AURORA
La sala de espera del hospital resulta asfixiante, el aire denso de tensión. Me aferro a la mano de Dan, su presencia es la única ancla que me impide hundirme en un abismo de culpa. Cada segundo que pasa parece una eternidad, cada minuto añade más peso sobre mis hombros.
—Todo esto es culpa mía —susurro con la voz temblorosa—. Si no hubiera involucrado a Charlotte en este lío, ella no estaría... —me quedo callada, incapaz de expresar las horribles posibilidades.
Dan me aprieta la mano.
—No te hagas esto. No tenías forma de saber que las cosas llegarían a este punto.
Bajo la mirada hacia el dibujo que tengo en las manos. Al menos es la primera prueba de que mi acosador es real, no un producto de mi imaginación. Las lágrimas me escuecen en los ojos mientras las palabras de Dan me ofrecen poco consuelo. Yo la metí en este lío.
—Nunca debí contárselo. Ya sabes cómo se deja llevar por planes descabellados.
El recuerdo de las bromas de Charlotte sobre mi posible acosador me invade la mente y siento náuseas. Si hubiera hecho caso a mis instintos, quizá no estaríamos en esta pesadilla.
—¿Señorita Montgomery? —pregunta una voz grave.
Levanto la vista y veo a un agente de policía frente a mí.
—Sí, soy yo.
Asiente.
—Soy el agente Isley. ¿Puedo tomarle declaración? Necesitamos entender qué le ha pasado a su amiga.
Trago saliva y asiento.
—Por supuesto.
Se sienta en la silla frente a mí con una libreta en la mano.
—Usted y su amigo, el señor Johnson, encontraron a la señorita Kelly, ¿es correcto?
—Sí —respondo.
—¿Puede explicarme qué ocurrió antes de encontrarla? Cuéntemelo paso a paso, por favor.
Miro a Dan, que me anima con un gesto.
—Llevaba un par de días sintiendo que me observaban, pero no tenía pruebas. Era solo una sensación. Así que Charlotte y yo ideamos un plan: ella me seguiría a casa a distancia y estaría atenta a cualquier persona sospechosa —respiro hondo, odiando lo peligroso que suena ahora.
—Sin embargo, cuando llegué a casa, Charlotte no contestaba al teléfono y no me había seguido. Llamé a Dan, que vino a recogerme para ir a buscarla. Cuando volvimos a su apartamento, estaba desplomada contra la pared de fuera con este dibujo prendido en la ropa —le paso el dibujo al agente.
Lo mira con el ceño fruncido.
—Entonces, ¿cree que quien la está acosando atacó a la señorita Kelly y luego le prendió esto como una especie de advertencia? —pregunta mientras me devuelve el dibujo.
Asiento.
—Sí. ¿No lo necesita como prueba o algo así?
Niega con la cabeza.
—No, no servirá de nada.
Frunzo el ceño mientras él sigue escribiendo en su libreta.
—Gracias, creo que tengo todo lo que necesito hasta que la víctima despierte. Volveré a hablar con ella cuando lo haga —saca una tarjeta—. Si recuerda algo más, llámeme.
La cojo y asiento. El agente Isley se aleja, dejándome aturdida mientras contemplo el inquietante dibujo. Se parece tanto a mí que me asusta más de lo que me gustaría admitir, como si el artista no solo hubiera capturado mi apariencia, sino también la oscuridad que llevo dentro.
Dan carraspea.
—No entiendo por qué no quieren el dibujo como prueba. Podrían analizarlo en busca de huellas o algo así.
Asiento mientras lo miro.
—Seguramente es porque no llamamos a la policía cuando la encontramos —suspiro y me froto las sienes—. Los dos estábamos demasiado desesperados por llevarla al hospital.
El sonido de unos pasos que se acercan me llama la atención y vuelvo la cabeza de golpe. Un médico viene hacia nosotros. El corazón me late con fuerza mientras busco en su rostro alguna pista de lo que está por venir.
—¿Señorita Montgomery? —se dirige a mí.
Asiento. Tengo la boca seca de repente, incapaz de articular palabra.
—Su amiga está estable, pero ha sufrido una conmoción cerebral —dice con voz amable—. Está despierta y lúcida, pero la mantendremos en observación esta noche.
El alivio me inunda ante las palabras del médico y siento que me quitan un peso de encima. Charlotte está viva y estable. Es la mejor noticia que podría haber esperado en medio de esta pesadilla.
—¿Podemos verla? —pregunto con la voz temblorosa de miedo y esperanza.
El médico asiente con una leve sonrisa.
—Por supuesto. Ha estado preguntando por vosotros. Recordad que necesita descanso, así que intentad no quedaros mucho rato.
Dan y yo seguimos al médico por el pasillo. Nuestros pasos resuenan en el suelo de linóleo. El corazón se me acelera a medida que nos acercamos a la habitación de Charlotte.
¿Me culpará por lo que ha pasado?
Al entrar en la habitación, mi mirada se dirige de inmediato a Charlotte en la cama. Su rostro, normalmente tan lleno de vida, está pálido, y un vendaje le envuelve la cabeza, pero se le iluminan los ojos cuando nos ve.
—¡Aurora! ¡Dan! —exclama con voz débil pero llena de alegría—. Me alegro tanto de que estéis aquí.
Corro a su lado con las lágrimas cayéndome por la cara y le cojo la mano.
—Charlotte, lo siento muchísimo. Todo esto es culpa mía.
Me aprieta la mano mientras niega ligeramente con la cabeza.
—No seas boba. No podías saber que esto iba a pasar. Solo me alegro de que estés bien.
Dan se acerca y me pone una mano en el hombro.
—Estábamos muy preocupados por ti. ¿Cómo te encuentras?
Charlotte esboza una leve sonrisa. —Como si me hubiera pasado un camión por encima, pero estaré bien. Los médicos dicen que solo necesito descansar.
El alivio que siento al ver a Charlotte despierta y hablando dura poco. Su expresión se torna inquieta. Me mira de forma extraña, frunciendo el ceño con preocupación.
—¿Qué pasa? —pregunto.
Charlotte duda un momento, alternando la mirada entre Dan y yo. —El hombre que me atacó llevaba una máscara como las que usan los chicos en el carnaval… y dijo algo antes de que perdiera el conocimiento.
Se me para el corazón y me inclino hacia ella. —¿Qué dijo?
Respira hondo; su mano tiembla ligeramente entre las mías. —Dijo: «Dile a Aurora que voy a por ella. No puede esconderse de mí».
Las palabras me golpean como un puñetazo en el estómago. Dan me aprieta el hombro con más fuerza.
Me quedo mirando a Charlotte con el corazón desbocado mientras sus palabras van calando. El hombre que la atacó, el que me ha estado acosando, viene a por mí. Sabe dónde estoy y no parará hasta tenerme. En qué sentido, no lo sé.
Lo único que debería sentir es terror. Debería temblar de miedo, suplicar protección policial y huir lo más lejos posible de este pueblo. Pero una parte de mí siente un escalofrío ante sus palabras, una oscura excitación que no logro explicar del todo.
—Viene a por mí —susurro para mis adentros.
Dan abre los ojos de par en par. —Aurora, esto no es un juego. Tienes que tomártelo en serio. Tenemos que llamar al agente Isley y contarle lo que dijo ese tipo. Pueden llevarte a un lugar seguro.
Pero incluso mientras habla, noto un calor que crece dentro de mí, un deseo perverso que sé que no debería sentir. La idea de que este hombre, este extraño oscuro y peligroso, me persiga con semejante obsesión me excita.
Está mal. Debería darme asco a mí misma por siquiera permitirme estos pensamientos. Pero no puedo evitarlo. Algo en la idea de ser cazada, de ser la presa de este depredador, enciende un fuego en mis venas.
Charlotte me observa con una mezcla de preocupación y confusión. —Aurora, ¿qué está pasando en esa cabecita tuya? Pareces estar a un millón de kilómetros.
—Lo siento, es solo que… no sé qué me pasa.
Dan me toma la mano; su contacto me ancla a la realidad. —No te pasa nada. Solo estás asustada y confundida. Cualquiera lo estaría en tu situación.
Pero se equivoca. Sí me pasa algo. La gente normal no se excita con la idea de ser acosada por un criminal violento que acaba de agredir a su mejor amiga.
La gente normal no siente un escalofrío oscuro ante la idea de estar a merced de un hombre peligroso.
Pero claro, hace mucho que dejé de ser normal.
Cierro los ojos y aparto los pensamientos perversos.
Necesito concentrarme en mantenerme a salvo y encontrar la manera de salir de esta pesadilla.
Pero incluso mientras intento ser racional, no consigo quitarme de encima la sensación de que una parte de mí anhela esto con un hambre desesperada que jamás había conocido.
¿En qué clase de monstruo me estoy convirtiendo? ¿Y hasta dónde voy a dejar que llegue este juego depravado antes de que me consuma por completo?