No somos novios (pero ya verás) (Familia Cresswell-Donovan 4) Epílogo
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Epílogo

Sophie se lo llevó mientras ella, su esposa de verdad, reía con las otras chicas.

—¿Pasa algo? —preguntó serio. Ella le hizo sentarse junto a Charlie, Mack y Jacob. Los había reunido.

—A ver, Sophie, dinos si te pasa algo —preguntó Jacob preocupado. Charlie le acarició su rostro y la niña se sentó junto a ellos.

—Es que… ya estáis todos casados.

—Eso no es malo, cariño —dijo Mack. Ella asintió.

—Lo sé. Pero… ¿seguiréis viniendo a casa?

—¿No te has hartado de nosotros? —preguntó Jacob. Ella negó, casi a punto de echarse a llorar.

—Minivi, he comprado la casita azul de la playa, así que Harper y yo vendremos a menudo.

—Yo me quedo con el cuarto de Leo, ahora que se marcha y así no hará falta que vayamos a dormir a casa de Mack.

—Y yo vivo muy cerca, Sophie.

—Lo sé, pero… ¿y si tenéis muchas cosas que hacer? A lo mejor no podéis venir tanto. Cuando nazca el bebé, os iréis a la ciudad, y también los demás. Y Mack tendrá mucho trabajo en el hospital.

Los hermanos se miraron, preocupados.

—Vas a tener pronto dos sobrinos y seguro que necesitamos que nos eches una mano a cuidarlos. Y de verdad, vendremos aquí —aseguró Jacob.

Bella se acercó y él apartó la silla, para que se sentase sobre él.

—¿Qué te pasa, Sophie? Te he visto seria.

—Cree que vamos a dejar de venir —contestó Leo. Bella frunció el ceño.

—De eso nada. Si piensas que te vas a librar de nosotros, lo tienes claro.

Ella sonrió. Bella puso la mano sobre la mesa y todos la colocaron, una encima de otra.

—Hermanos Cresswell-Donovan —gritó Charlie y ellos aullaron. Sophie soltó una carcajada.

Las chicas se acercaron, y también Ben. Stella estaba en un lado, hablando con Armando. Repartieron unas copas y sonrieron felices. Al parecer, la crisis había pasado.

Entonces, escucharon un grito. Armando sostenía a Stella.

—¿Qué pasa? —dijo Mack corriendo hacia ella. Le tomó el pulso y miró a Charlie que estaba cerca—. Llama a una ambulancia. Stella, reacciona.

Ben se puso nervioso, a su lado, sujeto por Jacob.

—Apartaos, es un colapso. Leo, tráeme mi maletín. En el coche.

Salió corriendo y le trajo lo que pidió. Él la examinó y chasqueó la lengua.

—Stella, hay que llamar a tus parientes. Es urgente. Es lo que nos temíamos.

Ella abrió los ojos y miró alrededor. Luego, miró a Richard.

—Él es mi padre.

El sonido de la ambulancia evitó que pudieran hablar. O tal vez la noticia tan impactante. Se la llevaron. Mack la acompañó y su padre lo miró.

—Vamos al hospital.

Margot asintió y se subieron con Leo y Jacob al coche. Esto había que aclararlo.

FIN