Capítulo 13 #3
Después de publicar lo que había escrito, junto con la fotografía de Julian —él había asegurado que no tenía intención de explotarla comercialmente, lo que le daba derecho a compartirla—, volvió a dejar el teléfono en la mesita de noche, se acurrucó en la cama y ahuecó la almohada, con la esperanza de poder dormir por fin.
Su reunión con Luca por la mañana llegaría demasiado pronto.
Pero quince minutos más tarde, se levantó de nuevo, esa vez para encender su ordenador.
Pensaba que había terminado con el baloncesto, le había parecido ridículo que Cliff le preguntara si había visto su último partido.
Pero eran los playoffs , y había pasado los últimos años convirtiéndolo en el centro de su universo, se había acostumbrado a preocuparse por lo que le importaba a él, que era el baloncesto.
Así que de repente se sintió excluida, como si la fiesta siguiera en pleno apogeo sin ella y a nadie le importara que ya no estuviera allí.
Mientras ponía el partido, le dolió el corazón al ver a Cliff.
Estar casada con él había supuesto muchos desafíos, entre los que destacaban sus altibajos extremos y la forma en que oscilaba constantemente entre ellos.
Su experiencia no era como la de la mayoría de las parejas jóvenes, eso era seguro.
Pero había visto y hecho muchas cosas maravillosas que no habría hecho sin él.
Y nadie era más divertido… cuando estaba contento.
Solo quería ver unos minutos, lo justo para volver a ver a su futuro exmarido en su elemento, donde hacía cosas increíbles, pero dos horas después había visto el partido entero, incluyendo la entrevista posterior, durante la cual las lágrimas le cayeron por la cara mientras Cliff hablaba de su actuación y sonreía orgulloso a las cámaras, aparentemente tan feliz como siempre.
Sloane se despertó al recibir un mensaje de Ben:
¿Qué te pareció el limoncello spritz? (Lo pondría en plural, pero no sé cómo hacerlo). 😂
Ella le envió una respuesta, para que la viera cuando se levantara por la mañana, diciéndole que lo había disfrutado, que tenían que ir juntos a la costa de Amalfi algún día y deseándole un buen día en el trabajo.
Luego dejó el teléfono a un lado y se levantó.
Julian le había sugerido que fueran a hacer turismo esa tarde.
Quería tomar café con él, conectarse a Internet e investigar sus opciones.
Cuando bajó las escaleras, la casa estaba en silencio.
Charlotte y Lilly aún no parecían haberse levantado, pero encontró a su hermano sentado en la terraza, con la sombrilla de la mesa del comedor de nuevo desplegada para bloquear el sol mientras leía un libro titulado A Walk in the Park , de Kevin Fedarko.
—Buenos días —murmuró ella.
—Buenos días. —Él bajó el libro al verla acercarse.
—¿Has dormido bien? —Sloane puso una mano en el respaldo de la silla frente a él, pero no se sentó.
—Sí. ¿Y tú?
Su hermano no parecía tan descansado como de costumbre, pero ella lo achacó al jet lag .
—Bastante bien. —Señaló hacia la casa—. ¿No has hecho café? ¿Lo preparo yo?
—Pensé que sería divertido buscar una cafetería. Podríamos comprar unos pasteles y echar un vistazo mientras estamos allí.
—Buena idea. —A Sloane le gustó la idea de pasear por el pequeño pueblo junto al acantilado con un clima agradable, disfrutando de un dónut con un café helado—. ¿Y Charlotte y Lilly?
—Podemos esperar un poco más a que se levanten, o enviarle un mensaje a Charlotte para decirle dónde encontrarnos. Podría traer a Lilly y venir después.
—Pero si sigue durmiendo mucho más, quizá no tenga tiempo de reunirse con nosotros antes de su cita con Luca.
De hecho, para entonces ya deberíamos haber vuelto, así no tendrá que dejar sola a Lilly cuando se vaya.
—Lilly tenía edad suficiente para quedarse sola un par de horas, pero dada la situación particular de la niña, Sloane pensaba que ese día no era el mejor para hacer algo así—.
Prometiste que la llevaríamos a la playa de Positano, ¿recuerdas?
—Buena observación. —Julian se levantó y se estiró—. Será mejor que nos vayamos.
—Iré a por mi bolso.
Sloane corrió a su habitación para recoger su teléfono y sus gafas de sol, y se encontró con un mensaje de Ben:
Aquí también venden limoncello. Compraré y prepararé un spritz en tu honor.
Ella se sentía fatal por estar en Italia sin Ben, sobre todo porque parecía que él no dormía bien y además tenía que trabajar, así que metió el móvil en el bolso y salió corriendo a reunirse con Julian, que la esperaba en la puerta de hierro arqueada que daba al exterior de la propiedad.
Pero solo quince minutos después se sintió tentada de enviarle un mensaje sobre los cruasanes rellenos de crema de limón que había encontrado.
Eran sin duda la mejor bollería que había probado nunca.
Era muy difícil no poder compartirlo todo con él.
—¿Cómo está Ben desde que nos fuimos? — preguntó Julian cuando ella sacó su teléfono.
—Bien —murmuró Sloane, guardando el teléfono en su bolso, decidida a cambiar de tema. No quería hablar con su hermano otra vez sobre su matrimonio. Le hacía sentir culpable, y ya se sentía bastante culpable.