Mi Primer Todo Mackenzie
100%

Mackenzie

Veinticinco años después…

Mi hija avanza hacia el altar con su vestido de novia, pero, por alguna razón, no puedo apartar la vista del hombre guapísimo de cuyo brazo va cogida.

Colton está más sexy que nunca con su esmoquin mientras acompaña a Jessica hasta el altar. Se le ve tan orgulloso… Sé que el corazón está a punto de estallarle.

Con los años, todas las partes de mi cuerpo se han descolgado, estirado y acercado al suelo, pero Colton ha conseguido conservar su cuerpo duro y musculoso.

Se le ha encanecido casi todo el pelo, pero hasta las canas le sientan mejor que aquel rubio oscuro.

Tiene un aire distinguido. Noble. Está condenadamente sexy.

A la mayoría de los hombres mayores no les quedan bien los tatuajes, pero Colton no es como la mayoría. Ver los tatuajes de sus manos y su cuello asomando por el esmoquin negro me hace inmensamente feliz de haberme arriesgado y haber salido de casa de mis padres tantos años atrás.

Este hombre ha hecho de mi vida lo que es hoy. Una vida feliz y tranquila.

Clava los ojos en mí y sonríe. Le devuelvo una sonrisa seductora mientras me observa.

Siempre que estamos en algún sitio, no se queda tranquilo hasta saber dónde estoy. Sigue siendo posesivo y estando obsesionado con su pequeña ardillita, incluso después de tantos años.

No pasa nada. Yo sigo obsesionada con él.

Por fin consigo apartar la vista de mi hombre y miro a mi hija.

Está espectacular vestida de novia. Jessie tiene sus ojos azules y su pelo rubio oscuro.

Al principio me disgustó en secreto que hubiera salido a él, pero, en cuanto vi lo preciosos que eran sus rasgos en ella, ya no pude seguir molesta. Está absolutamente deslumbrante.

Se me saltan las lágrimas cuando Colton la entrega en el altar y después se acerca a mí.

—Estás guapísima —susurra con un guiño mientras se coloca a mi lado. Coge mi mano y entrelazamos los dedos al sentarnos para presenciar la ceremonia.

Jessica se casa esta noche, pero soy yo la que está impaciente por que llegue la noche de bodas.

Aprieto la mano tatuada de mi hombre mientras imagino lo que voy a hacerle cuando consiga llevármelo de vuelta a la habitación del hotel.

Su esmoquin no tendrá ninguna posibilidad. Voy a arrancárselo del cuerpo.

Mis días de mojigata quedaron muy atrás.

Colton me ha convertido en una fiera sexual.

Y esta noche pienso demostrárselo.

Como los recién casados que seguimos siendo en el fondo.

El fin.