Mi primer vuelo Epílogo
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Epílogo

Un año más tarde

Nos despertamos en una inmensa cama redonda, con el mar turquesa bajo nosotras. El resort de las Maldivas, en una de sus islas privadas, era de lujo. Villa sobre el agua, terraza, jacuzzi, piscina y servicio de desayuno. Sandra se estiró bocabajo a mi lado y me preguntó la hora.

Tan solo llevaba puesta una camiseta para dormir y yo acaricié su espalda y su culo.

―Es hora de desayunar, dormilona...

―Uf, he dormido de maravilla ―dijo dándose la vuelta―. ¿Cuál es el plan para hoy?

―Pues tenemos una clase de snorkel y por la tarde íbamos a probar las motos de agua, ¿no?

―La clase vale, pero luego me apetece más el tomar el sol mientras me bebo un par de cócteles...

―Claro, sin problema...

―Y después de cenar, nos podemos dar un bañito en el jacuzzi, Onyx... ―me dijo Sandra.

―Mmmmmm... me encanta cuando me llamas eso...

―Lo sé... hoy te dejaré correrte.

―Ja, ja, ja, gracias. Ayer también me dejaste.

―Eso es que soy demasiado buena contigo, aunque anoche te pasaste, me hiciste mucho daño cuando me sacudiste en el culo...

―Tú también me azotaste duro con el látigo...

―De vez en cuando tengo que recordarte quién es la que manda, aunque siento haberte dejado esas marcas... ―dijo recorriendo sus dedos por mi espalda―. Hoy tengo preparadas unas cuantas sorpresitas para ti, y si no las cumples tendré que castigarte, ¿me has escuchado bien, Onyx?

―Sí...

―Ayer me pusiste supercachonda cuando te desnudaste por completo en nuestra pequeña excursión...

―Era lo que me habías pedido, ¿no?, al principio me dio un poco de vergüenza desnudarme delante del patrón del barquito...

―Pero luego te pusiste muy cachonda..., ellos están acostumbrados a esas cosas de turistas..., ufff, me encantó verte tomar el sol mientras yo hablaba con él, no veas qué dura se le puso; le dije que si quería también se podía quitar la ropa...

―Fue una pena que no lo hiciera, seguro que calzaba una buena polla... ―le susurré con voz insinuante.

―¿Mmmmm, tienes ganas de una?, hace mucho que no estamos con un tío... y de vez en cuando, me pone mucho ver cómo te follan...

―Me gusta estar contigo, no me hace falta nadie más, pero haré todo lo que me pidas.

―Lo sé...

―Y ahora, ¿qué te parece si nos vestimos y desayunamos?

―Pues me parece estupendo ―dijo Sandra―. Y ahora a disfrutar, todavía nos quedan cuatro días de vacaciones, nena...

FIN