CAPÍTULO 32
A solas
Ji Soo
Estaba enfadado conmigo mismo por comportarme como un adolescente, y más cuando Tae Yang tuvo la amabilidad de recordármelo en una llamada que fue más una discusión unilateral.
—¡Yah, Ahn Ji Soo!
Así fueron sus primeras palabras.
—Te juro por la memoria de mi madre que, cuando te recuperes, te voy a dar unos cuantos golpes.
—¿Por qué no me dijiste que ibas a viajar con ella?
—Porque no vengo de paseo, estoy aquí por trabajo. Y sabes bien que, por la naturaleza de mi negocio, no puedo ir por ahí contándole a todo el mundo lo que hago.
—Pero sabes que ella y yo...
—Claro que lo sé. Y te repito, estoy aquí trabajando.
—¿Por qué necesita protección?
—Pregúntaselo a ella. Escúchame bien, Ahn Ji Soo: Sarang se pasó todo el día esperando que llamaras.
No te comportes como un adolescente celoso.
Sí, en medio de unos tragos te dije que ella me gusta, pero ella nunca me ha correspondido.
Si lo hubiera hecho, no estaría contigo.
Sé cuál es mi lugar. Tú eres mi mejor amigo y te respeto.
¿Es en serio que piensas que voy a hacer algo para alejarla de ti?
Parece que no me conoces. Llevamos la mitad de nuestras vidas siendo amigos.
Anoche, antes de iniciar con el en vivo, intenté hablar con ella, pero no atendió el teléfono.
Le dejé entonces un mensaje que duró un par de minutos.
Me sentía desesperado. Le avisé a la agencia unos minutos antes de conectarme.
Tal vez no era la mejor idea, pero fue lo único que se me ocurrió para distraerme un rato, y más cuando no había tenido ningún contacto con las fans desde que me lesioné.
Estoy esperando a mi mánager para ir a terapia.
Todavía no puedo conducir, por lo cual una persona de la agencia viene por mí para llevarme.
Recibo un mensaje para que baje al estacionamiento, y es cuando estoy entrando al elevador que mi teléfono comienza a vibrar en mi mano y veo el nombre de Sarang en la pantalla.
—Sarang, hola.
Tan solo dos palabras y mi mente se queda en blanco.
—Hola, Ji Soo. Acabo de escuchar tu mensaje.
El elevador ha llegado, pero lo dejo pasar. No puedo perder la señal de la llamada.
—Hay cosas que no entiendo, pero también creo que no es algo que podamos hablar por teléfono. Llegaré a Seúl en unos días y podemos vernos para conversar.
Su voz suena calmada, pero al mismo tiempo un poco distante, y eso me da mucho miedo.
—Está bien. Esperaré por ti.
—¿Cómo estás?
—Bien, estoy por salir a la terapia.
—Me alegra que todo esté bien. Trabaja duro y come algo delicioso después.
Por un momento sentí calidez en sus palabras, pero luego todo se apagó. Quería que la llamada fuera como las de antes, pero no lo fue, y supe que yo mismo me busqué este lío.
Mi mente está en otro lado durante toda la sesión, y el fisioterapeuta se percata de inmediato. Trata de que esté más presente, pero casi no lo logra.
De vuelta en casa, me tomo un largo baño y me acuesto.
Mi mente no se detiene, y a pesar de que me siento cansado, no logro desconectarme de inmediato.
Es ya de noche cuando me despierto. En realidad, lo que me hace levantarme de la cama es que escucho ruido afuera.
Al salir de mi habitación, me encuentro con mi hermano.
—No me avisaste que vendrías.
—Te mandé un mensaje, pero no recibí respuesta. Llegué hace un rato, pero no quise despertarte. Aproveché para descansar un rato yo también. Su Min, en vez de llegar cansada a casa, tiene demasiada energía.
—La extraño.
—Cuando te hayas recuperado por completo, podrás verla. A Da Li le da mucho miedo que pueda lastimarte sin querer. Y más ahora que parece no perder energía con nada. He traído algo para comer.
Entre los dos ponemos la comida en la mesa y nos sentamos.
—¿Cómo va la terapia?
—Bastante bien. Creo que, al ritmo que voy, podré regresar antes. Debo ir a la agencia en un par de días. Ya tengo algunas fechas en mi agenda para unas grabaciones.
Mientras comemos, Ji Hoon me cuenta sobre algo a lo que no le pongo atención. Nuevamente mi mente se desconecta, y las palabras de Sarang me dan vueltas en la cabeza. Su distancia y lo mal que esto me hace sentir.
Ji Hoon hace dos chasquidos con sus dedos frente a mí para llamar mi atención.
—Ahn Ji Soo, llevo un buen rato hablando solo.
—Lo siento.
—¿Pasa algo?
—Solo que tu hermano es un tonto.
—Eso siempre lo he sabido.
Le cuento lo que pasó. Desde el día de los tragos con Tae Yang, hasta la llamada con Sarang.
—Estás en problemas, hermano.
—Gracias por alentarme.
—Es cierto lo que ella te dijo, y deben hablarlo en persona. Creo que es un gran malentendido.
Han pasado tres días desde la conversación con mi hermano. Todos los días le escribo a Sarang, y aunque recibo respuesta de su parte, siento que no es igual a nuestras conversaciones anteriores. Y eso me está matando.
Hoy debo ir a la agencia a filmar contenido para las redes junto a los miembros. Luego iremos todos juntos a comer. Agradezco que lo que haremos hoy será con todos sentados. Todavía tengo que cuidar mi rodilla.
Antes de salir de la agencia, me llaman a la oficina de uno de los mánagers y me notifican que en la mañana llegó firmado el acuerdo de confidencialidad.
Por un lado, siento alivio; el que haya regresado firmado quiere decir que está dispuesta a seguir con lo nuestro, a pesar de lo que pasó hace unos días. Voy a hacerlo bien.
Durante la comida con los miembros, quisiera poder tomarme unos tragos, pero no puedo.
Todavía estoy tomando medicamentos para el dolor.
Pasar tiempo con los chicos hace que mi mente se detenga y deje de pensar en todo el tema de Sarang.
Las anécdotas sobre lo que vivieron en la porción de la gira donde no pude estar son de verdad graciosas.
Por una parte, me siento triste de no poder vivirlas con ellos, pero por otro lado he comprendido que debo recuperarme bien para poder regresar en las mejores condiciones.
Entre bromas y risas, Hyun Sik se levanta y hace un saludo militar. Eso nos recuerda a todos que, para cuando la gira termine, él deberá ingresar al servicio militar. Nos gustaría decir que no nos entristece, pero sería una gran mentira.
—Hyung, ¿cuándo conoceremos a tu novia?
Todas las miradas se dirigen hacia mí, y yo intento no matar a Sung Hoon.
—No lo molesten. —Se Rim suena calmado, pero cuando me mira se le escapa una sonrisa.
—Eso no va a pasar.
—Pero si ya conocemos a Seo Si Hyeon, justo que conozcamos a la tuya.
—No se van a detener hasta que se la presentes. Te lo aseguro, no es divertido.
Cuando termina la cena, puedo ver varios rostros con mejillas llenas de color. No están borrachos, pero sí bastante alegres.
—Vamos a tener que salir por la parte de atrás. Han llegado algunos fans.
Uno de nuestros mánagers nos informa. Es terrible cuando esto pasa. No todos se acercan con buenas intenciones, y eso es lo que nos molesta.
En el momento en que las camionetas están listas en la parte de atrás, nos avisan para comenzar a salir.
En el salón principal no alcanzo a ver a nadie; seguro se han ido a la parte de atrás.
La gorra que llevo puesta me cubre la mitad del rostro.
Camino detrás de Han Bin, quien fue el último en salir del salón.
Cuando llegamos a la puerta trasera, nos piden esperar mientras poco a poco van saliendo y los autos se van moviendo.
En efecto, las fanáticas que hay se han movido atrás, y se escuchan gritos cuando los miembros comienzan a salir.
Veo a Hyun Jae abrazar a Haru, quien está un poco bebido.
Es su manera de protegerlo. Inclusive le pone la gorra que lleva puesta.
Le pregunto a Han Bin si está bien y me responde que sí.
Al salir escucho cómo gritan mi nombre, por lo que saludo brevemente mientras veo a Han Bin subirse a la camioneta que va a compartir con Hyun Sik. Luego me subo al auto que me llevará a casa.
Red_Princess
Ha publicado unas fotos nuevas
Estoy en casa jugando un rato cuando recibo un mensaje de Sarang.
Leilani:
Hola, Ji Soo, mañana estaré de regreso en Seúl.
Suelto el control y miro varias veces el mensaje. El corazón me late muy fuerte. Ha pasado un poco más de una semana desde la última vez que nos vimos. Y a pesar de que hemos intercambiado algunos mensajes en estos días, no ha sido igual.
Ji Soo:
¿Podemos vernos después de que descanses? ¿Me avisas mañana cuando llegues?
Leilani:
Tengo muchas ganas de verte.
Y con esas pocas palabras me desarma por completo. Me paso las manos por el rostro. Sé que eso no significa que todo está bien, pero por lo menos creo que no está todo perdido.
Hoy, luego de terminar con la fisioterapia, me dirijo al edificio de la agencia. Hyun Jae quiere que escuchemos algunas canciones que quiere poner en el siguiente disco.
Cuando llego al estudio, Hyun Jae está en la cabina, y uno de los productores que trabajan con nosotros está en los controles mientras graba.
Me acomodo en uno de los sillones que hay contra la pared frontal mientras lo escucho.
Siempre me ha sorprendido su capacidad para poder escribir y producir canciones, tanto para él como para otros artistas.
En los momentos en que nos sentamos a escribir, las palabras fluyen sin parar.
Es un rapero muy hábil. Sus letras, en ocasiones, pueden ser muy afiladas, pero eso lo hace aún más especial.
—Jagiya, ¿cómo estuvo la terapia hoy?
—Agotadora, como siempre.
—Ya falta menos para que termines.
—Trato de ser paciente.
Él se sienta frente a los controles y comienza a poner los demos de las canciones. Las escuchamos una y otra vez mientras vamos descartando las que no van a funcionar juntas.
Mi teléfono vibra sobre la mesa, y al tomarlo veo un mensaje de Sarang. Ya está en su casa y me pregunta si quiero ir a almorzar mañana con ella. No tengo que pensarlo demasiado y le respondo que estaré allí.