Niebla mental 9 #2
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E s la mejor forma de impactar y de ser honesto conmigo mismo, no quiero ser uno de esos gurús que te prometen cosas que luego se quedan en humo .

N o va conmigo recomendar una cosa y luego hacer otra, nunca se me ha d ado bien vender .

H ay quien podría vender arena en el desierto, pero yo no soy de esos.

Dejé caer la bolsa en la mesa y abrí el portátil por inercia .

N o esperaba mucho, el día había sido una maratón de fiebre, oxígeno y desesperación controlada .

S i había aprendido algo, era que en el hospital cada minuto cuenta, pero en casa el tiempo se alarga como si estuvieras en un limbo .

L a página del podcast cargó lentamente, como si incluso internet estuviera tan agotado como yo .

C uando finalmente apareció, mis ojos se abrieron como platos.

—¿Qué demonios...?

Había comentarios nuevos . M uchos . Y reproducciones, más de las que habría imaginado.

Me eché hacia atrás en la silla, pasando la mano por mi cara .

E l cansancio no había desaparecido, pero note un subidón de dopamina que me hacía imparable .

A preté los labios para contener una sonrisa, pero fracasé estrepitosamente .

M e sentía como un niño al que acababan de felicitar por dibujar algo reconocible.

— Bueno, Miralles —me dije a mí mismo—, parece que ahora tienes una audiencia bastante grande, mejor que no la decepciones.

Esa noche, grabé otro episodio. Y, por supuesto, en mi pequeño y caótico estilo.

— Bienvenidos de nuevo . S i están aquí, supongo que algo de lo que dije durante los anteriores episodios les hizo vibrar y por eso han vuelto.

O tal vez simplemente les gusta escuchar a un médico que suena un poco loco hablar desde su cocina .

E n cualquier caso, gracias. Hoy quiero hablarles de un tema delicado: el pan de molde .

E se falso amigo . S í, sí, ya sé. “¿ P ero, doctor, qué tiene de malo el pan de molde? ”

. Bueno, permítanme decirles algo: un pan que dura tres semanas sin moho no es pan, es química disfrazada de carbohidrato.

Ese día traje a un invitado muy especial al podcast, un nutricionista de renombre, alguien que lleva años desmontando mitos en la alimentación y destapando verdades incómodas sobre la industria, se dedica a preparar deportistas de élite y se est á popularizando mucho por internet.

— Hoy vamos a hablar de algo que estoy seguro les va a interesar: los grandes mitos de la alimentación y, por supuesto, de ese villano que siempre está en la mesa, pero que nadie quiere señalar directamente .

N o, no me refiero al pan de molde, hablo del azúcar .

N os lo va a explicar Nicolas, é l es un gran profesional, avalado por grandes deportistas, es uno de los m á s famosos nutricionistas del momento.

— Lo primero de todo, Daniel, muchas gracias por invitarme a tu po d cast .

Estás contribuyendo a que la sociedad sea cada d í a mejor.

D urante décadas, nos han dicho que el gran culpable de las enfermedades son las grasas, que si comes un trozo de mantequilla tu corazón va a explotar .

P ero la realidad es que el verdadero enemigo es el azúcar, hay numerosos estudios, y cada vez m á s ,afortunadamente, que desmienten el hecho de que las grasas obstruyen las arterias . Hice una pausa dramática.

— ¿Lo escucharon, oyentes? E l azúcar, ese supuesto amigo dulce que está en todo: el café, las galletas, incluso en cosas que no deberían ser dulces, como el pan .

P ero claro, no lo llaman “azúcar” en las etiquetas, porque eso sería demasiado honesto .

L o disfrazan con nombres bonitos como jarabe de maíz, dextrosa o glucosa .

V amos, es como si un ladrón entrara a tu casa y te dijera que no es un ladrón, que es un “experto en redistribución de bienes”.

Mi invitado se rió, y luego añadió con seriedad:

— El problema del azúcar no es solo que sea adictivo, sino que está en todas partes .

N os han educado para temer a las grasas, cuando en realidad nuestro cuerpo las necesita para funcionar .

¿ S abías que el colesterol no es tan malo como nos han hecho creer?

Por supuesto con cabeza, y estamos hablando de una persona sana .

N o estamos diciendo aqu í que te pongas a comer grasas a lo lo co.

L o lógico y lo ideal es comer de todo pero en su justa medida.

Puse cara de sorpresa para enfatizar.

—¿Perdón? ¿Estás diciendo que puedo volver a desayunar huevos sin sentir que estoy cometiendo un delito contra mis arterias?

—Exacto. El colesterol es esencial para muchas funciones del cuerpo .

S in él, no podrías producir ciertas hormonas, ni reparar tus células .

P ero la industria alimentaria necesitaba un villano fácil de señalar, así que le echaron la culpa a las grasas .

M ientras tanto, el azúcar, el verdadero culpable, siguió pasando desapercibido, para la industria es mejor que sigas pensando que esa pirámide de alimentación es válida y comas por la mañana cereales altamente azucarados .

Y la gente ni lo piensa, porque es lo que dicen los médicos .

E n la base de esa pirámide desactualizada est án el pan, los cereales y las harinas.

Y la gente piensa “ c ó mo no voy a creer a mi médico de cabecera , casi amigo m í o, si me lo dice desde la confianza . V oy a creer a este vendehumos que sale en redes …” B uahh!!

—Ah, claro . E s como en las películas de detectives cuando el sospechoso más obvio resulta ser inocente y el verdadero villano es el tipo que parecía simpático pero estaba en segundo plano todo el tiempo.

Nico asintió, riéndose.

— Exactamente . P or eso es tan importante que empecemos a cuestionar lo que nos dicen .

N o todo lo que viene con una etiqueta “saludable” lo es realmente y, sobre todo, tenemos que aprender a leer entre líneas .

S i un producto dice “bajo en grasas”, pregúntate qué le han añadido para compensar el sabor.

— Vamos a dejar algo claro de una vez por todas —dijo, moviendo las manos como si estuviera dando un discurso épico—, el colesterol no es tu enemigo .

D e hecho, necesitas colesterol para vivir .

E s como ese vecino raro que siempre está en su jardín con gafas de sol .

P uede parecer sospechoso, pero en realidad está ahí para cuidar la comunidad.

Solté una carcajada

— Entonces, ¿todo este tiempo hemos estado culpando al vecino equivocado mientras el verdadero criminal, el azúcar, se paseaba por el vecindario con una sonrisa dulce y un cuchillo escondido?

— Exactamente —Nicolas apuntó con el dedo, como si estuviera acusando al mismísimo azúcar en un juicio.

Decidí meterme en el papel.

—- Señoras y señores del jurado, les presento al verdadero culpable de nuestras desgracias: el azúcar .

E ste ingrediente ha estado infiltrándose en nuestras vidas durante décadas, disfrazado de cosas “bajas en grasa” y “light” pero, en realidad, está detrás de la obesidad, la diabetes, y ese momento en que te sientes cansado después de comer un donut.

Mi invitado no pudo evitar reírse, pero recuperó la compostura rápidamente.

— Es en serio, Daniel, nos han lavado el cerebro durante años . P or ejemplo, ¿cuántas veces has escuchado que deberías comer seis veces al día para “activar tu metabolismo”?

— Miles . H asta he llegado a creérmelo y, lo peor de todo siendo médico, a recomendarlo.

— Pues no deberías hacerlo . C omer tantas veces al día no solo no es necesario para la mayoría de las personas, sino que muchas veces provoca más hambre y dependencia de azúcares rápidos . E s como echarle gasolina a un coche que no estás usando: un desperdicio.

— Entonces, ¿el truco es comer menos veces? ¿ T ipo dos comidas enormes al día?

—- No es solo la cantidad, sino la calidad .

S i comes alimentos reales, ricos en nutrientes, no necesitas estar picoteando todo el día .

E l problema es que muchos productos procesados están diseñados para no llenarte, para que sigas comiendo .

L a clave est á en comer alimentos y no productos alimenticios.

— Ah, claro, porque no hay negocio si quedas satisfecho con un plato de arroz y pollo . P ero si puedes comerte seis barritas “energéticas”.

— Exacto . Y esas barritas, por cierto, suelen tener más azúcar que una lata de refresco . A sí que, si de verdad quieres energía, cómete una manzana y un puñado de frutos secos.

Me quedé pensativo un momento.

— Entonces imagino que serás partidario del ayuno intermitente, cosa que yo llevo una temporada haciendo y, sinceramente, tengo que dar gracias a todos los divulgadores como tu, por que haciéndolo bien funciona

— Pero, Daniel, aquí hay un tema polémico, ¿t ú qué haces: ayuno intermitente o ayuno interminable? —Hizo una pausa, riendo entre dientes—. Es broma, pero si creo que todo el mundo debería probar el ayuno aunque, como ya dicen algunos por ahí, mejor llamémoslo ayuno inteligente

Me eché a reír.

— ¡Ayuno inteligente! Suena a que te sientas frente a un plato vacío y le dices: “hoy decidí no comer, pero gracias por estar ahí”.

Nicol á s se rió más fuerte.

—Efectivamente. Le agradeces al aire por su aporte nutritivo.

— Hablando en serio, Nicolás. ¿ Q ué es exactamente eso de ayuno inteligente? P orque hay muchas ideas flotando por ahí, y no quiero que nuestros oyentes terminen pensando que ayunar es saltarse comidas porque se olvidaron de ir al supermercado.

— Buena pregunta . M ira, el ayuno inteligente no es morirse de hambre ni saltarse comidas al azar, es darle a tu cuerpo un descanso planificado, permitiéndole regenerarse y utilizar su energía de manera más eficiente .

E s como apagar tu computadora por unas horas para que deje de sonar como un avión a punto de despegar.

— Entonces, ¿no es solo un método de dieta más?

—- No . Y ahí está el problema . M uchas personas lo ven como una moda para perder peso, pero el ayuno tiene beneficios que van más allá de eso : mejora la sensibilidad a la insulina, reduce la inflamación y hasta puede ayudar a la mente a despejarse,

porque no estás pensando constantemente en tu próxima comida.

— Eso s í, tienes que lidiar con alguien con el que hasta ahora no contabas, y puede que notes que haya gente que se echa para atrás cuando te acercas ....jajaja

— Imagino claro que hablas del aliento — soltó una carcajada — , pero esto tendr á alg ú n remedio, ¿no? O ser á temporal, quiero pensar.