Capítulo 23 #2
Mis ojos se encuentran con los de ella durante una fracción de segundo y, sin que pueda evitarlo, siento cómo el coraje se apodera de mis entrañas.
Trato de ignorar la sensación insidiosa y furibunda que me embarga, pero apenas puedo controlarla.
Me digo a mí misma que ella solo intentaba apartarme de mi víctima, pero no puedo dejar de reproducir el modo en el que intentó alejarme.
Eso, en definitiva, no es lo que haría cualquiera para alejar a alguien de una pelea.
Paula no aparta la mirada y lo tomo como un reto. No puedo bajar la guardia ahora que sé que no puedo confiar en ella. No cuando ese acto fue la prueba de que solo buscaba lastimarme en medio de todo el alboroto.
—Paula —la voz de Tom nos saca de nuestro trance—, asegúrate de que la chica del arma sea llevada a la jefatura, por favor.
—Pero…
—Paula —el tono autoritario de Tom la hace callar de inmediato—, es una orden.
Ella lo mira con coraje luego de eso, pero asiente con dureza.
—Mantenme al tanto de la situación de Stevens —masculla ella con voz ronca.
Tom no responde. Se limita a avanzar por el corredor. Ella tampoco dice nada más. Solo se aleja en dirección opuesta a la que avanzamos.
He perdido la cuenta del tiempo que he pasado sentada en este lugar. Se siente como si hubiesen sido días, pero sé que ni siquiera han pasado veinticuatro horas de lo ocurrido en la bodega.
Se siente irreal la forma en la que pasan las horas aquí. Es como si el reloj se hubiese detenido por completo. Como si el tiempo y el espacio fuesen algo exclusivo del mundo exterior. Algo que acompaña a las personas que tienen la fortuna de no vivir dentro de una pesadilla como esta.
Jeremiah y Emma llegaron poco después del incidente de Will y no se han marchado desde entonces.
Kim no se ha movido de la sala de espera tampoco.
Me preocupa su estado psicológico. Su mirada perdida, la horrible expresión angustiada que mantiene y la forma casi dolorosa en la que sostiene a Hayley la hacen lucir como una completa lunática.
Temo por su salud mental y, al mismo tiempo, no me atrevo a acercarme a preguntar cómo se siente, porque sé que no tengo el derecho de hacerlo.
Por otro lado, Anne, la madre de Harry, llegó hace apenas unas horas. Su aspecto es bastante sereno, si tomamos en cuenta las circunstancias, pero no me atrevo a apostar por su tranquilidad emocional.
No hemos hablado demasiado. De hecho, no hemos hablado.
Cuando llegó creí que me gritaría. Creí que me diría que soy una persona horrible por ocultarle que su hijo en realidad nunca pisó una prisión; pero no lo hizo.
Se limitó a sentarse junto a mí, entrelazar sus dedos con los míos y disculparse por haber decidido ver a su hermana en Los Ángeles y no haber estado en casa cuando todo ocurrió.
Por no haber estado presente cuando todo el mundo trataba de localizarla para informarla de lo que le había pasado a su hijo.
Se disculpó, también, por haber tardado tanto en regresar; y argumentó, una y otra vez, que no encontró un vuelo que pudiese traerla de madrugada.
Todo acerca del estado de salud de Harry se lo dijo Tom, así que no ha habido mucho que comentar entre nosotras; por eso lo único que hemos hecho es esperar. Quedarnos aquí rogándole al cielo para que todo se arregle.
Anne Hill ha vivido ya más de un año desde que los médicos le dijeron que le quedaba poco tiempo.
La última vez que hablamos acerca de su salud me dijo que el tiempo para esa clase de enfermedades es relativo.
Que, cuando te dicen que te queda poco tiempo de vida, puede significar unos días, unos meses o, incluso, unos años.
Lo cierto es que nadie sabe cuándo tu cuerpo va a ser vencido en batalla; así que no hay fecha o tiempo exactos para determinar cuánto tiempo de vida le queda a la mujer que hay a mi lado.
No sé cuánto es el tiempo estimado que le dijo su médico que viviría.
Tampoco sé si ha roto las estadísticas y ha resistido un poco más de lo que debería, pero no me atrevo a preguntarlo.
No cuando luce tan fuerte como lo hace. Mucho menos ahora que Harry se encuentra en cuidados intensivos y Will en cirugía…
Hace un rato vinieron a tomar mi declaración acerca de lo ocurrido con Will.
Tom también ha sido entrevistado y, al parecer, todas las personas que estaban en el estacionamiento del edificio también han sido requeridas.
No sé si interrogaron a Paula, ya que no ha vuelto desde que se marchó; pero eso es algo que, francamente, me tiene sin cuidado.
La versión extraoficial —esa que he escuchado de boca en boca— es que Nadia fue quien entregó a Hayley anoche en el centro comercial y que, al enterarse de lo ocurrido con Tyler en la bodega, decidió hacer justicia por su propia mano.
Al parecer, su objetivo era encontrarme, pero al ver a Hayley en los brazos de mis amigos disparó contra ellos.
Su intención era darle de lleno a la bebé de Kim y Will, pero falló en los primeros tres tiros.
El cuarto, sin embargo, fue recibido por Will.
Aún no sé si fue porque se interpuso en el camino de la bala o si fue la puntería de Nadia la que hizo todo el trabajo.
En estos momentos es lo que menos me importa.
Lo único que quiero es que todo esto acabe de una vez por todas.
Lo único que quiero es que todo salga bien por una vez en la vida, para variar…
Will entró a cirugía hace ya casi dos horas. Al parecer, la bala le dio en la parte baja del pulmón derecho, pero no tenemos una noción real del daño que causó en su cuerpo.
Harry, por otro lado, ha pasado las últimas ocho horas en cuidados intensivos. Las siguientes veinticuatro horas son cruciales para su recuperación. Si logra sobrevivir a ellas, las probabilidades de que mejore son de más del sesenta por ciento.
Daría lo que fuera para que ese número fuese más alto. Daría lo que fuera para que Harry y Will sobrevivieran…
—¿Has comido algo? —La voz de Anne me saca de mis cavilaciones, pero no me atrevo a mirarla.
Mi cabeza se mueve en una negativa, porque sé que ha puesto sus ojos sobre mí.
—¿Desde cuándo? —Suena severa ahora.
No recuerdo cuándo fue la última vez que comí.
Ni siquiera antes de que toda esta mierda ocurriera había podido comer algo.
La desaparición de Hayley, el plan de Jeremiah y el estado de salud crítico de Harry y Will me han hecho olvidarme de todo lo demás.
Creo que apenas conseguí comer una barra de granola horas antes de que Jeremiah y yo fuésemos a buscar a Harry a la bodega.