No quiero pedir perdón EPÍLOGO
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EPÍLOGO

Chuseok en Jeju

—Estoy cansada.

—¿Te he cansado mucho? —la miro, le guiño un ojo e intento parecer sexy.

Me echa un poco de agua en la cara riendo, y yo atrapo su pie debajo del agua. Llevamos un rato metidos en la bañera. Estamos en la misma casa que alquilé la primera vez que vinimos a Jeju juntos. Pero en esta ocasión es diferente, porque estamos pasando Chuseok en familia.

Llevamos casi un año planeando estas vacaciones.

Primero, cumplir con todos mis compromisos y grabaciones antes de poder tomar estos días libres.

Luego, coincidir con nuestras familias. Los padres de Sarang y Claire vinieron desde Australia.

Y, para nuestra sorpresa, Claire le pidió a Sarang poder traer a alguien con ella.

Vino en compañía de un chico que conoció en un aeropuerto o en un avión, no lo recuerdo, hace un año.

Mis padres y mi hermana viajaron desde Estados Unidos, y mi hermano y su familia también vinieron con nosotros.

No recuerdo la última vez que pasamos estas fiestas juntos.

Sarang se encargó de todos los arreglos para los boletos de avión, y también del lugar para hospedarse para sus padres y su amiga. Mi familia se quedará en casa de los abuelos.

Masajeo sus pies con calma bajo el agua y ella sonríe.

—Sabes que te amo.

—Yo también te amo, Sarang.

—¿Te puedo preguntar por qué?

—¿Por qué te amo? —Ella asiente—. Mmm, simplemente por ser tú.

—Esa no es una respuesta. Debes esforzarte un poco más.

—¿Por qué amo a Sarang? Amo a la persona que eres.

Que ha aprendido a librar sus batallas, que no teme ser vulnerable y que no le da temor decir que siente miedo.

Amo a la artista, tu creatividad, tu dedicación en cada palabra que escribes.

Amo a la Sarang que me mira con sinceridad y que ha aprendido a comprender lo complicada que puede llegar a ser mi vida.

La que sintió temor de tomar este camino conmigo y que al final decidió quedarse pese a todas las adversidades.

Amo a la Sarang que ríe, a la que llora.

A la que se enoja conmigo. Amo todas tus versiones.

Su sonrisa se hace cada vez más amplia.

—Ahora tú. Quiero saber por qué me amas.

—Yo amo a quien eres conmigo. Amo al hombre y a la persona que ni los fans ni los periodistas conocen.

—¿Ya? ¿Eso es todo?

Vuelve a echarme agua en la cara mientras ríe.

—Soy escritora y puedo ser breve. —Encoge los hombros.

El agua se comienza a enfriar y decidimos salir. Nos metemos a la ducha rápidamente.

Ya en la habitación, ella se sienta a su lado de la cama y comienza a ponerse una crema en el cuerpo.

Yo me quedo parado viéndola, y seguro debo parecer un tonto.

La he visto miles de veces hacerlo, pero aun así me quedo embobado observando.

Sacudo la cabeza cuando la escucho reír. Claro que ha visto mi cara.

Me acerco y me pongo de rodillas entre sus piernas.

Las recorro desde los tobillos hasta las rodillas.

Se sienten tan suaves. Ella me observa. Meto mis manos por debajo de la toalla y recorro sus muslos.

Mi mundo se ha detenido varias veces gracias a ella.

Desde la primera vez que la vi, hasta el día que pensé que la perdería.

No quiero estar sin ella, aunque el camino sea difícil.

¿Sigo siendo egoísta? La respuesta es un rotundo sí.

Mis manos llegan hasta el punto donde sus piernas se unen, y ella las abre con suavidad un poco más.

La acaricio lentamente con mis pulgares hasta que puedo sentir la humedad de su cuerpo.

Me levanto, ella hace lo mismo, y casi al unísono nos despojamos de las toallas, que es lo único que nos cubre.

La ayudo a moverse en la cama hasta el centro.

Me arrodillo en medio de sus piernas abiertas y recorro su cuerpo con la mirada.

Luego recorro nuevamente el camino desde sus tobillos hasta su cintura, y antes de seguir subiendo me detengo y acaricio con suavidad las cicatrices a la derecha de su abdomen.

El recordatorio de que en un momento casi la pierdo.

Y de que hay gente en el mundo que no mide sus acciones.

Sé que no voy a poder aguantar mucho, por lo que recorro el resto de su cuerpo y dejo caer parte de mi peso sobre ella.

Beso su cuello y la escucho suspirar con fuerza.

Beso el lóbulo de su oreja, luego su mejilla, hasta llegar a sus labios.

Ella se abraza a mi espalda y la recorre con tranquilidad.

Me guío dentro de ella y el sonido de un suave gemido se cuela en mi oído.

Quiero pasar mucho tiempo así con ella. No quiero separarme nunca de ella.

Sarang está dormida y me levanto con cuidado para no despertarla.

Busco mi teléfono, y antes de vestirme le envío un mensaje a mi hermano.

Después de un baño y de vestirme, bajo a la cocina para hacer un poco de café.

Ji Hoon se ha tardado un poco en responder.

Una vez el café está listo, me sirvo una taza y salgo a la entrada de la casa; me siento en el piso a esperar que mi hermano aparezca. Espero que Sarang no despierte antes.

Ha pasado un rato cuando lo veo aparecer en la acera con mucha tranquilidad. Tengo ganas de golpearlo por demorarse tanto.

—¿Por qué tardaste tanto?

Lo cuestiono en voz baja cuando llega hasta donde estoy.

—Estaba dormido cuando me escribiste. Da Li me despertó porque vio el mensaje. Se duerme tan bien en la casa de la abuela que, si no fuera por esto, seguiría dormido.

Me entrega lo que le he pedido que me traiga.

—Ya puedes irte.

—Si te vas a poner de ese humor antes de...

—Nos vemos por la tarde en casa de la abuela.

—Ok, ok, ya me voy. Suerte con eso, hermanito. —Señala lo que me ha entregado antes de irse.

He terminado con mi café, me he quitado las pantuflas y estoy parado en medio del césped del jardín, observando el mar a lo lejos y cómo el sol lanza destellos sobre él, cuando Sarang se para a mi lado y me toma de la mano.

La miro y sonríe con la vista puesta sobre el mar.

Lleva una camiseta mía y pantalones de pijama.

Se ha quitado los zapatos, y puedo ver sus dedos y sus uñas pintadas de un rojo brillante, asomadas bajo los pantalones largos.

—Me gustaría vivir aquí.

—¿Debería comprar una casa para nosotros?

—Podríamos comprar una casa aquí.

—Claro que sí, señora escritora superfamosa.

—Por supuesto, señor Idol superfamoso.

Ambos sonreímos por las tonterías que decimos. Miro hacia el suelo y veo nuestros pies juntos. Meto la mano que tengo libre en el bolsillo de mi pantalón.

—Hay algo que quiero preguntarte.

La miro nuevamente, ella lo hace también y asiente.

—Han pasado ya tres años desde que estamos juntos. Loco, ¿cierto?

—Sí, bastante.

—Hemos pasado por muchos momentos buenos, pero también por algunos no tanto, que a pesar de que quiero olvidar, no puedo. Es un constante recordatorio de lo cruel que puede ser el mundo en el que me muevo.

—Te he dicho que solo fue una página en la historia. Hay otras páginas escritas que son más interesantes.

—Leilani...

—Uf, es serio si me llamas por mi nombre. —Frunce el ceño.

—¿Quieres casarte conmigo?

Abre mucho los ojos.

—¿Qué?

No puede ocultar su sorpresa. Saco mi mano del bolsillo y pongo sobre su palma una cajita.

—Quiero pasar el resto de mis días contigo. No habrá nadie más para mí.

Sus ojos se comienzan a llenar de lágrimas, se cubre los labios mientras sigue sosteniendo frente a ella la cajita que no hemos abierto.

Por lo que se la quito de la mano, la abro y le muestro el anillo.

Ella asiente con rapidez y comienza a llorar.

Coloco el anillo en su dedo anular y la abrazo. Sus brazos me rodean con fuerza.

—Sabes que habrá camiones de protesta fuera de tu agencia mañana.

—No me importa. No le voy a pedir perdón ni permiso a nadie.

Hola, soy Ahn Ji Soo de BEATS.

Tomé el bolígrafo porque quería contarles esta noticia primero a mis fans, quienes siempre me aprecian y me apoyan.

Ya han pasado 11 años desde que debuté con BEATS. Y he podido llegar hasta aquí gracias a todos ustedes, que siempre me han apoyado. Sentí que era mi deber ser el primero en compartir esta noticia con ustedes.

He decidido pasar el resto de mi vida con alguien que me ha comprendido y creído en mí desde el primer momento. Seremos el sostén del otro y el refugio ante cualquier tormenta.

A todos los que me han apoyado de forma incondicional, quiero expresarles una vez más mi sincera gratitud. Su amor ha significado muchísimo para mí, más allá de las palabras.

Seguiré esforzándome al máximo para corresponder al amor y la confianza que me han demostrado, como miembro de BEATS y como Ji Soo.

Por favor, cuiden de ustedes y coman algo delicioso junto a sus familias.

Feliz Chuseok para todos.