Tarde libre
Era el primer viernes por la tarde desde hacía muchos meses que Klaus no tenía entreno de hockey.
Como ya habían terminado la liga, para ellos ya habían empezado las «vacaciones» y, por tanto, sería el primer fin de semana sin partido.
Entre eso y que hacía mucho calor, Klaus tenía la sensación de que ya llegaba el final del curso, las vacaciones de verano , se acababa segundo y cambiaban de etapa.
Quedaban dos semanas de clase y tres días que sobraban MUCHO .
Habían quedado con Víctor para ir al centro.
Por la noche, el Departamento de Juventud de su ciudad había organizado una muestra de música de jóvenes talentos y unos compañeros de clase tocaban con su grupo y les habían hecho jurar que irían a verlos.
Mientras no llegaba la hora del concierto, Klaus y Víctor fueron a una cafetería del centro donde siempre se concentraban un montón de adolescentes porque la comida que servían no era muy cara.
Klaus se pidió una cola y un bocadillo gigantesco de jamón serrano (últimamente siempre tenía mucha hambre) y Víctor, un café con leche y un bocadillo pequeño de queso.
— ¿Y tú desde cuándo tomas café? —le preguntó Klaus.
—Desde que por las mañanas tengo tanto sueño que mi padre me dijo: « A ver si el café te espabila » . Y me gustó.
—Por la noche no vas a poder dormir —le advirtió Klaus, que no había probado nunca el café, pero lo había escuchado decir muchas veces.
—Yo siempre puedo dormir, ¿acaso no me conoces?
—Es como de mayor tomar café con leche, ¿no? Te veo aquí con la taza y me recuerdas a mi madre —se burló Klaus.
—¡Pues tu madre mola, así que me gusta parecerme a ella! —se la devolvió Víctor.
—¡Ay, no digas eso que me das un cringe que me muero!
—Venga, hablemos de cosas más interesantes. ¿Sabes algo de Goa?