Monstruo (Bestia nº 2) Capítulo 39 #3
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Capítulo 39 #3

Necesito hacer algo para advertirle. Necesito deshacerme de estas malditas amarras para así poder correr a algún lugar con algo de civilización y darle aviso de los planes de Tyler.

Si después de hacerlo, él o Nikolai me atrapan, no me importará en lo absoluto.

No lo hará porque Harry sabrá qué es lo que planean y podrá hacer algo para atrapar a todos sus objetivos en la dichosa reunión.

Trato, desesperadamente, de idear algo, pero nada viene a mi cabeza.

Todo suena absurdo, torpe y fantasioso. No soy una chica con la resistencia física suficiente como para arrastrarse hasta la salida de la choza con una herida de bala en la pierna derecha, que probablemente está infectada, y escapar así como así.

No voy a lograrlo. No cuando la debilidad de mi cuerpo es tan grande.

No cuando no puedo siquiera rodar sobre mi espalda para quedar cara arriba…

Una punzada de angustia se apodera de mi cuerpo y aprieto los dientes para evitar gritar al tiempo que trato de deshacer el nudo que sostiene mis manos.

He pasado las últimas horas tratando de deshacerlo sin éxito alguno.

No he querido darme por vencida, pero sé que no voy a conseguir liberarme así de fácil.

Lamentablemente, se necesita algo más que voluntad para salir bien librada de esta.

La puerta de la habitación es abierta con brusquedad y toda la sangre del cuerpo se me agolpa en los pies.

El nerviosismo se apodera de mí casi de inmediato y trato de mirar hacia todos lados solo para intentar ver quién ha entrado.

Una extraña oleada de alivio me invade cuando me encuentro de lleno con la imagen de Nikolai acuclillándose para mirarme.

En este momento me encuentro en una posición medio sentada, con la espalda recargada contra uno de los muros de la choza, así que soy capaz de tenerlo casi a la altura.

Los ojos helados del hombre me miran con fijeza y un escalofrío me recorre entera cuando estira una mano para apartar los mechones húmedos de cabello lejos de mi rostro.

—Las mujeres como tú son peligrosas —musita, pero no suena como si estuviese hablando conmigo—.

Navegan por ahí, con aire inocente, y uno se queda aquí, como un imbécil, tratando de hacer algo para borrar esa expresión asustada de sus rostros…

—Un suspiro lento brota de su garganta antes de mirar en dirección a la puerta y decir—: Vamos.

Háblame de ti. Dame un jodido motivo para deslindarte de toda la mierda por la que vas a pasar ahora.

Su mano se estira para alcanzar mi nuca y deshacer el nudo de la mordaza que hay en mi boca, esa que Tyler se encargó de poner de vuelta después de haberle dicho que esperaba que se pudriera en el averno.

La sensación placentera que invade a los músculos de mi mandíbula me hace cerrar los ojos por un acto reflejo. Nikolai no dice nada cuando me tomo mi tiempo moviendo la boca de un lado a otro para desentumecerla, así que lo hago hasta que tengo que encararlo.

Su expresión es serena y tranquila, y no sé cómo sentirme al respecto. No sé qué es lo que pretende que le diga o si realmente va a ayudarme. Honestamente, a estas alturas no espero nada de nadie, y el hecho de que quiera hacer algo por mí me pone los nervios de punta. No confío en él.

—No confío en ti —digo, en voz alta. Mi voz suena ronca, rasposa y densa por la falta de uso.

Una media sonrisa torcida se apodera de sus labios.

—No espero que lo hagas —dice.

—No creo que trates de ayudarme.

Su cabeza se inclina ligeramente en un gesto curioso y su sonrisa pierde algo de fuerza.

—¿Por qué no?

—Porque los tipos como tú no son capaces de hacer nada sin obtener un beneficio más tarde. Yo no tengo nada que ofrecerte, así que pierdes tu tiempo.

Otro suspiro brota de la garganta de Nikolai y entonces suelta una especie de maldición en su idioma natal.

—Voy a contarte una historia —dice una vez superado el momento, y se sienta frente a mí con aire desgarbado y despreocupado—.

Hace unos años, muchos años, un pequeño delincuente se enamoró.

—Me mira a los ojos con aire enigmático y sé, de inmediato, que habla de sí mismo—.

Se enamoró de una chica criada en una buena familia.

De esa clase de familias que fomentan tanto la responsabilidad y la honestidad en sus hijos que estos no son capaces de cometer un acto desleal por miedo a faltar a sus principios…

—Hace una pequeña pausa—. Este chico se enamoró como un imbécil de ella —prosigue, luego de unos instantes—.

Llegó a pensar que podía dejar de ser el delincuente de cuarta que era solo para intentar ser un hombre de bien para esa chiquilla…

—Una risita cruel se le escapa—. ¡Qué equivocado estaba!

— Niega—. Nunca supo que su ambición lo llevaría a perderlo todo…

A perderla a ella. Nunca supo que el mundo en el que accedió a desenvolverse es uno cruel y despiadado…

—¿Qué le pasó? —inquiero, con un hilo de voz.

Los ojos de Nikolai se posan en los míos.

—¿A ella?

Asiento.

—La asesinaron.

Mi estómago se revuelve.

—Oh, mierda…

—Así que, Maya Bassi, voy a hacerle un favor a ese bastardo traidor — dice—.

Voy a tener la misericordia que no pudieron tener con Katinka y voy a dejarte ir.

—Me mira a los ojos—. Mañana, a primera hora, viajo de vuelta a Rusia para encargarme de los negocios de mi jefe mientras él está aquí para ver la destrucción de tu novio.

Antes de irme, me aseguraré de dejar las amarras de tus muñecas sueltas y un arma justo debajo de la banca que hay en el pórtico de la cabaña, así como el dinero suficiente como para comprar un boleto de avión.

Asegúrate de tomarlo todo y de huir lo más pronto posible.

Mis ojos se llenan de lágrimas en ese momento.

—En cuanto a tu chico… —Se encoge de hombros—.

Lo siento, pero él tiene que pagar por lo que ha hecho.

No puedo hacer absolutamente nada por él.

Lo único que puedo aconsejarte es que huyas y te olvides de todo lo que viviste a su lado.

Cambia tu nombre si puedes. Inicia una nueva vida y no vuelvas a meterte nunca más en problemas. ¿Estamos?

—No puedo dejarlo. —Mi voz es un susurro tembloroso y torturado. Él esboza una mueca cargada de pesar.

—Yo cumpliré con ayudarte —dice—. No puedo hacer más por ti. Aprovéchalo porque no suelo ser un tipo piadoso. Aprovéchalo porque no vas a tener otra oportunidad de sobrevivir a todo esto.