No era parte del guion (Familia Cresswell-Donovan 3) Capítulo 2. Y a la calle #2
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Capítulo 2. Y a la calle #2

—¿Dónde prefieres? ¿En el baño?

—Sí, será más íntimo para él. Gracias.

—Ahora te lo mando.

Era un baño luminoso y grande. Preparó en una mesita plegable el aerógrafo según el tono de piel del cuello de Charlie. Él llamó a la puerta.

—Pasa. Según el planning tengo que maquillarte espalda y culo, algo de pecho, ¿no?

—Sí… así es.

Lo miró curiosa.

—¿No te gusta lucir el cuerpo?

—¿A ti te gustaría? —dijo él, quitándose la camiseta, molesto.

—No, la verdad. Tienes razón. No me gustaría tener que hacerlo. ¿Te lo han exigido en el guion?

—Más o menos. Podría haberme negado —contestó mientras se quitaba el pantalón y se quedaba en ropa interior—, pero ya sabes lo que es, actor nuevo, novela romántica, y según mis hermanos, tengo buen culo.

Ella no pudo evitar soltar una risa. Él la miró extrañado.

—No sabía que había eso en tu cara.

—¿Eso? ¿A qué te refieres?

—A una sonrisa. Al menos no conmigo.

Ella volvió a cerrarse y a él se le escapó un pequeño suspiro.

—Supongo que me tengo que quitar todo.

—Supones bien. Puedes taparte por… delante. Si te molesta. Pero no eres mi primer sujeto de maquillaje.

—Sujeto de maquillaje. Vale. Ahora sí me siento un hombre objeto.

Ella aguantó la risa. —Anda, vuélvete, empezaré por detrás.

Él, ya desnudo, se giró. No es que le llamasen los cuerpos bien hechos, musculados, definidos, o un culo redondo, sin vello corporal y al que le dieron ganas de mordisquear, pero este en concreto, le gustaba.

—Extiende los brazos en cruz, por favor, dorso hacia mí.

Él obedeció. Ella disparó el aerógrafo y él se estremeció.

—Está fresco. ¿Seguro que no lo has dejado en la nevera para fastidiarme?

Ella sonrió. Suerte que él no la veía. Extendió el suave maquillaje, aunque en verdad, no es que necesitase mucho, pero llegó al culo. Tenía algo en la parte superior. Sacó un algodón y frotó.

—Ah… eso no lo sacarás, es una mancha de nacimiento. Mi madre tuvo un antojo de pollo y por eso tiene forma de ala. O eso me contaba mi hermana.

—¿Tu hermana?

—Sí, mi hermana me ha cuidado siempre. Sobre todo cuando falleció mi padre.

—Lo siento, Charlie.

—Ya está. En cuanto a la mancha, puedes maquillarla si quieres, me da igual.

—Le aplicaré un tono más claro, si no te molesta.

—No. Adelante.

Tomó una brocha y se acercó para aplicar el maquillaje. Él se estremeció cuando ella se acercó a él. Se apoyó en su cadera y aplicó el tono. Al menos así se vería menos.

—Vale, ahora sí. Te aplicaré el maquillaje por delante, ¿te parece?

—Tengo un ligero problema —dijo él sin volverse—. Necesito un momento a solas.

—Vamos con prisa, Charlie. ¿Qué problema es? Tal vez pueda ayudarte.

—Ya te digo que no. En fin, adelante.

Se giró y vio su erección. Jadeó, sorprendida.

—Lo siento, Ruby. No pretendía. Tengo el culo sensible.

—No pasa nada. Te maquillo y luego te… haces lo que quieras.

Él cerró los ojos y le pidió que extendiera los brazos hacia delante.

Pasó el aerógrafo por todo el cuerpo y sintió que ella también estaba excitada.

Tuvo que corregir debajo del pecho un manchón que le salió por estar nerviosa y él se excitó más.

Pero no abrió los ojos. Pasó la brocha por su cuerpo y pensó que le encantaría pasar la lengua.

—Terminado… te dejo… un rato… ¿a solas?

—Sí, por favor. Di que estoy haciendo mis necesidades, por ejemplo —dijo agitado, mirándola.

Ella se mordió el labio, recogió sus cosas y se marchó.

Él cerró la puerta del baño. Joder. Se iba a…

tocar. A darse… placer. Lo escuchó gemir y salió deprisa del pasillo, totalmente sonrojada y sin duda, excitada y húmeda. Esto no era una buena idea.

Lauren la paró. —¿Y Charlie? ¿Ya está?

—Sí, en el baño. Creo que iba a usarlo. Pero ya está listo.

—Vamos justos de tiempo. Y mañana nos vamos a los Hamptons, nos van a dejar una casa para rodar un par de escenas, y se incorpora el gemelo de Leo.

—Vale, sin problema. Estaré preparada. ¿Cuántos días?

—Una semana mínimo. Al director se le ha ocurrido grabar en la playa. Este hombre improvisa mucho, pero al final, no está mal. Y me ha dicho que está contento contigo, quizá podamos contratarte en otra ocasión. No se paga mucho…

—Es genial, Lauren. Sois un equipo muy unido, eso me gusta.

—Sobre lo que te pasó, lo siento mucho. Conozco a ese actor, es muy desagradable. Estuve en un rodaje con él.

—Sí, se pasó mucho y después habló mal de mí y no sé si volverán a contratarme en la ciudad. Por eso, agradezco mucho que hayáis contado conmigo.

—Cuando me enteré, lo supuse de inmediato. No sé cómo alguien no lo ha denunciado todavía.

—¿Y exponerse a la opinión pública? Es un actor de óscar y tiene un equipo que lo respalda.

—Lo sé. Es una mierda, si me permites la expresión.

Espero que algún día pague por sus pecados —dijo Lauren.

Se marchó. Ella fue a su puesto, ya más tranquila por lo de Charlie.

Lo vio salir envuelto en una bata fina. La de vestuario le dio una piel falsa que le taparía sus genitales y él fue a ponérsela.

La miró, de reojo, bastante serio. ¿Había hecho algo malo?

¿O lo había tocado demasiado? Oh, si era eso…

se disculparía. No creía, ella era una profesional, ante todo.

Todo el equipo se dispuso a ver la escena.

Despertaba mucha expectación. Valeria llevaba un vestido ligero cuando entró en la habitación.

Se supone que Charlie dormía desnudo. Ella se fue quitando la ropa.

La cámara enfocó por detrás y aunque sabía que llevaba sus partes más íntimas cubiertas, el efecto hizo que pareciera desnuda. La verdad, tenía valor por hacer eso.

Ella lo llamó, él pareció despertarse y al verla, sonrió.

¡Dios! ¡Esa sonrisa canalla! Se metió en la cama y después de un breve diálogo, él comenzó a besarla.

Valeria había permitido mostrar sus pechos en la película y él los lamió con ansia.

Luego se metió debajo de la sábana y simuló que le estaba dando placer en sus partes íntimas.

Escuchó algún suspiro mientras Valeria fingía su orgasmo.

Luego, él se puso encima y la sábana cayó, mostrando su culo que se contraía cada vez que él fingía metérsela.

A esas alturas, más de una estaría completamente húmeda. Como… como ella. Charlie tenía una dulzura mezclada con una parte salvaje que hipnotizaba. Fingieron terminar y él los tapó tiernamente. Le dijo lo mucho que la amaba y que no podría vivir sin ella y se sintió muy conmovida.

Acabaron la escena y tomaron algunos primeros planos. Luego, Valeria se levantó y él se quedó sentado, tapado con la sábana sin moverse y mirando alrededor. Ella adivinó lo que le pasaba. Cogió la bata y se la acercó.

—Gracias. Me vendrá bien.

Se levantó y solo ella pudo ver que estaba completamente excitado. Claro, Valeria era preciosa. Se la puso y se marchó deprisa. Ella suspiró y se fue a recoger todo.

Valeria se acercó a ella. —¿Todo bien?

—Sí. Creo que tu coprotagonista se puso duro.

—Es normal. Al final, se ha metido en el papel. Se ha disculpado, pero ya le he dicho que no pasaba nada. Yo también me he excitado cuando me lamió el pecho. Sabe lo que hace con la lengua, eso ya te lo digo. Me voy a cambiar. ¿Nos vemos a las siete?

—De acuerdo, nos vemos.

Tragó saliva. Joder con el tío. Recogió rápido y se fue, con una leve despedida.