando el cable alargador naranja en la toma de corriente del salón—, cuando uses el secador, no se apagará la mitad de la maldita casa.

Aplaudo.

—¡Gracias!

Logan gruñe y se levanta del suelo como si fuera el papá de alguien.

—Esto no es una solución, solo es un parche temporal, y además uno muy malo. Vamos a tener que cambiar el cableado eléctrico más pronto que tarde —dice.

—¿Vamos? — pregunto con una sonrisa.

La comisura de sus labios se eleva.

—¿Acaso tartamudeé?

Me pongo de puntillas y lo atraigo hacia mí por el cuello para darle un beso en la mejilla.

—¿Listo para continuar donde lo dejamos en el ático? —le pregunto.

Ayer le dije a Logan que quería revisar algunas de las cosas de papá.

Hace semanas que no subo allí. Como de costumbre, él quiso ayudarme; es casi como un sexto sentido, saber cuándo estoy trabajando allí arriba .

Lidiar con una tarea tan emotiva es mucho más llevadero cuando él está cerca.

Es lo suficientemente fuerte como para levantar las cosas pesadas que yo no puedo, tanto física como metafóricamente.

—Hagámoslo.

—¿Y si ponemos algunos de estos cuadernos de bocetos en la tienda?

—le pregunto, hojeando las páginas de otro cuaderno.

Nos estamos desviando un poco del tema, disfrutando de la nostalgia de su caligrafía y sus dibujos divertidos—.

Ya sabes, como los libros de portafolio que hay en la parte delantera.

Se encoge de hombros.

—¿Te gustaría incluirlos con flash? Estoy seguro de que la gente los querrá.

Paso un par de páginas y vuelvo a ver las imágenes.

—¿No te parece raro tatuar su obra póstumamente? —le pregunto.

—Solo tú puedes decidirlo, pero yo no creo que sea raro. Creo que a él le encantaría que fueras tú quien continuara con su legado. Podría ser un homenaje genial, unas cuantas piezas pequeñas de su colección privada que estás dispuesta a mostrar al mundo.

Me gusta la idea de tener más obras de papá en la tienda que él mismo fundó hace tantos años; eso lo mantiene vivo allí. Black Rabbit siempre ha tenido un latido; el aprecio por el arte y la historia de la tinta recorre sus paredes como una fuente de vida. Líneas, amor y linaje.

Hay obras magníficas en estos cuadernos de bocetos, también hay algunas que no valen nada, pero quiero compartir sus garabatos y su lado artístico, que era mucho más que un simple destello. Era un artista talentoso con muchos estilos, pero la mayoría de la gente solo lo conoce por uno.

—Voy a elegir algunos para guardarlos —digo, asintiendo con la cabeza y seleccionando cuatro de mis favoritos.

Los llevo a la escalera del ático y los dejo junto a la abertura para no olvidarme de bajarlos.

Por el rabillo del ojo, veo una pequeña luz roja que se refleja en un espejo que Logan movió antes.

Está justo detrás de la trampilla del ático.

Inclino la cabeza hacia un lado, me impulso desde el suelo del ático y me acerco al espejo, siguiendo el reflejo hasta su origen.

La trampilla.

Hay algo electrónico en la puerta del ático. Está bien escondido, pero no debería estar ahí. Paso los dedos por encima y hay otro igual en el marco de la abertura, pero ese está pintado, por lo que está mejor camuflado. Mierda.

—¡Logan! Ven aquí —digo jadeando, señalando el pequeño dispositivo brillante incrustado—. ¿Ves esto?

Se frota la nuca, me mira, respira hondo lentamente y, a regañadientes, se levanta y se acerca para ver lo que estoy señalando.

—¿Es algún tipo de cámara oculta? —pregunto—. ¿Podría haberlo hecho el acosador?

—Es un sensor de seguridad —dice, bajando la escalera y llevando consigo los cuadernos de dibujo. Cuando llega al nivel principal, deja los libros en una pequeña mesa del pasillo y me hace señas para que baje la escalera. ¿Por qué no se está volviendo loco ahora mismo?

—¡Logan, yo no instalé un sensor de seguridad! Alguien entró en mi casa y lo puso aquí. Dios, esto es una pesadilla que nunca termina. —Alguien me está vigilando.

Sus hombros se elevan cuando respira hondo y exhala lentamente.

—Ven aquí.