No quiero pedir perdón CAPÍTULO 35 #2
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CAPÍTULO 35 #2

Ahora soy yo el que la mira con extrañeza.

—Soy Voice desde el día que debutaron, y tú eres mi bias —dice mientras extiende sus manos hacia mí—. Y ahora estás aquí parado frente a mí, y eres el novio de mi mejor amiga. Creo que tendré que cambiar de bias.

Ese último comentario me hace reír. Al final los tres reímos, y el ambiente cambia.

—Soy solo Ahn Ji Soo. Podemos hablar de lo que quieras.

Veo que sus ojos se agrandan.

—Pero hay cosas que no te puedo contar.

—Lani me contó sobre el acuerdo.

El ambiente se termina de relajar. Pedimos la comida y nos sentamos en el piso de la sala. La conversación se da de forma muy fácil. Puedo ver lo buenas amigas que son. Claire me cuenta de cuando estaban en la escuela y de sus aventuras en el verano cuando iban a surfear.

—No te he preguntado por tu lesión.

—Ya estoy recuperado.

Sarang se levanta para ir al baño. Claire y yo nos quedamos solos por unos minutos.

—Sé que Leilani te contó sobre su acosador. Tal vez no debí contarle sobre las sasaeng.

—Esta mañana estuvimos hablando del tema. Era una conversación que en algún momento debíamos tener. Leilani no conoce este mundo como tú, y después de que me contó lo que le pasó, pensé que tal vez dejarla continuar su camino era lo mejor, pero realmente me gusta.

—Esto es irreal. Que esté sentada aquí, frente a ti, y que me digas que te gusta mi mejor amiga. ¿Me puedes decir estas cosas? ¿No estás incumpliendo alguna cláusula de tu contrato?

Su comentario me hace reír.

—No, no estoy violando ninguna cláusula.

—Leilani es una mujer muy especial, y no lo digo solo porque es mi mejor amiga. Lo digo porque es así. Ha sido una amiga e hija maravillosa. Se merece todo lo bonito de este mundo. Es exitosa, pero también ha sufrido mucho, y quiero que sea feliz.

—Yo también quiero que sea feliz. Te prometo que solo habrá momentos felices para ella.

Claire levanta el dedo meñique y yo engancho el mío al de ella.

Un mes después

Lisboa, Barcelona, París, Turín, Berlín, Colonia, Ámsterdam y Londres.

Después de pasar seis meses en recuperación por mi lesión, volver a los escenarios fue emocionante y a la vez aterrador.

En los primeros conciertos estaba un poco contenido.

Me preocupaba volver a lastimarme si daba el cien por ciento.

Pero a medida que la gira iba avanzando, todo volvió a ser como antes.

Hoy es el último concierto. Estamos en Londres.

Sarang llegó anoche, pero no nos hemos podido ver.

Estoy desesperado por hacerlo. Ha sido un mes solo de llamadas y mensajes.

Quiero poder abrazarla y besarla. Pero es muy arriesgado vernos, y más aún porque en el hotel donde estamos hospedados hay algunas sasaeng.

Ella va a estar en el concierto, pero en uno de los box VIP. Y mañana por la noche volaremos a Bali, donde estaremos diez días en una villa privada, solo para los dos.

—¿Estás listo para ir a descansar? —Se Rim se sienta a mi lado en el camerino.

—Estuve seis meses fuera y descansé mucho, pero estoy listo para irme de vacaciones con Sarang.

—Ahn Ji Soo está enamorado.

—Sí, lo estoy.

Después de casi tres horas de concierto, es hora de despedirnos. Cada uno da sus palabras finales, y al llegar mi turno, los gritos son ensordecedores. Me quito el audífono para escucharlos con claridad. Después de unos segundos, les pido a todos que hagan silencio, y así pasa.

—Voice, ¿se divirtieron?

Los gritos regresan y luego vuelven a hacer silencio.

—Gracias por esperar por mí durante el tiempo que estuve fuera.

Los extrañé mucho. Esta noche es muy especial.

—Miro hacia la zona de los box, y aunque no la puedo ver, sé que está ahí—.

Todos ustedes la hacen especial para nosotros.

Esta es la última parada de nuestra gira, y nos hemos divertido tanto como si fuera el primer concierto.

Gracias por querernos tanto, y vamos a seguir haciendo música para ustedes. ¡Voice, las amo!

Llegamos todos juntos al aeropuerto, y a pesar de que voy en otra ruta, me mantengo junto a los miembros.

Hay demasiadas fans en el lugar, y estoy seguro de que hay varias de ellas que van a viajar en el mismo vuelo de regreso a Seúl.

Reconozco a una en particular. La he visto tantas veces que su rostro se me ha quedado grabado.

Por la forma en que va vestida, se nota que viene de una familia de dinero.

Es bonita, y no entiendo por qué prefiere hacer lo que hace.

Porque conseguir información privada es ilegal, y seguro cuesta mucho dinero.

RED_Princess:

Estoy segura de que me ha reconocido. Su mirada fue directa hacia mí.

Voy a pasar el control de migración antes que ellos para poder sentarme en la sala de espera.

Seguro me podré ubicar cerca de ellos. (Tomo algunas fotos para compartirlas antes de entrar).

Sarang ya está dentro, en la sala de espera donde saldrá nuestro vuelo.

Me despedí de los miembros antes de salir del hotel.

Cuando todos comienzan a pasar hacia migración, uno de los mánagers me separa del grupo, y junto a un personal de seguridad me llevan a una zona fuera de las miradas de las fans, donde personal del aeropuerto me está esperando para llevarme a la terminal desde donde saldrá mi vuelo.

Al llegar a la sala de espera, la ubico y me siento a cierta distancia de ella. Hasta que no estemos en nuestro destino, nos debemos mantener así. Mientras esperamos, nos mandamos mensajes de texto y nos reímos porque estamos sentados tan cerca y a la vez tan lejos.

Vamos a viajar de Londres a Dubái, donde haremos una escala de dos horas, y de ahí a Indonesia. En el avión vamos sentados uno al lado del otro, pero nos tratamos como completos extraños. Sarang ha estado dispuesta a seguirme el juego desde el primer momento.

Después de un viaje que me pareció eterno, en medio de la noche llegamos a Bali.

Ya en el aeropuerto, mientras recogemos las maletas, dejamos de ser extraños para ser simplemente una pareja de vacaciones.

Por fin puedo tomarla de la mano, y juntos caminamos hasta el punto de encuentro donde un chofer de la villa que renté nos está esperando.

Ambos estamos cansados, por lo que, al llegar a la que será nuestra casa por los próximos diez días, lo único que hacemos es darnos un baño con agua caliente, ponernos ropa de dormir e ir directo a la cama.

Me remuevo; el espacio a mi lado está vacío.

Me paso las manos por la cara y luego por el cabello.

Me estiro por completo para poder tomar impulso y sentarme en medio de la cama, y es cuando la veo.

Está sentada afuera, cerca de la piscina.

La vista es impresionante. Los colores del mar y el cielo se mezclan en un punto, pero lo que la hace más impresionante es ella.

Ahí sentada, tranquila. Quiero poder darle muchos momentos como este.

En donde se encuentre tranquila. Donde mi trabajo, mi agenda o todo lo que me rodea no interfiera.

Antes de salir, voy al baño para lavarme la cara y cepillarme los dientes. Me acerco en silencio y me siento detrás de ella para poder abrazarla.

—¿Dormiste bien?

—Sí, ¿y tú?

—Estupendo.

Fue maravilloso dormir con ella entre mis brazos. Darle los besos que traía contenidos desde hace un mes antes de quedarnos dormidos.

—¿Te gusta el lugar?

—Parece salido de una novela. Mientras estabas durmiendo, recorrí la casa. Es enorme, pero a la vez tan acogedora. Dejaron café y fruta junto a una nota en la cocina. ¿Sabes que tenemos un mayordomo y un chef privado?

—Ujum.

—No era necesario.

—Quiero que tengas todo lo mejor estos días. Que no te preocupes por nada. Además, si no los necesitamos, solo hay que decirles.

Sarang se mueve entre mis brazos hasta que queda de lado, colocando sus piernas sobre las mías y apoyando su cabeza en mi pecho.

—Te extrañé mucho, Ji Soo.

—Yo también, mi Sarang.