Mi Ángel nº 1
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PRÓLOGO
Bajo su piel de ángel, habitaban demonios que solo yo me atreví a despertar.
MALIK
Nunca pensé que un ángel pudiera sangrar.
Al principio creí que eras otra cosa, que eras pura luz y que habías llegado solo para salvarme de toda la mierda que yo cargaba.
Pero no pasó mucho tiempo antes de que me diera cuenta de que hasta las alas más blancas se quiebran cuando uno las aprieta demasiado.
Y yo me aferré a ti con todas mis fuerzas.
Te llamé "mi ángel" desde el primer día.
A mis dieciocho años, estaba convencido de que habías bajado del cielo nada más para ser mía.
Te encerré en mis caricias, en mis promesas, en mis celos, como el que esconde algo valioso para que nadie más se lo robe.
Te metí en la cabeza que me necesitabas para poder vivir, cuando en realidad yo ya no sabía ni cómo dar un paso sin tenerte a mi lado.
Lo que te di no fue amor, ¿para qué nos vamos a mentir?
Mirando ahora hacia atrás, con la distancia de los años y el peso de la verdad sobre los hombros, entiendo que fue una obsesión que me comía por dentro.
Fue querer controlarlo todo, cada respiro tuyo de niña, disfrazándolo con cuidados que al final lo que hicieron fue asfixiarte.
Tenía tanto miedo de perderte que terminé por dañarte.
En aquel diciembre, cuando te fuiste y me dejaste solo, mi orgullo ciego me hizo creer que yo era la víctima de tu traición. Me costó una vida entera entender que tu silencio no era un juego, sino el terror de quien huye para salvarse.
Este libro no es una historia de amor de esas que cuentan por ahí. Esta es mi confesión tardía de cómo acabé con lo que más quería. Es el cuento de cómo convertí tu vida en una prisión y de cómo ese cielo que toqué contigo terminó siendo mi propio infierno.
Tú fuiste mi ángel.
Y yo, la única razón por la que perdiste las alas.