Monstruo (Bestia nº 2) Capítulo 19 #3
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Capítulo 19 #3

El silencio se apodera de todo el lugar y mi mente vaga por cientos de escenarios caóticos. No puedo dejar de reproducir esa llamada y lo que he estado haciendo desde que la recibí. No puedo dejar de pensar en las amenazas de Tyler y en Hayley. Hayley siempre está presente en mi cabeza…

—Es que no entiendo cómo es que… —Jeremiah comienza, pero se detiene en seco. Su mirada se alza con brusquedad en ese preciso instante y exclama—: ¡Eso es!

—¿Qué? ¿Qué cosa?

—¡Lo tengo! —medio grita—. ¡Carajo! ¡Lo tengo!

—¿De qué estás hablando?

—Tenemos que hacer que Tyler caiga en su propia trampa, Maya.

Debemos tenderle una. —Apenas puedo seguir el hilo de la conversación, pero lo escucho mientras habla a toda velocidad—: Vamos a hacer que Tyler crea que vas a entregarle a Harry; pero, en realidad, lo que vamos a hacer es entregarlo a él a la policía.

—¿Y Hayley? —Mi voz suena más allá de lo inquieta. Estoy aterrorizada.

—Si todo sale como espero, también vamos a recuperarla. Creo que tengo la estrategia perfecta.

—Soy toda oídos —digo y, sin más, comienza a hablar.

El plan de Jeremiah consiste en hacerle creer a Tyler que voy a entregar a Harry a la policía. En teoría, se supone que debo esperar a la llamada de Tyler para decirle que acepto su trato, pero que deberá ser bajo mis términos y condiciones.

Debo pedirle mandar a alguien a algún centro comercial con la niña a la misma hora en la que él se reunirá con Harry, con el argumento de que eso va a asegurarme que el trato no es una trampa: ya que se hará la transacción en un lugar público, repleto de locales con cámaras de seguridad.

Esto — esperamos— va a reducir las probabilidades de que alguien salga herido si algo no ocurre como se espera.

Después de hacer el trato, debemos llamar a Harry para ponerlo al tanto de lo que va a ocurrir, para que no se presente al punto de reunión acordado con Tyler. Él deberá hacerle creer que asistirá para caer en su trampa, cuando en realidad nunca va a llegar.

Una vez que Harry esté enterado, voy a comunicarme con la policía e informarles acerca del paradero de Tyler, quien aún es buscado por lo que me hizo hace más de un año y por su vinculación con el tráfico de drogas.

Según Jeremiah, lo más conveniente es hacer la llamada una hora antes de que todo ocurra, para que así los agentes y detectives tengan oportunidad de preparar una emboscada apropiada.

Si todo sale conforme al plan, recuperaríamos a Hayley y Tyler sería atrapado esta misma noche, pero…

—Puede funcionar, Maya. —Jeremiah está más que entusiasmado. Yo, sin embargo, estoy a punto de tener un ataque de pánico.

—Es demasiado arriesgado —digo, con un hilo de voz.

Niego con la cabeza, frenéticamente. Estoy a punto de perder la compostura.

Estoy ansiosa. No puedo seguir con esto.

No puedo, no puedo, no puedo…—. Tyler es capaz de vigilar mi línea telefónica solo para asegurarse de que no voy a traicionarlo.

Si descubre que llamo a Harry va a sospechar y no va a entregarnos a Hayley. Va a matarla si nos descubre y…

—¡Ei! ¡Ei, ei, ei! —Sus manos ahuecan mis mejillas—. ¡Tranquila! —Me mira a los ojos y noto la preocupación en su mirada—. Vamos, respira conmigo…

Jeremiah comienza a inhalar y exhalar con lentitud, y yo lo imito. Poco a poco, el aire comienza a abrirse paso hasta llegar a mis pulmones, y me tranquilizo en la medida de lo posible.

—Es demasiado riesgoso —digo. Aún estoy bastante alterada, pero al menos ya he podido controlarme un poco.

—No lo es. Puedo ser yo quien llame a Stevens para contarle el plan.

Tú solo tendrías que llamar a la policía.

Ibas a hacerlo de cualquier modo, ¿no es así?

Si Tyler vigilase tu línea telefónica y se encontrara con una llamada a la policía no sospecharía nada, porque es parte de su plan para acabar con Harry, ¿no es cierto?

—razona—. No van a descubrirnos. Vamos a tener a Hayley en casa para cuando sus matones se den cuenta de que todo era una farsa —me alienta y espera unos segundos antes de agregar—: Maya, es probable que esta sea la única oportunidad que tengamos.

El sonido del timbre de mi teléfono me hace saltar en mi lugar y Jeremiah suelta una maldición en voz baja. El número en la pantalla es completamente desconocido para mí, pero sé que se trata de Tyler. Tiene que serlo. Dijo que me buscaría, ¿no?

—Creo que es Tyler.

—Maya, por favor… —Jeremiah suena suplicante y aprieto los párpados, en un gesto desesperado.

Si no lo intento, voy a tener que negarme al trato de Harry y eso va a complicar las cosas.

Es probable que, después de eso, él ya no quiera negociar con nosotros.

Podría hacerle daño a Hayley. Podría matarla…

Sacudo la cabeza, para ahuyentar los pensamientos tortuosos de mi cabeza, y miro la pantalla del teléfono antes de tomar una inspiración profunda. Estoy a punto de lanzarme al vacío. Estoy a punto de cometer una locura…

—De acuerdo —digo—. Hagámoslo.

Entonces, antes de que Jeremiah pueda decir algo, respondo a la llamada.