Capítulo 40 #2
Cuando fue hora de marcharse Nikolai se limitó a decirme que esperaba que fuese un poco menos estúpida y tomara la oportunidad que estaba poniéndome en bandeja de plata.
Después de eso, me deseó suerte y salió de la cabaña para encontrarse con Tyler, quien parece haberse empeñado en poner cuanta distancia sea posible entre nosotros.
Apenas si ha puesto un pie en la choza de cuatro por cuatro en la que estoy encerrada desde que llegó, y ya han pasado varias horas desde eso.
Ahora solo nos encontramos Tyler y yo, en este pequeño espacio, sin pronunciar palabra alguna, mientras esperamos a que caiga la noche. He tenido una infinidad de oportunidades de escapar, pero no he tenido el valor de hacerlo. No cuando sé que Harry está a punto de caer en la boca del lobo.
Hace aproximadamente veinte minutos volvió a dejarme sola aquí dentro.
No sé qué diablos hace allá afuera, pero sé que no debe ser demasiado.
No cuando parece aburrido y fastidiado hasta la mierda.
De vez en cuando lo escucho hablar por teléfono en algún punto cercano allá afuera, pero casi no logro distinguir lo que dice.
Eso me pone los nervios de punta. No puedo dejar de imaginarlo hablando con Harry, chantajeándolo.
Diciéndole que va a asesinarme en cualquier momento si no accede a entregarse a los grandes del negocio de las drogas.
Siento que voy a enloquecer. Cada segundo que pasa es como una jodida tortura y no puedo dejar de obsesionarme con la imagen de mi chico de las cicatrices angustiado hasta la mierda y dispuesto a hacer cualquier cosa por salvar mi trasero.
No quiero que lo haga. No quiero que se arriesgue por mí.
No quiero que eche por la borda todo lo que ha logrado solo por salvarme.
Mi cabeza cae hacia atrás y golpea con suavidad la madera húmeda contra la que me encuentro recargada. El dolor punzante que zumba en ella es apenas amortiguado por el escozor entumecido de mi pierna derecha y, a pesar de eso, no puedo dejar de intentar planear algo para advertir a Harry.
No estoy muy segura, pero casi puedo apostar que no falta mucho para que el atardecer caiga. Según Nikolai, Tyler citó a Harry alrededor de las nueve de la noche; así que, con cada segundo que pasa, mi tiempo se agota.
He repasado una y otra vez todos mis planes mentales, pero ninguno me convence del todo.
Había pensado en escapar de aquí, tomar el dinero y el arma de Nikolai y tratar de encontrar la gasolinera que mencionó, para ahí intentar llamar al número de Harry, pero sé que no voy a conseguirlo.
No creo que sea un mal plan; sin embargo, no creo que vaya a funcionarme, ya que no me sé de memoria su número.
«¿A dónde demonios voy a llamarle?, ¿cómo diablos voy a advertirle?
». Se me ocurría, también, que podía intentar robar el teléfono de Tyler para así tomar el número de Harry de la lista de contactos, pero es muy arriesgado intentarlo y las posibilidades de tener éxito son muy pocas.
Hoy en día, todo el mundo le pone contraseña a su teléfono.
No creo que Tyler sea la excepción; así que, aunque consiguiera robar el dichoso aparato, es probable que ni siquiera pudiese tomar el número de Harry del directorio telefónico.
Pensé, también, en intentar robar el teléfono de Tyler y escapar con la esperanza de que Harry se comunique con él, pero es una opción bastante incierta.
No puedo hacer algo así y rogarle al cielo y a todos los ángeles existentes que funcione.
Las cosas no pasan de esa manera. Al menos, no en mi vida…
Golpeo mi cabeza contra la madera una vez más, en un gesto cargado de frustración y coraje.
No sé qué hacer. No sé cómo diablos evitar que Harry cometa una estupidez.
Tampoco es como si pudiese pararme a mitad de la carretera con la esperanza de encontrarlo de camino a acá para advertirle.
Tyler va a darse cuenta de mi ausencia tarde o temprano y saldrá a buscarme.
Es estúpido pensar que puedo quedarme estática en la carretera esperando por Harry sin que se dé cuenta de que no me encuentro y salga a buscarme…
La desesperación y la angustia se aúnan al coraje inmenso que no me deja tranquila y aprieto la mandíbula.
El dolor en mis sienes es cada vez más insoportable y el estrés se ha encargado de poner una tonelada de peso sobre mis hombros.
El pánico ha ido en creciente durante las últimas horas y el desasosiego no ha hecho más que sumirme en una piscina de negatividad que no me deja en paz ni a sol ni a sombra.
Estoy ahogándome en un mar de preocupación y no sé si esta vez voy a ser capaz de salir a la superficie.
No sé si voy a lograr salir bien librada de todo esto…
La puerta principal de la cabaña de repente se abre con brusquedad y detengo el golpeteo que ni siquiera sabía que había empezado a hacer con mi cabeza en la madera a mis espaldas.
—Si vuelves a hacer ese puto ruido voy a venir a partirte el cuello —Tyler amenaza mucho antes de que abra los ojos para encararlo, pero me encargo de dedicarle una mirada venenosa cuando lo veo desde mi posición.
Él ni siquiera parece inmutarse. Hace un rato ya que la mordaza ha desaparecido de mi boca, pero no me molesto en replicar nada. Sé que no vale la pena. Nada en ese hombre lo hace. No pienso gastar mi energía en escupir algo hiriente en su dirección. Una sonrisa burlona se desliza en sus labios.
—No te desesperes, cariño —dice en un tono meloso que me asquea—, pronto verás a tu amado. Me aseguraré de que estés en primera fila cuando confiese todo antes de asesinarte delante de sus ojos.
Una punzada de terror atenaza mi pecho, pero me las arreglo para mantener la expresión en blanco. Tyler, al ver mi gesto inexpresivo, sacude la cabeza con diversión, pero no dice nada más. Solo sale de la cabaña y azota la puerta al cerrarla.
Mis ojos se cierran luego de eso y una inspiración profunda es inhalada por mis pulmones.
Necesito hacer algo ya. Necesito ponerme en movimiento o voy a volverme loca.
Necesito tomar la pistola que se encuentra en el pórtico de la choza y utilizarla para obligar a Tyler a cancelar su maldita reunión.
Mis ojos se abren de golpe en el instante en el que la resolución me golpea…
«¡Eso es! ¡Debo tomar el arma de Nikolai para obligar a Tyler a cancelar la reunión!
». La adrenalina se detona en mi sistema y siento cómo una descarga de energía me llena el cuerpo de un momento a otro; porque sé que este torpe e imperfecto plan es el mejor de todos los que me han venido a la cabeza.
Es terriblemente malo. Es incierto, desordenado y carece de análisis, pero es lo mejor que tengo ahora que mi tiempo se agota. Si no lo hago, si no lo intento, Harry va a terminar muerto. No puedo permitir que mi chico muera.
No si yo tengo el poder de impedirlo. Así tenga que arriesgar la vida a cambio.
Trato, desesperadamente, de calmarme al tiempo que trazo en mi mente qué es lo que voy a hacer; sin embargo, apenas puedo concentrarme.
Una parte de mí, esa que está ansiosa y desesperada hasta la mierda, lo único que desea es ponerse en acción; pero la otra, esa que es cautelosa y miedosa hasta cierto punto, se empeña en analizar todas las situaciones que podrían presentarse.
No puedo, simplemente, llegar con un arma y apuntarla hacia Tyler esperando que él se rinda sin luchar. No puedo pretender que ese hombre es tan estúpido como para no cargar una pistola a todos lados. Es idiota de mi parte verlo de esa manera. Es por eso por lo que tengo que ser cuidadosa.