No nacemos monstruos (288 Harmony Road 1) Capítulo 22 #11
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Capítulo 22 #11

—¿Desleal? —Ahora Emily se sentía como si navegara dos aguas—.

En este asunto no hay forma de ser leal a uno, sin traicionar al otro.

Hace meses que siento que estoy traicionando a mamá porque no he corrido a contarle esto, pero también me dejo llevar por lo que dice Rory, por lo que dices tú: que tal vez esto tiene una explicación razonable y que denunciar a papá, sería hundirlo y acabar de una vez por todas con el matrimonio de mis padres.

—Te diré lo que yo haría, de estar en tus zapatos. —Emily la miró con atención—. Esperaría un poco más, al menos una coincidencia más. Citaría a mi padre en Albuquerque, en un lugar que no tenga nada que ver con esta supuesta familia y allí, pruebas en mano, lo interrogaría.

—¿Y si miente?

—Es su conciencia, mi amor, no la tuya. Tú habrás actuado de una forma responsable, madura y correcta, acudiendo, además, a la única persona que puede aclararte las cosas.

Al menos tu padre sabrá algo: que está descubierto y se verá en la obligación de manejar las cosas de otra manera.

Posiblemente, se verá en la obligación de hacer algo que debió hacer hace mucho: darles la cara.

—Hablando de los Harper… —musitó Rory viendo su reloj—. ¿A qué hora debemos estar allá para la cena ?

—Pronto —Emily se puso de pie—. Iré a decirle a Indie que se prepare para despedirse de Rowan.

Caminó hacia la habitación y, cuando estuvo un poco más cerca, a través de la puerta casi abierta vio una escena que la dejó anclada al suelo.

Acostadas en la cama, Rowan estaba reclinada sobre el pecho de Indie, rodeándola por la cintura, mientras ella le acariciaba el cabello y sostenía ante sus ojos un libro que leía para ella.

Estaba muy concentrada en un pasaje de El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett y parecía como si las dos chicas, en ese preciso instante, estuviesen a millones de kilómetros de distancia de Willowbrook.

Emily percibió el momento de una calidad íntima tan intensa, que no tuvo el valor de interrumpirlas y Fiona, notando su perplejidad, se puso de pie, vio desde el comedor lo que sucedía y la llamó con suavidad.

—Ven acá, cariño, por favor…

Emily giró despacio y volvió a la silla que había ocupado antes. Fiona tomó la mano de su hijo y la de su novia entre las suyas con un sentimiento abrumador.

—Hablando de secretos… —musitó y Emily de inmediato frunció el ceño con curiosidad—. No sé si lo han notado antes, pero… Pero sus hermanas se profesan un afecto especial…

—Sé que son demasiado unidas —añadió Emily—. Sé además que a mamá siempre le ha irritado un poco que sean tan exclusivas con su amistad, pero…

—Pero yo creo que esto va más allá…

Rory y Emily abrieron sus bocas en señal de sublime asombro. Miraron a Fiona con más atención.

—Pops lo intuye —aclaró—. Lo intuye desde hace mucho, desde que solo tenían nueve o diez años… Y yo… Bueno, yo también lo noté muy temprano.

—¿Has hablado con Rowie, mamá?

—¡No! ¡No, mi vida, no! —Sacudió la cabeza de un lado a otro—.

No quiero ser yo la que le ponga un nombre a esa afinidad, a ese sentimiento.

No quiero ser yo la que ponga ideas en la cabeza de Rowan.

Si ella, con la llegada de la adolescencia, va a descubrir lo que tiene que descubrir, quiero que sea ella, desde la pureza de ese sentimiento, la que le ponga un nombre.

¡El que ella quiera! ¡Pero que sea suyo!

—Entiendo —le pareció noble. Noble y sublime que Fiona lo manejara de esta manera.

—¿Cómo te sientes con eso? —Emily la miró, intentando imaginar cómo podría sentirse una madre ante un panorama así.

—¿Qué quieres que te diga, Emily? —Sonrió con franqueza—.

Feliz. Si hay algo de lo que estoy segura es que no he visto en mi vida amor más puro y más cierto que este —los ojos de los chicos brillaron con emoción—.

No he visto en mi vida dos almas coincidir así, compenetrarse así, comprenderse de esta manera, pero…

No les mentiré: temo a los Harper y muy especialmente le temo a Claire.

—Desde luego —apoyó Emily con un dejo de amargura—. No sé, papá… —Fiona escuchó cómo se refería a él con un tono despectivo—, pero mamá hará un escándalo de esto.

—Una vez hablé con tu padre —le aclaró—. Y le pregunté si, de ser ciertas nuestras sospechas, estaba dispuesto a defender ese amor de la intolerancia de su esposa.

—¿Y qué te dijo? —La chica la miró muy seria.

—Lo prometió, pero… —Rio sin fuerzas—, pero a la luz de los acontecimientos…

—Sí. Las promesas de papá pueden sonar a palabras vacías .

—¡Pero tienes la nuestra! —Rory le tomó las manos a su madre con fuerza—. Si tus sospechas resultan ser ciertas y el día de mañana nuestras hermanitas resultan ser más que amigas, nosotros también cuidaremos de ese amor y lo respetaremos. De eso no te quepa duda.

—¡Ay, mi hombrecito maravilloso! —Fiona le acarició la cara con amor—. ¡No esperaba menos de un ángel como tú!

Para ella fue un alivio saber que, al menos por el lado de los Gallagher, las cosas para Rowan e Indie serían sencillas, si es que algún día llegaba el momento.