Morirse por un crucero (Misterios de Rachel Prince 4) Capítulo 32
100%

Capítulo 32

Aquella noche, más tarde, Rachel y Sarah se unieron a Glenis y los demás en el Salón de Baile Stars para ver la final del concurso de canto. Rachel se sentó junto a Deep, que parecía relajado.

—¿Cómo estás? —preguntó ella con delicadeza.

—Aliviado de que mi nombre haya quedado limpio y de que la persona responsable de la muerte de Florence haya sido atrapada, gracias a ti.

—Yo también estoy aliviada. —Rachel tomó un sorbo de Martini.

—No conocía a esa mujer. ¿Cómo llegó a ser tan cruel?

—¿Quién sabe? Se obsesionó contigo y se sintió rechazada. En su mente retorcida, siempre habías sido su amante. Pero no sientas pena por ella. Lo que hizo fue una maldad. Estaba decidida a vengarse de la mujer a la que consideraba responsable de su desdicha.

—¿Cómo la localizó?

—Lo más probable es que fuera por pura casualidad.

Al reservar plaza para ella y Emma en el viaje de «cosas que hacer antes de morir» para encontrarse con los Scheffler, debió de descubrir que la agencia de viajes era propiedad de la persona que, en su mente, era su archienemiga.

Los correos venenosos se pueden vincular al día en que reservó el crucero.

La biografía de la señora F. está en la página web de la empresa.

—Pero ¿por qué drogó a Georgia Flanders? —preguntó Glenis, que había estado escuchando la conversación.

—No creo que lo hiciera. Georgia se emborrachó y se desmayó, no había drogas en su organismo —explicó Sarah—. Estaba triste por la pérdida de su abuela y quería llamar la atención de su padre.

—Menuda actriz era esa Patty... A mí me engañó por completo —dijo Charles—. Una asesina despiadada. Me alegro de haberla perdido de vista junto a esa insufrible de Emma.

La velada terminó con Prudence interpretando el aria When I am Laid in Earth de Purcell, de la ópera Dido y Eneas , durante la cual se derramaron muchas lágrimas en el grupo mientras cada uno se perdía en sus pensamientos.

Un estruendoso aplauso llenó el salón de baile cuando hizo su última reverencia.

—Supongo que mañana te irás a casa, ¿no? —le preguntó Rachel a Deep.

—Sí, ya he organizado que se lleven mi equipaje. Volaré a Delhi y luego cogeré un tren a casa. Ha sido toda una aventura, pero ahora echo de menos a mi familia y la aprecio más que nunca.

—Brindemos por ello —dijo Glenis.

Todos levantaron sus copas.

—Por la familia —corearon, y chocaron las copas.

Rachel y Sarah se despidieron de sus nuevos amigos y Rachel prometió unirse a ellos para cenar al día siguiente. Deep la abrazó.

—No tengo palabras para agradecértelo, Rachel. Eres una persona maravillosa y estoy seguro de que tu padre está excepcionalmente orgulloso de ti. Te deseo toda la felicidad en tu matrimonio y para tu futuro.

Unas cuantas lágrimas escocieron en los ojos de Rachel mientras se despedía de aquel hombre tan afable.

A la mañana siguiente, Waverley se unió a Sarah y Rachel mientras desayunaban. Su caminar alegre les indicó que todo iba bien.

—Solo quería darles una buena noticia antes de irme a disfrutar de una luna de miel como Dios manda esta vez —dijo radiante—.

La señora Chowdry ha salido del coma y está mostrando una resistencia notable.

Aún no recuerda el día del ataque, pero los médicos están seguros de que su memoria volverá con el tiempo.

La policía no la necesita para testificar, ya que tienen pruebas suficientes con la confesión grabada de ayer y con que su marido ya no le proporciona una coartada a Patty Chambers.

Robert Hutchins ha sido puesto en libertad y ya está de camino a casa en Inglaterra.

—Gracias, jefe —dijo Sarah.

—Adiós por ahora, señoras. Recuerde que siempre tenemos un trabajo para usted, Rachel.

Mientras Waverley se alejaba a grandes zancadas, Rachel miró a su amiga.

—Nunca se rinde, ¿verdad?

—Te encanta, Rachel Prince. Y ahora, ¿qué tal si exploramos lo que Nueva Zelanda puede ofrecer?

—Eso es algo que me apetece mucho. Trato hecho, enfermera Bradshaw.

FIN