Nadie recuerda a Nora El cuaderno de Nora día ocho
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El cuaderno de Nora día ocho

En La Encina nos han pedido que escribamos una cosa que nadie sepa de nosotros.

Alba ha puesto que una vez se comió un insecto porque pensaba que era una pasa. Celia dice que debe ser verdad, pero no sé cómo va a comprobarlo.

Yo podría escribir que sé cuándo mamá miente.

No siempre. Cuando miente a otras personas cambia la voz y habla más despacio, como si cada palabra fuera un vaso que no quiere romper.

Cuando me miente a mí hace lo contrario.

Contesta rápido. Añade detalles que no he pedido.

Si le pregunto por cuando estaba embarazada, dice que hacía mucho calor, que odiaba el olor del pescado y que papá pintó mi habitación tres veces.

Una historia con demasiadas cosas puede ser una pared.

Hace un mes encontré una fotografía en el álbum donde mamá tiene barriga. La amplié. El borde de su cuello no coincide con la luz del cuerpo. En otra, la mano tiene un anillo que mamá nunca ha llevado. Pensé que eran fotos arregladas porque se veía mal.

Después encontré el cuaderno azul.

La ciudad donde nadie podía mentir.

Mamá me lo contaba cuando era pequeña, pero en la primera página pone MARTA Y CLARA, 1989. La letra de Marta se parece a la de una carta escondida dentro de la tapa.

La carta no dice que sea mi madre. Dice “si Sara encuentra esto”.

Yo no me llamo Sara.

Busqué el nombre en el ordenador de mamá. Había una carpeta que se borró cuando la abrí. Solo vi una foto de una casa con ventanas azules y una mujer que se parece a mí.

Escribí a Iago porque su nombre aparecía en el cuaderno. Me dijo que hablara con Clara. Le pregunté si Clara era mi madre. Respondió: “Es la persona que te ha criado. Lo demás debe contártelo ella”.

Esa respuesta significa que hay un lo demás.

Mañana viene Iago al pueblo de al lado. No sé si ir. Alba dice que me acompaña, pero no quiero meterla.

Mamá vendrá el viernes. Le diré que aparque lejos para que podamos hablar sin que nadie escuche.

No sé quién es nadie .

A veces pienso que mamá me protege de una persona. Otras veces pienso que me protege de saber algo sobre ella.

La cosa que nadie sabe de mí es esta:

Tengo miedo de preguntar y que la respuesta cambie a la persona a la que llevo once años llamando mamá.