Capítulo 21
El informe
El lunes a las tres y doce de la tarde dejé de tocar el documento.
No porque estuviera terminado.
Los documentos importantes nunca estaban terminados. Llegaba un momento en que simplemente empezabas a empeorarlos.
Llevaba treinta y cuatro páginas.
Treinta y cinco si Dani insistía en contar la portada.
Yo no.
Clara apareció detrás de mi silla.
—¿Has terminado?
—No.
—¿Entonces?
—He decidido dejar de estropearlo.
—Eso en Diseño se llama entregar.
—Qué irresponsables.
Se inclinó hacia la pantalla.
—Treinta y cuatro páginas.
—Treinta y tres y media.
—Hay portada.
—No cuenta.
—Para la impresora sí.
—No empieces.
Levantó las manos.
—Yo solo aviso de que tu próxima campaña de sostenibilidad parte con desventaja.
Guardé el archivo.
A las cuatro teníamos reunión con Javier, Dirección, Jurídico, Sistemas, Nuria, Dani, auditoría externa y Leo.
Yo presentaba.
Intenté pensar que era una reunión normal.
No funcionó.
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A las tres y veintisiete llamó Nuria.
—He leído la última versión.
—¿Cuántos problemas?
—Dos.
—Eso es casi una felicitación.
—No te emociones.
Abrió el documento compartido.
—Página diecinueve. Sigues utilizando «consentimiento» como regla general para los pilotos.
—Pensaba que eso estaba cerrado.
—Está cerrado que hay que informar y controlar la participación. No que jurídicamente todo vaya a llamarse consentimiento.
—Qué manía con que las palabras signifiquen cosas.
—Es una costumbre del departamento.
Reducimos el párrafo hasta que dejó de parecer una cláusula escrita para un juicio futuro.
Los pilotos que afectaran a la organización, comportamiento o interacción entre empleados tendrían finalidad definida, aprobación específica, duración limitada y condiciones de participación comunicadas. Cuando correspondiera, la participación sería voluntaria.
—Eso sí —dijo Nuria.
—Segundo problema.
Hubo una pausa pequeña.
—Inferencias emocionales.
—Esa no la cambio.
—He cambiado de opinión.
La miré aunque no pudiera verme.
—Repite eso.
—No.
El viernes Nuria todavía quería conservar una puerta muy estrecha para algún uso futuro expresamente aprobado.
—Creo que tienes razón en cerrarla para esta versión de AURA —dijo—. Si dentro de dos años alguien quiere abrirla, que proponga una función nueva desde cero.
Eso sí me servía.
La redacción quedó:
AURA no realizará inferencias sobre emociones, personalidad, afinidad personal o estados psicológicos de empleados a partir de datos de trabajo.
—Jurídico va a discutir palabras —dijo Nuria.
—Puede entretenerse.
—A las cuatro lo comprobamos.
Colgó.
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A las tres y cuarenta llegó un correo de Leo.
Asunto: Informe final — comentario
Solo había uno.
Página 22. Conviene distinguir validación previa de revisión posterior. Si exigimos aprobación previa para cualquier acción individual, eliminamos automatizaciones operativas que el propio informe recomienda conservar.
Leí mi frase.
Toda acción automatizada que afecte individualmente a un empleado deberá contar con intervención humana.
Era demasiado amplia.
La cambié.
Las decisiones automatizadas de impacto material requerirán validación humana previa. Las automatizaciones operativas de bajo impacto podrán ejecutarse cuando tengan finalidad documentada, trazabilidad y una vía de revisión.
Respondí:
Cambiado. Gracias.
Leo contestó:
De nada.
Nada más.
Funcionábamos extraordinariamente bien por correo.
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A las cuatro menos cinco entramos en la sala grande.
Javier estaba en la cabecera. A su derecha, Teresa Molina, de la auditoría externa, que llevaba varios días haciendo preguntas capaces de poner nervioso incluso a Álvaro.
Me caía bien.
Dani tenía una copia impresa.
Por supuesto.
Nuria, portátil.
Jurídico había enviado a dos personas.
Álvaro y Paula representaban a Sistemas.
Leo estaba en un lateral.
Javier miró el reloj.
—Cuando quieras, Emma.
Sí.
Yo.
Me levanté.
La primera diapositiva decía:
RECOMENDACIÓN: MANTENER AURA CON UN NUEVO MARCO DE GOBERNANZA
No era un gran lema.
Precisamente por eso funcionaba.
—El informe no recomienda retirar AURA.
Pasé a la siguiente diapositiva.
Atención al Cliente había reducido sobrecarga. Administración había eliminado trabajo repetitivo. Habíamos visto reuniones más cortas, menos conflictos de agenda y automatizaciones que la gente no quería perder.
—Hay suficientes funciones útiles como para que apagar AURA por completo sea una respuesta bastante mala.
Teresa levantó la cabeza.
—Entonces ¿qué problema intenta resolver el informe?
No tenía preparada una frase brillante.
Mejor.
—Que algo sea útil no significa que tenga permiso para hacer cualquier otra cosa que técnicamente pueda hacer.
Teresa escribió algo.
Seguí.
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1. FINALIDAD Y RESPONSABLE
—Cada uso relevante necesita tres cosas identificables: para qué sirve, qué datos utiliza y quién responde de él.
Dani señaló la pantalla.
—¿Cada uso?
—No vamos a abrir un expediente nuevo porque AURA ordene alfabéticamente una lista. Hablo de funciones que afecten a personas, decisiones o procesos relevantes.
Álvaro pareció recuperar varios años de esperanza de vida.
—Y si cambia la finalidad —continué—, vuelve a revisión.
No reconstruí Atlas.
A aquellas alturas nadie necesitaba otra explicación.
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2. NO TODO LO MEDIBLE DEBE MEDIRSE
Aquí sí levantó la vista Jurídico.
—Para la versión actual proponemos excluir inferencias sobre emociones, personalidad, afinidad personal o estados psicológicos a partir de datos laborales.
—¿Excluir completamente? —preguntó uno de los abogados.
—Sí.
—Podrían existir usos futuros legítimos.
—Entonces serán una función nueva.
Miró a Nuria.
Ella asintió.
—No queda abierta una excepción genérica.
Javier intervino.
—¿Hay algún impedimento para establecer ese límite ahora?
—No.
—Seguimos.
Pasé de diapositiva antes de que alguien descubriera una necesidad empresarial urgente de medir la tristeza de Sergio.
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3. RECOMENDAR NO ES AUTOMATIZAR.
En pantalla había tres columnas.
RECOMENDACIÓN
AUTOMATIZACIÓN OPERATIVA
DECISIÓN DE IMPACTO MATERIAL
—No tienen el mismo nivel de control.
Una recomendación podía rechazarse.
Una automatización de bajo impacto podía ejecutarse si su finalidad estaba documentada, quedaba registrada y existía revisión.
Una decisión que alterara de forma material la situación de una persona necesitaba intervención humana antes de producir efecto.
Paula preguntó:
—¿Cambio de sala por aforo?
—Automatización.
—¿Cambio de hora porque tres asistentes no están disponibles?
—También.
—¿Añadir a una persona porque el sistema considera que dos perfiles funcionan mejor juntos?
—No automáticamente.
—¿Aunque el resultado previsto sea mejor?
—Aunque lo sea.
Dani apoyó un bolígrafo sobre la mesa.
—¿Y si el área quiere utilizar esa complementariedad como criterio?
—Entonces tendrá que aprobarla como una función concreta: alcance, variables, finalidad, responsable y revisión.
Leo añadió:
—Y saber de dónde sale la puntuación.
—Sí.
Eso bastaba.
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4. LOS EXPERIMENTOS TIENEN FECHA DE SALIDA
—Atlas empezó como simulación. El problema vino después.
Teresa intervino antes de que yo desarrollara la historia otra vez.
—La auditoría provisional coincide con esa secuencia general, pero todavía quedan siete elementos cuya trazabilidad no hemos cerrado.
Javier miró a Álvaro.
—¿Siete?
—Sí. Revisión manual.
—¿Alguno activo?
—No hemos identificado nuevas ejecuciones desde las medidas de contención.
Teresa levantó una mano.
—Eso no equivale a decir que la investigación esté cerrada.
—No lo he dicho —respondió Álvaro.
—Bien.
Continué.
—A partir de ahora un piloto define antes de empezar responsable, duración, datos, condiciones de salida y qué revisión necesita para pasar a producción.
Jurídico preguntó:
—¿Y si modifica deliberadamente la interacción entre personas concretas?
Nuria respondió:
—No queda cubierto por una autorización general. Se revisa específicamente.
Anoté mentalmente que nadie había utilizado la palabra innovación para intentar arreglarlo.
Íbamos mejorando.
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5. TRAZABILIDAD
No puse un diagrama.
Álvaro me lo había agradecido por correo.
—Una persona no necesita ver el registro técnico completo cada vez que AURA actúa. Pero sí necesita poder saber por qué ocurrió.
Mostré un ejemplo:
AURA ha cambiado esta reunión por un conflicto de disponibilidad.
Consultar motivo | Solicitar revisión
Internamente, cualquier regla relevante debía conservar origen, versión, finalidad y responsables de aprobación.
Paula añadió:
—Y esa información tiene que sobrevivir a una migración.
—Exacto.
Álvaro se movió en la silla.
—Aquí seguimos teniendo un problema de plazo.
Llegaba la parte divertida.
—Treinta días para todo el histórico no es viable —dijo—. Para funciones nuevas y de mayor impacto, sí. Para reconstruir el histórico relevante necesitamos sesenta.
Teresa habló sin mirar la pantalla.
—Durante ese periodo ninguna función sin trazabilidad suficiente amplía su alcance.
—De acuerdo —dijo Álvaro.
Javier me miró.
—¿Alguna objeción?
—No.
No había venido a conseguir que treinta días fueran mejores que sesenta por principios.
Había venido a conseguir que supiéramos qué podía ocurrir mientras tanto.
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6. REVISIÓN
Esta parte ocupó menos de dos minutos.
Cada acción relevante debía indicar quién respondía y cómo solicitar revisión.
La urgencia dependería del efecto.
No había una tabla de diecisiete niveles.
Dani llevaba toda la tarde pidiendo algo así.
Le concedí aquella pequeña victoria.
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La última regla sí merecía espacio.
7. HAY DECISIONES QUE AURA NO TOMA SOLA
En pantalla:
AURA NO PODRÁ ADOPTAR POR SÍ SOLA DECISIONES FINALES SObrE:
— contratación o despido;
— sanciones disciplinarias;
— evaluación final del desempeño;
— cambios sustanciales en condiciones de trabajo;
— promoción o selección interna para puestos;
— intervenciones experimentales que modifiquen deliberadamente el comportamiento o las relaciones laborales entre personas.
—Puede organizar información, aplicar criterios previamente aprobados y generar recomendaciones —dije—. La decisión final en estos casos tiene responsable humano.