Nunca te cases con un Highlander (Los Mackay de Dun Ugadale 2) Prólogo
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Nunca te cases con un Highlander (Los Mackay de Dun Ugadale 2)

Nunca te cases con un Highlander (Los Mackay de Dun Ugadale 2)

Por Callie Hutton

© inepub.com

Prólogo

—Soy tu hermano. Lucharía hasta el último aliento para salvarte la vida en el campo de batalla,.

¿Cómo no voy a ayudarte con el asunto más importante de tu vida?

—Craig MacKay se sentaba frente a su hermano, el laird Robin MacKay, mientras compartían una jarra de whisky—.

Pretendes atarte para el resto de tu vida a una mujer a la que no conoces muy bien y que diría que ni siquiera te gusta demasiado.

Robin, que contemplaba a su hermano con los hombros abatidos en señal de derrota, no podía ser más diferente de Craig.

Llevaba cuatro años como laird del clan durante los que había demostrado ser un caudillo fuerte, justo y poderoso.

Pero se había visto obligado a firmar un acuerdo de compromiso con lady Lorena Gordon, la hermana viuda del laird David Gunn.

La boda era en cinco días y, dado que la futura novia había amenazado con suicidarse antes que sufrir lo que su hermano había planeado para ella si Robin no seguía adelante con la boda, no le había dejado otra opción.

—Ya te lo he dicho —añadió Craig—. El matrimonio no significa nada para mí. Nunca he pensado en casarme y, si ocupo tu lugar, me casaré con la muchacha, me acostaré con ella y seguiría con mi vida como antes.

—Aunque deseo mucho que por fin te comprometas —dijo Robin tras un trago de whisky—, debo decirte que tu idea del matrimonio no funcionará. Las mujeres quieren atención, cariño; hay que escucharlas y estar de acuerdo con ellas siempre que se pueda.

—¿Desde cuándo eres experto en el matrimonio? —preguntó Craig. Hizo un gesto con la mano a su hermano—. Cabalgaré hacia el castillo de Clyth al amanecer. Convenceré al Gunn de que aceptarme en tu lugar es lo mejor para todos.

La actitud de su hermano pasó de abatida a esperanzada.

—¿De verdad crees que el Gunn lo permitiría?

A Craig le había partido el corazón ver a su hermano aceptar el matrimonio con lady Lorena estando enamorado de Helena Ross.

Esta, al enterarse de que Robin había firmado el acuerdo de compromiso, se había ido al castillo de Dornoch, donde había vivido la mayor parte de su vida, antes de visitarlos en Dun Ugadale para ayudar a su hermana con el nacimiento de su primer hijo.

Robin había estado muy diferente desde su marcha.

—Sí; ya sabes lo encantador que puedo ser. Tengo la impresión de que quiere deshacerse de Lorena y aliarse con los MacKay. Conseguirá ambas cosas tanto si la casa contigo como si la casa conmigo.

—Si tan seguro estás, me iré al galope en dirección opuesta al castillo de Dornoch en cuanto te vayas.

Craig se puso en pie y se desperezó.

—Sí. Es lo mejor. Una vez termine mi boda, dejaré a Lorena aquí y continuaré con la búsqueda de los bandidos que nos han estado robando y acosando a nuestra gente.

Robin pareció a punto de decir algo. En lugar de eso se acercó a él y le dio un abrazo fraternal.

—Gracias, Craig.

Con una brillante sonrisa, salió de la habitación y Craig se sirvió otro whisky.

Así que se iba a casar. Alzó la copa y brindó por sí mismo.