Epílogo
Sophie se lo llevó mientras ella, su esposa de verdad, reía con las otras chicas.
—¿Pasa algo? —preguntó serio. Ella le hizo sentarse junto a Charlie, Mack y Jacob. Los había reunido.
—A ver, Sophie, dinos si te pasa algo —preguntó Jacob preocupado. Charlie le acarició su rostro y la niña se sentó junto a ellos.
—Es que… ya estáis todos casados.
—Eso no es malo, cariño —dijo Mack. Ella asintió.
—Lo sé. Pero… ¿seguiréis viniendo a casa?
—¿No te has hartado de nosotros? —preguntó Jacob. Ella negó, casi a punto de echarse a llorar.
—Minivi, he comprado la casita azul de la playa, así que Harper y yo vendremos a menudo.
—Yo me quedo con el cuarto de Leo, ahora que se marcha y así no hará falta que vayamos a dormir a casa de Mack.
—Y yo vivo muy cerca, Sophie.
—Lo sé, pero… ¿y si tenéis muchas cosas que hacer? A lo mejor no podéis venir tanto. Cuando nazca el bebé, os iréis a la ciudad, y también los demás. Y Mack tendrá mucho trabajo en el hospital.
Los hermanos se miraron, preocupados.
—Vas a tener pronto dos sobrinos y seguro que necesitamos que nos eches una mano a cuidarlos. Y de verdad, vendremos aquí —aseguró Jacob.
Bella se acercó y él apartó la silla, para que se sentase sobre él.
—¿Qué te pasa, Sophie? Te he visto seria.
—Cree que vamos a dejar de venir —contestó Leo. Bella frunció el ceño.
—De eso nada. Si piensas que te vas a librar de nosotros, lo tienes claro.
Ella sonrió. Bella puso la mano sobre la mesa y todos la colocaron, una encima de otra.
—Hermanos Cresswell-Donovan —gritó Charlie y ellos aullaron. Sophie soltó una carcajada.
Las chicas se acercaron, y también Ben. Stella estaba en un lado, hablando con Armando. Repartieron unas copas y sonrieron felices. Al parecer, la crisis había pasado.
Entonces, escucharon un grito. Armando sostenía a Stella.
—¿Qué pasa? —dijo Mack corriendo hacia ella. Le tomó el pulso y miró a Charlie que estaba cerca—. Llama a una ambulancia. Stella, reacciona.
Ben se puso nervioso, a su lado, sujeto por Jacob.
—Apartaos, es un colapso. Leo, tráeme mi maletín. En el coche.
Salió corriendo y le trajo lo que pidió. Él la examinó y chasqueó la lengua.
—Stella, hay que llamar a tus parientes. Es urgente. Es lo que nos temíamos.
Ella abrió los ojos y miró alrededor. Luego, miró a Richard.
—Él es mi padre.
El sonido de la ambulancia evitó que pudieran hablar. O tal vez la noticia tan impactante. Se la llevaron. Mack la acompañó y su padre lo miró.
—Vamos al hospital.
Margot asintió y se subieron con Leo y Jacob al coche. Esto había que aclararlo.
FIN