Obsesión Feroz (La Bratva Rozanov nº 1) 53. Amara
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53. Amara

AMARA

No hay nada como pasar de estar tumbada en una cama a merced de un hombre que intenta darte una lección a estar sentada en un restaurante elegante con un vestido demasiado ajustado y una coleta también demasiado apretada, viendo a un pakhan de la Bratva comerse su peso en caviar.

Cruzo las piernas debajo de la mesa y Ransome pone la mano en mi muslo. La desliza un poco hacia arriba. Yo la deslizo hacia abajo. Y así sucesivamente.

—Amara, esos pendientes son preciosos —me dice la madre de Ransome desde el otro lado de la mesa. No sé muy bien por qué estamos aquí comiendo marisco a mediodía. Nadie habla, salvo su madre, que me mira fijamente buscando la manera de suavizar la situación.

—Gracias. Ransome me los dio.

—Por supuesto que sí. —Ella le sonríe.

—Veo que le están dando buen uso al dinero familiar —murmura Anton. La mano de Ransome se aprieta en mi muslo.

—Aprendo de los mejores. —Asiente con la cabeza hacia la montaña de caviar que probablemente costó más que los pendientes.

—Bueno, creo que estos almuerzos son encantadores —continúa su mamá—. Es agradable simplemente tener una comida familiar sin hablar de negocios y…

—Dmitry presiona para que se concrete el acuerdo, hijo —interrumpe Anton.

Ransome se pone rígido. Su mamá busca su bebida.

Baron, que está sentado al otro lado de Ransome, mantiene la compostura de siempre. Aunque no deja de mirar por la ventana.

—Nunca estuve de acuerdo con ese arreglo y no lo necesito —dice Ransome.

—Las cosas no funcionan así —dice Anton—. Los Chadovich son muy volubles.

—Hablando de eso, juro que oigo motores —dice Baron con una risa incómoda. Tanto él como Mav estiran el cuello para mirar por la ventana.

—Hijo, no importa lo que necesites. No se trata de ti. Se trata de la familia.

—¿En serio? Porque la última vez que lo comprobé, se trataba de dinero.

—Sin duda, es un motor a toda marcha —dice Baron, y Mav se pone de pie.

Los motores hacen cada vez más ruido, lo suficiente como para ahogar la discusión entre Ransome y su papá. Mientras tanto, Baron parece preocupado.

—Tío —dice, apartándose de la mesa. Su voz suena urgente.

La discusión cesa.

La mamá de Ransome extiende la mano hacia la botella de vino.

Baron se levanta de golpe.

Los ojos de Mav se abren de par en par.

Y…

—¡TODOS ABAJO! —grita Baron justo cuando se oye el estallido de cristales y el silbido de las balas resuena en el aire.

Lo siguiente que siento es cómo me quedo sin aliento al caer al suelo y Ransome cae encima de mí.

Se oyen gritos. Chirridos de neumáticos. Y luego un ruido blanco que se desvanece en un zumbido y mi visión se oscurece.