Noche de Tiburones 2. ¿Cuánta hambre tiene el tiburón?
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2. ¿Cuánta hambre tiene el tiburón?

¿CUÁNTA HAMbrE TIENE EL TIBURÓN?

Mi nombre es Liam Brachman y tengo doce años. Voy a la Escuela Secundaria Duane Johnson en Ventura, California. Tengo una hermanita llamada Rosa y un conejo de mascota llamado Ruffles.

¿Pero a quién le importa eso?

¿A quién le importa nada en absoluto?

Estoy a punto de enfrentarme a un tiburón martillo de casi cien kilos.

¿Tengo miedo?

¿Acaso los tiburones comen carne?

Déjenme hacerles una pregunta sencilla. ¿Acaso su madre los pondría en un traje de neopreno y les colgaría tanques de buceo a la espalda?

¿Luego les pondría una máscara de buzo en la cabeza y los obligaría a entrar en un enorme tanque de agua de cristal del tamaño de una casa?

¿Y luego soltaría a un tiburón martillo para ver qué pasa?

Apuesto a que su madre no haría eso.

Bueno, aquí estoy, flotando cerca del fondo del tanque, aspirando oxígeno como un loco. Sé que normalmente no respiro tan fuerte ni tan rápido. Pero no es que esté precisamente tranquilo.

No puedo oír mis latidos. Pero puedo sentir un bum, bum, bum en mi pecho.

Puedo ver a mi mamá fuera del tanque, parada junto a un trípode de cámara. Y puedo ver al equipo de mamá subiendo al tiburón hasta la parte superior del tanque.

Estamos en la playa a pocos metros del océano Pacífico. Si miro más allá de mi mamá y del equipo, puedo ver las oscuras olas del mar agitándose a lo lejos.

Soy un nadador bastante bueno. No me gustan las olas altas. Pero me encantaría estar en el océano ahora mismo. De hecho, me encantaría estar en cualquier lugar menos en este tanque enorme.

—Mamá —dije el día anterior—, ¿al menos puedo tener un fusil de pesca?

—Nada de armas —dijo mamá—. Eso lo arruinaría todo.

¿Se lo arruinaría a quién? ¿Me lo arruinaría a mí o al tiburón?

En vez de un fusil, sostengo una cámara de video submarina. Está sujeta al tanque de buceo para que no se aleje flotando, incluso si el tiburón decide que yo soy su cena.

—Cuento contigo para que consigas buenas tomas —dijo mamá—. Tendremos cámaras alrededor de todo el tanque. Pero tú grabarás de cerca.

Mi cerebro daba vueltas, como si tuviera un remolino en la cabeza. ¿Había alguna forma de convencerla de que no hiciera esto? ¿Se me podría ocurrir alguna idea para no terminar como carne de tiburón?

—Mamá, ¿podríamos hacerlo con un delfín en lugar de un tiburón? —pregunté—. A todo el mundo le encantan los delfines. Podría ser muy divertido. Podría pasear encima del delfín. Ya sabes. Hacer trucos de delfines.

Ella me miró fijamente. —Liam, ¿olvidaste para qué canal estamos haciendo esta película? Es el Canal del Peligro. No el Canal de la Diversión.

—Lo sé. Pero...

—Es la Noche de Tiburones en el Canal del Peligro —dijo ella—. La gente quiere ver peligro. No quiere ver diversión.

Está bien. Está bien. Olvida al delfín. ¿Qué otra cosa podría compartir el tanque conmigo?

No se me ocurría nada.

Sé que la Noche de Tiburones es algo importante. Mis amigos y yo la vemos todos los años. Mi amigo Logan construyó un gran tiburón de Lego y nos pareció genial. Y vimos todas las películas de Sharknado , que nos parecieron muy divertidas.

Pero ahora estoy mirando hacia la parte superior del tanque. Y no es divertido. No es divertido en absoluto.

Puedo oír al equipo gritando mientras suben al tiburón sobre el tanque. Puedo ver a los camarógrafos ocupar sus lugares.

Está sucediendo. Como el mal sueño que tuve anoche. Adivinen de qué se trataba el sueño.

El enorme tiburón bloquea la luz del sol mientras lo bajan al agua.

Levanto mi cámara de video. Pero mi mano tiembla demasiado como para grabar nada.

Alcanzo a ver a mi mamá junto al trípode de su cámara. Me hace una señal de aprobación con el pulgar.

¿Se supone que eso debe hacerme sentir mejor?

No hay tiempo para pensar en eso.

El gran cabeza de martillo ya está en el agua. Hace una inmersión lenta desde la superficie hasta el fondo, luego flota hacia arriba otra vez. Gira y vuelve a bajar.

Me ve.

Sus ojos están a los lados de su cabeza. Me observa con un ojo negro y redondo.

Me rodea. Sigue estudiándome mientras nada a mi alrededor.

Se acerca más con cada vuelta. Más cerca.

¿Y ahora qué?