Glosario
Términos y conceptos esenciales
Akh. El espíritu luminoso que resulta de la fusión exitosa del ka y el ba después de la muerte. El estado al que aspira el difunto que supera el juicio de Osiris. Los akh de los muertos justificados forman una comunidad en el más allá con la que los vivos pueden comunicarse.
Amduat. El libro funerario más antiguo del Imperio Nuevo, cuyo título completo significa Lo que está en el inframundo. Describe el viaje nocturno de Ra a través de las doce cavernas de la Duat, con detalle de los seres que habita cada caverna y los rituales necesarios para atravesarlas.
Ankh. El símbolo egipcio de la vida, representado como una cruz con un bucle en la parte superior. Los dioses lo llevan en la mano y lo ofrecen a los faraones como garantía de vida eterna. Su forma puede derivar de una sandalia con correa o de un espejo de mano.
Apis. El toro sagrado de Menfis, considerado la manifestación viva del dios Ptah. Un único toro, seleccionado según criterios específicos de coloración y marcas, vivía en el templo de Ptah y era adorado como el dios mismo. A su muerte era momificado y enterrado en el Serapeum.
Aaru. El Campo de las Cañas: el paraíso egipcio, destino de los muertos justificados. Un espejo del mejor Egipto donde los difuntos trabajan los campos, cosechan abundancias y viven sin las limitaciones de la existencia mortal.
Atón. El disco solar, elevado por Ajenatón al rango de único dios verdadero durante su revolución religiosa. No representado en forma humana ni animal sino como el disco del sol con rayos que terminan en manos que ofrecen el signo de la vida.
Ba. El componente del ser humano más cercano a lo que las lenguas modernas llaman alma: la personalidad individual, lo que hace que una persona sea esa persona.
Representado como un pájaro con cabeza humana.
Después de la muerte, el ba puede moverse libremente entre el mundo de los vivos y el inframundo.
Canopo. Cada uno de los cuatro vasos en que se guardaban los órganos internos extraídos durante la momificación: el hígado, los pulmones, el estómago y los intestinos. Cada vaso estaba bajo la protección de uno de los cuatro hijos de Horus y de una diosa guardiana.
Djed. El pilar djed, símbolo de la estabilidad y de la columna vertebral de Osiris. Una de las ofrendas rituales más importantes de la religión osiríaca. La ceremonia de levantar el djed —realizada durante los festivales de Osiris— simbolizaba la resurrección del dios.
Duat. El inframundo egipcio: el mundo que está debajo del mundo, por el que Ra viaja durante las doce horas de la noche. No un lugar de castigo sino un reino con su propia geografía, sus propias leyes y sus propios habitantes, donde Osiris reina como rey.
Enéada. El grupo de nueve dioses de Heliópolis: Atum, Shu, Tefnut, Geb, Nut, Osiris, Isis, Set y Neftis. Los nueve forman la familia divina fundamental del panteón egipcio y protagonizan el ciclo mítico más importante: el drama osiríaco.
Heka. La magia como fuerza primordial del cosmos, anterior a los propios dioses. También el nombre del dios que personifica esa fuerza. Heka es el principio que hace posibles tanto los rituales religiosos como los conjuros mágicos; la distinción entre ambos no existía en el pensamiento egipcio.
Hemnetjer. Siervo del dios: uno de los títulos principales del sacerdocio egipcio. Los hemnetjer tenían acceso más amplio al templo que los sacerdotes wab y podían realizar rituales más elaborados en contacto directo con la estatua del dios.
Isfet. El desorden, la injusticia, la violencia sin propósito: el antónimo de Maat. No un principio activo sino una ausencia, igual que la oscuridad es la ausencia de luz. El caos al que el cosmos tiende cuando no es mantenido activamente en el orden de Maat.
Ka. El doble vital, la energía que anima el cuerpo durante la vida y que necesita ser alimentada mediante ofrendas después de la muerte. Representado como dos brazos alzados con las palmas hacia arriba. Las ofrendas funerarias van dirigidas al ka del difunto.
Khepri. El escarabajo divino, manifestación del sol naciente. El escarabajo que rueda su bola sobre el horizonte al amanecer es la imagen del sol que empuja su disco hacia arriba para iniciar el nuevo día. Símbolo de la renovación y el renacimiento.
Maat. El principio del orden cósmico, la verdad, la justicia y el equilibrio. Anterior a los dioses y fundamento de todo lo que existe. También una diosa, representada con una pluma de avestruz en la cabeza, cuya pluma se usa en la balanza del juicio de los muertos.
Natrón. La sal natural que los embalsamadores usaban para deshidratar el cuerpo durante el proceso de momificación. Se encontraba en los lagos del desierto occidental de Egipto. El cuerpo permanecía cubierto de natrón durante cuarenta días del proceso de setenta.
Neheh. El tiempo cíclico, el tiempo que se repite: el tiempo del amanecer y el atardecer, de la crecida y el estiaje del Nilo, de la vida y la muerte. Uno de los dos conceptos egipcios del tiempo, el otro siendo Djet.
Nemes. El tocado real egipcio: una tela rayada que cubría la cabeza del faraón y caía a los lados del rostro. La imagen más reconocible de la realeza egipcia, presente en la esfinge de Guiza y en la máscara funeraria de Tutankamón.
Ogdóada. El grupo de ocho divinidades primordiales de Hermópolis: cuatro parejas masculino-femeninas que representan las fuerzas del caos anterior a la creación. Nun y Naunet (el agua), Huh y Hauhet (el espacio infinito), Kuk y Kauket (la oscuridad), Amón y Amaunet (lo oculto).
Papiro. La planta del Nilo cuyas fibras eran utilizadas para fabricar el material de escritura más importante del mundo antiguo. El rollo de papiro era el soporte estándar de los textos religiosos, incluyendo el Libro de los Muertos. También símbolo del delta, del norte y de Baja Egipto.
Psicostasia. La pesada del alma: el ritual del juicio de los muertos en que el corazón del difunto se coloca en uno de los platillos de la balanza y la pluma de Maat en el otro. Si los dos platillos están en equilibrio, el difunto es justificado; si el corazón pesa más, es entregado a Ammit.
Ren. El nombre como componente esencial del ser. No una etiqueta sino una parte constitutiva de la persona, tan real como su cuerpo. Mientras el nombre sea pronunciado, el ser continúa existiendo en alguna dimensión. El olvido del nombre es la tercera muerte, la extinción definitiva.
Sarcófago. El ataúd de piedra en que se colocaba la momia del difunto. El término griego significa literalmente el que come carne. Los sarcófagos egipcios evolucionaron desde simples cajas rectangulares hasta elaboradas formas antropomórficas pintadas con escenas del juicio y del más allá.
Serej. El rectángulo que representaba la fachada del palacio real egipcio, coronado por un halcón que era Horus. Dentro del serej se inscribía el nombre de Horus del faraón, el primero de sus cinco títulos reales. Es la más antigua de las formas de enmarcar el nombre real.
Sistro. El instrumento musical sagrado de Hathor: un objeto de metal con un mango y un marco oval atravesado por varillas que producían un sonido de cascabeleo al agitarse. Su sonido era sagrado y se creía que ahuyentaba el mal y complacía a los dioses.
Udjat. El Ojo de Horus sano y completo, restaurado por Thoth después de que Set lo arrancara durante el combate. Símbolo de la curación, la protección y la integridad restaurada. El amuleto más producido de toda la historia del arte egipcio.
Ushebti. Las figuritas de trabajador colocadas en las tumbas para realizar las tareas que pudieran ser asignadas al difunto en el Aaru. En su base llevaban inscrito el sortilegio que les ordenaba responder cuando fueran llamados. Las tumbas más ricas contenían hasta 401 ushebti.
Wab. El sacerdote puro: el nivel más básico del sacerdocio egipcio. Los wab podían entrar al templo y realizar las funciones más elementales del culto, pero no tenían acceso al sanctasanctórum ni a la estatua del dios.
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