Mi sistema simp Capítulo 13
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Capítulo 13

—¡Junxuan, tío, este coche es genial!

—Sí, Junxuan, tío. Que puedas conducir un coche así recién empezada la universidad... ¡Eres un crack!

—¿Qué Junxuan ni qué nada? ¡Este es el amo Junxuan! Amo Junxuan, ¡llévame a dar una vuelta cuando puedas!

—...

Al oír las voces envidiosas a su alrededor, Li Junxuan puso cara de satisfacción. Le dio una fuerte palmada en el hombro al chico que acababa de llamarlo amo.

—Tranquilo, tranquilo. Cuando tu amo Junxuan tenga ocasión, te llevo a dar una vuelta en condiciones...

Al oír aquello, el joven al que le había dado la palmada asintió rápidamente como un perro.

Lin Zee, por su parte, permanecía de pie con los brazos cruzados y los ojos entrecerrados, observando aquel espectáculo.

Solo había un aparcamiento cerca de las residencias masculinas, y en ese aparcamiento solo estaba aquel flamante Kurenai R90 negro.

Si no era la «recompensa por beso» que el sistema le había dado anoche, ¿qué otra cosa podía ser?

Estaba completamente seguro de que el coche que tenía delante era suyo.

—¿No es ese tu coche, Zeezi? —murmuró Liu Jinhao en voz baja mientras contemplaba la escena, con un deje de burla.

Tras las palabras de Liu Jinhao, Yang Zeyu y Zhang Liang se volvieron a la vez hacia Lin Zee.

Lin Zee no se movió. Se limitó a observar fijamente a aquel grupo y su numerito.

Al ver que Lin Zee no tenía intención de dar explicaciones, Yang Zeyu no aguantó más y soltó:

—A ver, Zeezi, ¿de dónde has sacado ese mechero? ¿A qué viene presumir así de repente? Venga, venga, volvamos a la residencia. Tu colega Zeyu tiene varios mecheros con forma de llave de coche como ese, de todos los modelos. Te regalo unos cuantos. ¿Para qué quedarnos aquí viéndolos fardar...?

Mientras hablaba, les hizo un gesto para que volvieran a la residencia.

Cuando Yang Zeyu se dio la vuelta, una figura de una belleza deslumbrante apareció ante él.

—¿Es esta... la Su... Su de segundo?

En ese momento, Liu Jinhao y Zhang Liang también se dieron la vuelta para volver a la residencia. Aunque los tres pensaban que Lin Zee estaba fardando, seguían siendo buenos colegas suyos y no le guardaban rencor. Simplemente, ver a los del coche presumiendo les resultaba un poco insoportable.

Al darse la vuelta y ver aquella figura impresionante detrás de él, Yang Zeyu pensó de repente:

«Joder. Si la belleza del campus de segundo viene a buscar a mi colega, ¿será que el Kurenai también es suyo?».

Zhang Liang, por su parte, se quedó mirando a Ruoxi y pensó:

«Vale, admito que Lin Zee es un pelín más guapo que yo, pero ¿por qué la belleza del campus no viene a buscarme a mí?».

Liu Jinhao pensaba:

«¡Joder, qué guapa es! ¡Lin Zee se merece que lo maten!».

Los tres se quedaron allí plantados, embobados mirando a la belleza que tenían delante.

Ruoxi, sin embargo, no les hizo caso. Alargó la mano y le dio una palmadita en el hombro a Lin Zee.

—Lin Zee.

Su dulce voz llegó desde atrás. Lin Zee se dio la vuelta y vio a Ruoxi de pie ante él, mientras Yang Zeyu y los otros dos se la comían con los ojos, con la mirada clavada en ella.

El hombre es un niño hasta que se muere. Que una mujer tan guapa viniera a buscarlo delante de sus compañeros de cuarto hizo que Lin Zee se sintiera bastante orgulloso.

—Ya estás aquí. Vámonos —dijo Lin Zee con voz serena, mientras pulsaba suavemente la llave del Kurenai R90 que llevaba en la mano.

Las luces del coche se encendieron, sobresaltando a Li Junxuan y a los demás.

Aquel día, Ruoxi llevaba una falda corta de color claro, zapatillas deportivas y calcetines blancos que le llegaban justo al tobillo.

Lin Zee cogió a Ruoxi de la mano, se volvió, sonrió a Yang Zeyu y a los otros dos, y se dirigió hacia el Kurenai R90...

Cuando se encendieron los faros, Li Junxuan y los demás ya se habían apartado unos pasos. Li Junxuan sabía que, en cuanto se encendían las luces, el verdadero dueño estaba al llegar.

Al pasar junto a Li Junxuan y los demás, Lin Zee miró con desprecio de arriba abajo al que estaba en medio de los cuatro.

Soltó una risita burlona y abrió la puerta del copiloto. Una vez que Ruoxi se sentó, rodeó el coche hasta el lado del conductor, abrió la puerta y se montó.

...

—¿Es de verdad... su puto coche?

—¡Eh, eh, eh! —Tras las palabras de Yang Zeyu, Zhang Liang y Liu Jinhao asintieron como autómatas.

Por otro lado, en el grupo de Li Junxuan, el joven que acababa de llamarlo amo Junxuan perdió los papeles al instante.

—¡Maldito seas, Li Junxuan, fardando así con nosotros! ¡Como no me llames amo Fei hoy, no te vas de aquí!

—Amo Feímos, amo Feímos...

—¡Joder, que es amo Fei!

...

Lin Zee no hizo caso a la gente de fuera. Acarició el volante. ¡Aquella sensación era incluso mejor que acariciar las piernas perfectas de Ruoxi!

—Qué coche tan bonito, Lin Zee. ¡Tan bonito como tú! —Al mirar el perfil de Lin Zee, los ojos de Ruoxi no mostraban ningún interés por el coche de lujo, solo por el propio Lin Zee.

Lin Zee sonrió al oír aquello.

—Abróchate el cinturón. Nos vamos.

Pero después de abrocharse el cinturón, Lin Zee se quedó paralizado. Aunque tenía el carné de conducir, aquel coche... era completamente distinto de los de la autoescuela... No tenía ni idea de cómo conducirlo...

Justo cuando Lin Zee se debatía, la voz del sistema volvió a sonar en su mente.

【Detectando estado mental del usuario. Según el efectivo disponible del usuario, el sistema recomienda «Habilidad de Conducción de Vehículos de Nivel Superior». Precio: 1.000.000 de yuanes.】

【¿Desea el usuario realizar la compra?】

Al oír la voz del sistema en su mente, Lin Zee pensó:

«¡Comprar, comprar, comprar! Solo es un millón. ¡Cómpralo!».

【Sistema: Compra realizada con éxito. Felicidades, usuario, has obtenido «Habilidad de Conducción de Vehículos de Nivel Superior».】

Cuando la voz del sistema se apagó, Lin Zee sintió de pronto cómo su cuerpo se tensaba.

Entrecerró los ojos mientras una avalancha de información sobre vehículos inundaba su mente. Al abrir los ojos de nuevo y mirar el volante que apretaba entre las manos, todo le resultó extrañamente familiar.

—¿Qué te pasa, Lin Zee? —preguntó Ruoxi con ansiedad al verlo quedarse inmóvil.

Lin Zee negó con la cabeza.

—Nada. Me dolía un poco la cabeza, pero ya pasó. Vámonos.

Mientras hablaba, Lin Zee arrancó el coche. Al activar el modo pista, aquella bestia mecánica soltó un rugido feroz.

Li Junxuan, Yang Zeyu y los demás que estaban cerca se volvieron a mirar. Incluso otros estudiantes que pasaban por allí se detuvieron a observar.

Pisó ligeramente el acelerador y el Kurenai R90 salió despacio del aparcamiento. Mientras abandonaba el recinto, el coche completó la transformación a modo descapotable.

Yang Zeyu y los demás contemplaron atónitos a Lin Zee al volante, con la belleza sin igual de Ruoxi a su lado. Negaron con la cabeza, incrédulos. Todo parecía irreal.

Lin Zee sujetaba el volante con la mano izquierda. Con la derecha, saludó a sus tres compañeros de cuarto y luego la posó despreocupadamente sobre la esbelta pierna de Ruoxi.

—Ah... —Ruoxi soltó un gritito de sorpresa al sentir aquella mano grande posarse de repente sobre ella. Al oír ese sonido, el corazón de Lin Zee se estremeció.

Las venas del dorso de la mano de Lin Zee se marcaban con claridad. Sus largos dedos se curvaban y deslizaban suavemente sobre la pierna de ella, acariciándola con movimientos pausados.

Ruoxi contempló la mano sobre su pierna y quedó embelesada. Pensó:

«Como si no bastara con que fuera tan guapo, también tiene un cuerpazo. Y vale, tiene buen cuerpo, pero es que hasta sus manos son perfectas... Lin Zee, ay, Lin Zee... ¡Tienes que ser mío!»

El coche atravesó la ciudad. Las elegantes líneas del Kurenai R90 atraían las miradas de los transeúntes, que se detenían a contemplarlo.

Lin Zee iba al volante, con una sola mano, perfectamente relajado.

Silbaba mientras su otra mano acariciaba sin descanso la pierna de Ruoxi.

Menuda broma. Si el sistema no le hubiera otorgado ya un Progreso de Conquista del 90 %, ¡Lin Zee jamás se habría atrevido a ser tan descarado!

Sentada a su lado, Ruoxi ni siquiera sabía adónde la llevaba Lin Zee. Tenía los ojos clavados en la mano sobre su pierna. De vez en cuando, se volvía para mirarlo mientras él silbaba. Estaba completamente enamorada...

...