Veinticuatro. Rose #2
A juzgar por su tono, está claro que me está rogando que esté de acuerdo con ella. Quiere que le dé algo de qué aferrarse; aunque sea solo un hilo de esperanza.
Pero me pidió que fuera honesta.
–No lo creo –respondo.
Ella se presiona las sienes con las yemas de los dedos.
–¿Cuál es el punto, entonces? Si sé que no estoy de acuerdo con ser una amante secreta, ¿por qué siquiera empezaríamos a tener una relación?
–Se está poniendo rosada; supongo que está notando lo que significa, al igual que yo, pero continúa–: No estoy diciendo que vayamos a casarnos algún día.
Sé que es pronto y que ni siquiera somos algo ahora.
Pero lo que estoy diciendo es que, si no hay posibilidad de que esto tenga un final feliz, entonces yo…
¿No es más inteligente terminar ahora? ¿Antes de que una de nosotras termine lastimada?
Creo que es una pregunta retórica, pero lo ignoro.
–No.
–¿No? –repite como una tonta–. ¿Según qué?
–Según… el hecho de que quiero estar contigo. No quiero que esto termine.
–Pero sí terminará –señala–. No es que, si seguimos juntas por tiempo indeterminado, un día yo lo superaré y no tendré problemas con que mi novia me esconda en una habitación mientras ella se casa con alguien más. Jamás estaré de acuerdo con eso, Rose.
–Entonces, terminará más adelante.
–Ah, sí… Gran idea, involucrémonos emocionalmente entre las dos primero, así nos duele mucho más.
–Las personas se separan todo el tiempo. La mayor parte de las relaciones no duran por siempre, pero de todos modos las comienzan. ¿Cuál es la diferencia?
–Estar en una relación que no funciona es parte de la vida. Comenzar una relación que sabes que no funcionará es masoquismo.
–Pero tendremos el ahora –digo, inclinándome hacia adelante–. Danni, quiero estar contigo. Estar a tu alrededor hace que todo esté bien. Es algo maravilloso. ¿No es mejor tener algo maravilloso durante un tiempo, aunque algún día tengamos que despedirnos, a que jamás lo hayamos tenido?
Me doy cuenta por su expresión de que mis palabras no tienen el impacto que esperaba. Y me apago. Sus ojos se vuelven vidriosos cuando me responde.
–Yo también quiero estar contigo. No quiero que esto termine. Pero apenas hemos comenzado a salir y ya la idea de volver a ser amigas me duele.
–Entonces, sigamos juntas .
–Duele mucho, en verdad , Rose –dice por encima de mí–. Así que ni siquiera puedo imaginar lo mucho que dolería más adelante. No puedo hacerme eso a mí misma. No lo haré. Y tú te mereces a alguien que se quede contigo.
No lo entiendo. ¿Cómo llegamos aquí? En un momento estábamos hablando sobre rumores y extraños y, de pronto, estamos terminando.
Así como si nada. ¿Qué dije mal? ¿Puedo retractarme?
¿Podemos comenzar esta conversación desde el principio?
Tiene que haber un modo de arreglar eso.
No puede estar diciendo que no quiere estar más conmigo, ¿verdad?
Debe haber algo elocuente y convincente que se me pueda ocurrir para calmar sus miedos de una vez.
Me han entrenado para resolver conflictos más veces de las que puedo contar.
Pero el corazón me late tan rápido y tan fuerte, siento como si la garganta estuviera a punto de cerrarse por completo y la visión se me nubla a los costados, así que todo lo que puedo decir es un simple y poco convincente:
–Pero… Por favor.
Danni niega con la cabeza antes de que siquiera pueda terminar.
–Lo siento –susurra y yo la tomo enseguida de las manos. Las sostengo con fuerza, atándonos a las dos.
–No, Danni, no –le suplico.
–Tengo que hacerlo. Yo tampoco quiero, pero tenemos que hacerlo.
–Al menos piénsalo hasta mañana.
–Por favor, esto ya de por sí es difícil, no hagas que sea peor.
–Bueno, no es mi intención hacer que dejarme sea más fácil .
–Rose, lo siento –dice Danni y me suelta las manos–.
Si me hubiera dado cuenta, ni siquiera habría comenzado esto.
Lo siento mucho. Pero vamos a estar bien, ¿okey?
Tú… todavía me importas y vamos a seguir siendo amigas, y ni siquiera tenemos que seguir con todo eso de la distancia.
Molly sabe que aún pasamos tiempo juntas y no le molesta.
Podemos volver a estar como al principio del semestre y va a doler un poco, pero luego no dolerá más y ambas vamos a estar bien. ¿Sí? Lo prometo.
Pero yo ya he dejado de escuchar. Está claro que tomó una decisión en la que yo no tengo voz ni voto.
El miedo y el dolor ya se están desvaneciendo.
Como arena que se escurre entre los dedos.
Estoy segura de que Danni tiene razón. En una o dos semanas, tres como mucho, seremos simplemente algo que ocurrió durante unos instantes.
Si solo quiere que seamos amigas, entonces seremos amigas.
En realidad, no importa mucho. Nada importa, en general.
Todo comienza y todo termina; y se mantiene así por toda la eternidad.
Y sentir algo especial es un desperdicio de emociones.
Lo único que jamás cambia es el tiempo que transcurre entre los dos puntos.
Y tal vez Danni tiene razón. Tal vez, cuanto más corto, mejor.
Bien podría enfrentar esta nueva realidad sin ofrecer resistencia. Me pongo de pie y recojo mi ropa húmeda.
–¿Tienes una bolsa? –pregunto–. Probablemente sea mejor que esconda esto en el camino de regreso.
Ella me mira de un modo extraño y luego revuelve en el armario en busca de una bolsa de tela.
–¿Estás bien? –me pregunta mientras me la entrega.
–Por supuesto –le aseguro–. Comprendo lo que dices. En serio.
Me está examinando, parpadea mientras sus ojos viajan por mi rostro como si hubiera visto algo alarmante en él.
–¿Estás segura? No pareces estar bien.
Creo (es del todo posible) que finalmente lo ha visto. Lo que sea que vio Molly. Supongo que el tiempo no podría ser más perfecto. Con un poco de suerte, la ayudará a superarme con rapidez. No quiero que esto sea más difícil para ella. No quiero que sufra.
–Estoy bien –insisto, sonriendo. Pero a juzgar por su reacción, eso solo sirve para incomodarla más–. Hazme saber si necesitas algo, ¿sí?
–Seguro –responde, dudosa; y yo asiento rápido con la cabeza.
–Que tengas buenas noches –digo con toda la dulzura posible. Con la cabeza en alto, me marcho y tomo el camino de regreso hacia mi habitación.
Con cada paso pesado que doy me arranco un grito silencioso del cuerpo y lo hundo en el suelo.
Y mientras camino, le envío un mensaje a Alfie.
Sobre tu idea de fingir que salimos.
Hagámoslo.