Capítulo 22 #3
—¿Qué hay de Tyler? —pregunto con la voz temblorosa por las emociones—. ¿Lograron encontrarlo?
Tom hace una mueca de desagrado.
—No. Logró escaparse y escabullirse entre la gente cuando le dispararon a Harry —dice—. El agente que lo flanqueaba se distrajo con lo ocurrido y lo perdió.
Una oleada de pánico me atenaza el estómago.
—Tyler va a decirle a todo el mundo que Harry está trabajando como encubierto para la policía. —El miedo en mi voz es cada vez más notorio—. Si lo hace, va a conseguir que todo se vaya al demonio y van a darle caza a Harry.
—Lo sabemos —Tom asiente—. Es por eso que estamos movilizándonos para encontrarlo lo antes posible. No podemos permitir que nos joda el operativo. No cuando estamos tan cerca…
Un suspiro brota de mis labios, pero no digo nada más.
Me limito a quedarme aquí con la vista clavada en un punto en el vacío.
Thomas no hace mucho por entablar una conversación después de eso, pero tampoco se mueve.
Se queda aquí, a mi lado, hasta que mis amigos regresan y se sientan para hacerme compañía.
Cuando lo hacen, Jeremiah y Tom tienen una breve conversación respecto al trabajo que el detective realiza en el que, básicamente, mi mejor amigo no dejó de mostrarse encantado y entusiasmado con la idea de, algún día, convertirse en alguna especie de investigador.
Incluso intercambiaron teléfonos por si, alguna vez, Jeremiah se decide por el derecho penal.
Luego de eso, y al cabo de unos minutos de incómodo silencio, el detective opta por levantarse del suelo y despedirse con el argumento de que debe reunirse con los suyos antes de que comiencen a preguntarse dónde se encuentra.
Entonces, sin más, se aleja por el corredor.
Harry salió de la cirugía hace casi veinte minutos, pero aún no tenemos noticias en concreto.
Al parecer, la operación salió como se esperaba que hiciera, pero su estado sigue siendo delicado.
El médico que lo atendió fue honesto con nosotros y nos dijo que el destrozo en su intestino fue bastante difícil de reacomodar y que las probabilidades de que tuviese un derrame interno eran bastante grandes.
Dijo, también, que perdió mucha sangre y que eso tampoco es bueno para sus órganos, pero que lo único que hay que hacer ahora es esperar.
Estoy cansada de esperar. Lo único que quiero es ir a casa y llevar a Harry conmigo para cuidar de él hasta que esté en óptimas condiciones.
Solo quiero disculparme una y otra vez por no haber confiado en él cuando me pidió que lo hiciera.
Por haberme comportado de la forma en la que lo hice todo este tiempo.
Kim y Will llegaron hace un rato. No he hablado con ella, pero él no ha hecho otra cosa más que intentar levantarme el ánimo.
La pequeña Hayley ha dormido en brazos de su madre desde que llegó, pero el impulso que tengo de sostenerla entre mis brazos y tantearla para asegurarme de que está bien es más grande que nada.
A pesar de eso, no me atrevo a pedirle a Kim que me deje cargarla.
Dudo mucho que me deje hacerlo, luego de todo lo que ocurrió.
Cuando llegaron, Will preguntó qué había ocurrido.
Rápidamente relaté la locura de noche que tuvimos Jeremiah y yo y cuando terminé de hablar lo único que hizo fue abrazarme contra su pecho y murmurar un montón de palabras de gratitud por haber hecho todo esto para salvar a su bebé.
Una vez superado el momento, empezó a disculparse acerca de la información que me ocultó durante todo este tiempo.
Las dudas respecto al nuevo trabajo de Harry no han dejado de salir a la superficie conforme hablamos, es por eso que cuando le pregunto sobre el motivo por el cual no intentó detenernos cuando ideamos todo el plan dice que no lo hizo porque temía que Harry fuese a botar todo el avance hecho en el operativo.
Temía que, en su desesperación, traicionara a los policías para entregarle todo a Tyler y así recuperar a Hayley.
La sola idea de imaginar a Harry traicionando a las autoridades me revuelve el estómago.
—Es por eso que no impedí que fuesen a buscarlo —dice Will, al cabo de unos minutos de silencio—.
Creí que Harry haría una estupidez, pero tampoco quería revelar su secreto, porque no sabía qué tantos problemas podría acarrearle eso en un futuro si es que aún seguía con la policía.
—Un suspiro brota de sus labios—. No sabes el alivio que me da saber que actuó de forma inteligente.
—A mí también —admito, al tiempo que niego con la cabeza—. Todavía no puedo creerlo, ¿sabes? Todo ha pasado tan rápido que no he tenido oportunidad de digerirlo.
Una sonrisa tira de los labios de Will.
—Te dije que Stevens era un buen tipo —dice.
—Lo juzgué tan mal… —Dejo que el remordimiento de conciencia me escueza las entrañas—. No puedo dejar de reproducir en mi cabeza todas esas cosas hirientes que le dije. Simplemente, no puedo dejar de pensar en lo horrible que fui con él.
—Cualquiera en tu lugar habría sido de ese modo —Will me alienta—.
Además, Harry siempre entendió tu frustración.
Él mismo estuvo a punto de decírtelo todo, ¿sabes?
Me lo decía todo el tiempo… Me decía cosas como: «Hoy le diré a Maya toda la verdad», pero siempre acababa callándoselo todo por miedo a las consecuencias…
—Debí poner más atención. Will se encoje de hombros.
—Estás pasando por mucho en tu vida, Maya. Es difícil enfocarse en algo cuando tantas cosas ocurren en tu entorno. No seas tan dura contigo misma.
—Will… —La voz de Kim nos hace alzar la vista y, durante una fracción de segundo, nuestros ojos se encuentran. Luce incómoda, cansada y recelosa—. Solo vine a avisarte de que me voy a casa. Me llevo a Hayley conmigo.
Will se levanta de la silla que ocupa en la sala de espera inmediatamente.
He abandonado mi puesto en el pasillo solo para verlos.
—Yo te llevo —dice, en tono amable, pero suena casi como una orden.
Los ojos de la chica con la que comparto apartamento se fijan en mí.
—No es necesario —dice—. Tomaré un taxi.
—La última vez que una chica me dijo eso terminaron arrebatándole a mi hija —dice él con severidad, y Kim aprieta la mandíbula. Un destello de terror se filtra en su mirada.
—No quiero ser una molestia —dice ella, pero su semblante ha cambiado. Sé que quiere que Will la lleve.
—No lo eres —el chico responde, al tiempo que saca las llaves de su auto del bolsillo trasero de los vaqueros y se gira para encararme—: ¿Estarás bien por tu cuenta durante un rato?
Yo asiento.
—Emma y Jeremiah vendrán dentro de un rato. Fueron a avisar a mi trabajo y a la universidad sobre lo ocurrido, pero no deberían tardar en llegar.
—De acuerdo —Will sonríe—. Volveré en una hora a más tardar. Por favor, mantenme al tanto de todo.
Cuando la pequeña familia desaparece por el pasillo me obligo a sentarme.
Mi teléfono se ha quedado sin batería, así que debo mirar el reloj de pared que cuelga en la sala de espera.
Son casi las doce del mediodía. He pasado aquí toda la noche y toda la mañana, pero se siente como si hubiese pasado una eternidad.
Muchos de los agentes se han marchado ya, pero Tom y Paula siguen aquí. Debo admitir que tenerla cerca me pone los nervios de punta; pero, en cierto modo, agradezco que esté en este lugar. Harry merece que la gente de su alrededor se preocupe por él.
Mi estómago ruge debido al hambre que tengo y rebusco en los bolsillos de mi pantalón un par de monedas para bajar a las máquinas expendedoras de la cafetería del hospital. Necesito comer algo o voy a desmayarme.
Una vez que he encontrado monedas entre mis pertenencias me dispongo a encaminarme hacia el comedor. Avanzo a paso lento en dirección al pasillo principal, cuando de pronto sucede…
Un estallido estridente hace que me congele. Toda la sangre se agolpa en mis pies en ese momento y mi corazón se detiene para retomar su andar a una velocidad inhumana.
Ese sonido. Las piezas encajan unas con otras y, de inmediato, los recuerdos de anoche invaden mi cabeza. Conozco ese sonido. Sé que lo conozco…
—¿Eso fue un disparo? —Mi voz sale temblorosa e inestable, pero no le hablo a nadie en específico.
Tom y Paula desenfundan sus armas en ese preciso instante y, sin decir nada, salen disparados hacia las afueras del hospital.
Entonces, los sigo.