Monstruo (Bestia nº 2) Capítulo 12 #2
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Capítulo 12 #2

—¿Alguien puede explicarme qué diablos está ocurriendo aquí? —La irritación se detona en mi sistema y se filtra en el tono de mi voz.

El supuesto abogado cierra los ojos y maldice por lo bajo antes de apretar el puente de la nariz con sus dedos índice y pulgar. Acto seguido, deja escapar un suspiro cansino.

—El asunto, Maya Bassi, es que no he sido del todo honesto contigo — dice, sin siquiera mirarme—. Ninguno de nosotros dos lo ha sido.

Sé que habla sobre él y sobre Harry, pero no me atrevo a sacar conclusiones aún.

Necesito escuchar todo lo que tiene que decir; sin embargo, eso no impide que mire de reojo en dirección a Harry.

Él no parece turbado con la declaración de Douglas.

Al contrario, luce completamente satisfecho con lo que ha dicho.

—Déjate de rodeos y di lo que tengas que decir de una vez por todas — espeto—. No eres un abogado de verdad, ¿cierto?; has estado mintiendo todo este tiempo. Eres parte de la pandilla de delincuentes que busca asesinar a Harry y por eso estás aquí, ¿no es así?

—¿Es así todo el tiempo? —Douglas pregunta en dirección a Harry, con irritación.

—Es encantadora, ¿no es así?

—¡Dejen de jugar conmigo de una maldita vez! —escupo—. ¡Alguien tiene que empezar a hablar ahora mismo o voy a volverme loca!

—El problema, Maya, es que no podemos decirte qué ocurre.

No sin autorización de nuestros superiores —Douglas habla—.

Confórmate con saber que soy un abogado real y que el juicio en contra de tu padre se llevará a cabo, justo como te dije que pasaría.

Confórmate, también, con saber que no soy un delincuente como este imbécil.

—No entiendo…

—¿Recuerdas que te dije que debías confiar en mí? —La voz de Harry me interrumpe. El tono que utiliza es suave y tranquilizador—. Bueno, a esto me refería. Confía en mí, Maya.

Mis ojos se posan en los suyos y la confusión aumenta otro poco. La frustración y la angustia me atenazan el corazón y amenazan con ahogarme, pero no permito que eso me domine. No en este momento. No cuando necesito respuestas.

Un bufido proveniente de Douglas hace que nuestro contacto visual se rompa, y me vuelco para mirarlo. El abogado sonríe con ganas, pero el gesto luce más bien amargo.

—Eres un maldito hipócrita, Stevens —suelta en medio de una risotada y mi estómago se revuelve—. Eso también se lo dices a Paula, ¿no es así?;

«Confía en mí, Paula. Sé que todo estará bien».

El mundo ha perdido enfoque. Mi mundo entero ha comenzado a resquebrajarse para solo darle lugar y cabida al nombre femenino que resuena en mi cerebro una y otra vez. La palabra ella lo invade todo y el aire almacenado en mis pulmones desaparece por completo.

Mi corazón parece haberse detenido durante una fracción de segundo para reanudar su marcha a un ritmo antinatural. Mi garganta se siente seca y una presión intensa se ha apoderado de mi cerebro.

«Paula». susurra la voz en mi cabeza, y mi pecho se escuece con dolor.

«La chica de la que habló la última vez se llama Paula».

¿Cómo demonios es que fui tan estúpida? ¿Por qué le creí cuando dijo que no había nadie más? ¿Cómo es que pude confiar en sus palabras cuando lo único que ha hecho es mentirme deliberadamente desde el principio? Doy un paso lejos de él y luego otro.

La traición quema en mis venas como el peor de los ácidos y lo único que puedo hacer es mirar a Harry: el chico que creí que nunca sería capaz de lastimarme.

El chico en el que confié ciegamente y del que me enamoré como una estúpida, y que ahora no es más que un maldito mentiroso. Un jodido embustero.

—Maya, espera un segundo, déjame…

—Cállate —espeto, pero sueno serena al mismo tiempo—. Deja de mentirme. Te quiero fuera de mi vida, Harry. Se acabó. Estoy cansada de ti. Estoy cansada de tus jodidas mentiras.

—Es que no es lo que tú piensas.

—¡Oh, por el amor de Dios! ¡Eres tan cliché!

—escupo, y una risa amarga brota de mis labios, mientras dejo que el coraje se haga cargo.

Una oleada de odio y resentimiento me invade y es tan brutal que lo único en lo que pienso ahora mismo es en hacer daño.

Quiero hacerle tanto daño como él me ha hecho a mí.

Quiero herirle tanto como él ha hecho conmigo—.

No me interesa saber qué es lo que tienes que decir.

Hace mucho tiempo que dejó de importarme.

Lo único que quiero es que mantengas alejada de mí toda tu mierda.

No vuelvas a poner un pie en mi apartamento o te juro por Dios que me encargaré de poner una orden de restricción en tu contra.

Te quiero fuera de mi vida, Harry. Entiéndelo ya.

Mi cuerpo tiembla debido al coraje, pero mi voz no vacila ni un segundo. El dolor en mi pecho es insoportable, pero sé que no he tenido suficiente. Necesito hacerle mucho daño. Necesito hacerle pagar todas las lágrimas que he derramado por él.

Da un paso en mi dirección y todo mi cuerpo se tensa en respuesta. No puedo creer que esté intentando llegar a mí. No puedo creer que aún trate de convencerme de algo de lo que no quiero ser convencida. No quiero más mentiras. No quiero absolutamente nada que venga de él.

—He dicho que no te quiero cerca de mí, ¿es que acaso hablo en otro maldito idioma? —escupo.

Luce como si hubiese sido abofeteado, pero no me importa.

Nada importa ahora. Ni siquiera el hecho de que tengo un nudo atascado en la garganta, a pesar de que no puedo llorar.

Muero por hacerlo. Muero por echarme a llorar como una jodida estúpida, pero no puedo hacerlo.

Las lágrimas no vienen a mí y no sé por qué.

—Maya, ella no es nadie en mi vida. —La angustia en la mirada de Harry solo hace que mi coraje aumente.

—Nadie es nada en tu vida, Harry —suelto, con amargura—.

No tienes consideración por nadie en esta vida.

Ni siquiera por tu madre, quien ha sufrido durante más de un jodido año pensando que estás en prisión haciendo lo correcto.

Eres una mierda de persona, ¿sabes?; no mereces ni la mitad del amor que esa mujer te tiene.

No mereces ni la mitad del amor que yo te tuve.

Te quiero fuera de mi vida de una maldita vez por todas.

No quiero esperar por una respuesta. No estoy dispuesta a darle eso. Es por eso que, sin más, cuando termino de pronunciar esas palabras me giro sobre mis talones y me echo a andar por la calle a toda velocidad.

Escucho cómo grita mi nombre, pero no me detengo.

Ni siquiera miro hacia atrás. Las ganas inmensas que tengo de llorar apenas me permiten respirar como se debe, pero hay algo que me impide que lo haga.

El odio que siento en este momento es tan grande que parece haber bloqueado a esa parte de mí que solo desea ahogarse en sus propias lágrimas.

He terminado con esto. No estoy dispuesta a aguantar más mentiras ni más verdades a medias. He tenido suficiente de toda esta jodida situación. He tenido suficiente de Harry Stevens.