Obsession (Almas Letales 2) 51. Mia
76%

51. Mia

MIA

—Abre la boca —susurró una dulce voz.

Apreté los labios con fuerza.

Me estaban tocando. No quería que me tocaran. Dolía.

Quería gritar, decir algo, pero la garganta no me respondía. Los gritos… No tenía voz. Daba todo igual.

—Vamos, por favor. Es agua —susurró.

Abrí un poco los ojos.

Era una mujer. Me miraba preocupada, me suplicaba que le hiciera caso, antes de observar a sus espaldas.

—Tienes que hidratarte. Te he traído medicinas. Él no puede saberlo.

Abrí los labios. Los sentía resecos. Agrietados.

Me pesaba la cabeza. El dolor era insoportable.

—Así. Muy bien.

Asintió frenética.

Gemí cuando el agua me pasó por la garganta. Quemaba.

—Lo sé. Lo sé —aseguró—. Ahora las pastillas.

Negué.

Dos lágrimas me cayeron por la mejilla.

—¿Puedes tragarlas? —Volví a negar—. Vale, voy a machacarlas.

Esto te aliviará el dolor. —Me miró de arriba abajo—.

Son fuertes, te dejarán fuera de juego unas horas.

Te vendrán bien para descansar. —Parpadeé—.

Le he pedido que te suelte de la silla para que puedas…

ir al baño o moverte. No sé si me hará caso.

—Esa última parte la dijo enfadada—. Hoy no volverá.

Pero mañana… dile todo lo que quiera saber.

Me puso el vaso en la boca, donde había vaciado el polvo de las pastillas. Bebí poco a poco.

—Me llamo Nicole.

—Mi… a —susurré.

—Sé quién eres.

—Ayúdame.

—No puedo. No puedo hacer más que esto o me matará.

—Mi familia… te sacará de aquí. —Me suponía un grandísimo esfuerzo hablar—. Por favor —supliqué.

Se escuchó un ruido en la lejanía.

—¡Han vuelto! —dijo asustada—. Si se entera de que he bajado…

Se separó de mí, lo recogió todo y se marchó.