Mi amor entre páginas Capítulo cuarenta y cuatro
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Capítulo cuarenta y cuatro

Un año después

Querida Gertie:

¡¡¡Superventas de The USA Today !!! Todos los de la agencia nos alegramos muchísimo por ti.

Que tengas un buen vuelo esta noche. Además, ¿has terminado ya el borrador de tu siguiente libro? No quiero agobiarte, por supuesto, pero me muero de ganas de leerlo. ¿Una novela romántica en la que un personaje de ficción aparece en el mundo real? ¿Cómo se te ha ocurrido algo así?

Abrazos,

Bridget

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¿Cómo va todo? ¿Son simpáticos tus lectores? ¿Te sientes orgullosa y satisfecha? Espero que sí porque sin duda deberías. ¡Te echo de menos!

Espero que te diviertas en la excursión a caballo. ¡Yo no podría! Besos, Marisol.

PD: Tengo la camomila para el cumpleaños de Josie. Mañana lo dejaré sobre su tumba por ti

y le diré que irás a verla en cuanto vuelvas

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Si mientras estás en Texas te topas con ese malvado River Oakley, dile que quiero que me devuelva a mi perro. De hecho, agarra a ese perro y mételo en el avión de vuelta. Yo pago su billete.

Señora Casablancas.

—Ahora, los lectores podrán hacer una última pregunta antes de que Gertie tenga que marcharse — anuncia el propietario de la librería a la multitud sorprendentemente amplia que se ha reunido para verme en Texas, todos con copias de la última novela de Arroyo del Caos.

Una chica de rostro redondo y aspecto amistoso levanta la mano.

El librero asiente.

—Adelante.

—¡Hola, Gertie! Este libro me ha parecido el más romántico de toda la saga. Me ha encantado. Y quería saber… ¿qué es el verdadero amor para ti?

Me muerdo la comisura del labio.

—¿Sabes? Yo, como Ethan, solía pensar que el amor estaba en los grandes gestos: en las flores, en los viajes sorpresa, en las declaraciones públicas y en los pétalos de rosa esparcidos. En las cosas que aparecen en las series de televisión y en las películas, y sí, también en las novelas románticas. Pero mientras escribía este libro, llegué a la conclusión de que el verdadero amor es, en mi experiencia, mucho más discreto. Es tener a alguien con quien navegar por la vida y saber que es la única persona con la que quieres hacerlo. Es apoyarse mutuamente, acompañar al otro tanto física como emocionalmente. Es atención diaria. Que te deje calentarte los pies fríos con sus pies. Que aprenda a hacer el té justo como te gusta. Que te infunda su valor cuando tú no sabes ser valiente o que te lleve a caballito por el vecindario porque te has roto el tobillo y estás harta de estar encerrada. Es formar parte siempre del mismo equipo, ser el admirador número uno del otro. Eso, para mí, es amor verdadero. Oh, y, por supuesto, una conexión sexual alucinante siempre ayuda.

—¡Joder, sí! — exclama la chica, sentándose de nuevo mientras se ríe —.

¡Gracias!

—Estupendo — dice el librero —. Ahora Gertie os firmará vuestros ejemplares, así que, si podéis hacer una fila en el…

—¡Espera! — Otra lectora se levanta —. Lo siento, acaba de ocurrírseme una pregunta.

—Me temo que el turno de preguntas ha…

—¡No pasa nada! — lo interrumpo —. ¡Podemos responder una más!

¿Qué querías preguntar?

—Quería saber… En el libro, el hermano de Cassidy, River Oakley, desaparece y nunca llegamos a descubrir qué pasó. Había muchos rumores

en Bedlam sobre la razón por la que se marchó tan de repente: que estaba huyendo de un cártel, que entró en un programa de protección de testigos, que se unió a un circo itinerante. ¿Qué versión crees tú? ¿Qué crees que le pasó a River Oakley?

Me trago el nudo de la garganta. ¿Qué creo yo que le pasó a River Oakley?

Sonrío para mí misma.

—¿Sabes? Creo que el bueno de River conoció a una chica. Creo que conoció a una chica, que descubrió lo que era enamorarse y encontró el valor para romper sus lazos con el legado de su familia. Creo… Espero que, allá donde esté, River Oakley haya conseguido encontrar su propio final feliz.

***

Cuando la firma de libros termina, regreso al hotel para darme una ducha rápida y ponerme unos pantalones vaqueros y una camiseta antes de unirme a la excursión Texas Secreto a Caballo que reservé tan pronto como supe de su existencia.

Mientras el grupo y yo trotamos por un polvoriento sendero rural, admirando los enormes árboles que nos flanquean, no puedo evitar pensar, como hago constantemente estos días, en la novela que estoy escribiendo ahora. Cassidy nunca volvió conmigo después de terminar la saga, y tampoco lo hizo ningún otro personaje de Bedlam Creek. He llevado su historia hasta donde debía. Ya no nos necesitamos.

Escribir esta nueva novela está siendo una experiencia completamente distinta. Estoy sacándolo todo de mi propia experiencia, de mis sentimientos y pensamientos. Estos días estoy viviendo lo suficiente como para escribir un millón de libros. Estos días me estoy canalizando a mí misma.

—Haced las últimas fotos y guardad esos teléfonos — dice nuestra guía turística, Estella, con tono sensato —. ¡Ha llegado el momento de avanzar hacia la siguiente parada! ¡Arre!

Agarro con fuerza las riendas de mi caballo, un appaloosa llamado Luna.

Mientras trotamos a través de un valle rodeado de exuberante y majestuosa vegetación, me ajusto el Stetson demasiado grande de River,

acomodándome el cordón que la señora Casablancas me cosió para que no se me cayera. Levanto los ojos hacia la increíble extensión de rosado violeta que tengo delante y niego con la cabeza, incrédula.

Menudo año.

Cuando River desapareció, no me sumí en una espiral autodestructiva, como hice cuando Henry se marchó. Lloré, por supuesto. Lloré un montón.

Puede que aullara un poquito en el baño. Y sí, puede que todavía me ponga alguna de sus camisetas para dormir por las noches. Pero, aunque estaba devastada, en mi interior sabía que llegaría al otro lado. Que era más fuerte que nunca. Resulta que River tenía razón y que no solo soy la chica discreta, friki, introvertida y tímida que creía ser. Sí, esos son mis rasgos esenciales, pero resulta que también soy…, ya sabes, una mujer de armas tomar.

En los últimos doce meses me he colocado en el centro de mi propia vida. He ido sola a fiestas y a restaurantes. He aprendido a montar a caballo en Hyde Park, con Sharon, que me regaló unas cuantas clases porque todavía cree que podría demandarla por el accidente del que no fue responsable. He practicado defendiendo mi postura y estableciendo límites… Algo que creo que siempre me resultará incómodo pero que he descubierto que vale su peso en oro a juzgar por el respeto que ahora me tengo a mí misma.

Un par de semanas después de que River se marchara, sir Otto se puso en contacto conmigo para decirme que él le había recomendado que leyera mis libros. Lo hizo y le encantaron, se coló completamente por Ethan.

Insistió en que organizáramos una serie de eventos en las librerías Derberville & Falcon de todo el país. Y, aunque temía exponerme, lo hice.

Henry apareció en uno de ellos. Su nuevo libro saldrá a la venta dentro de un par de semanas y se espera que sea un gran éxito. Me alegro por él. Pero cuando me preguntó si me gustaría cenar con él, el no que le respondí fue el más fácil que he dicho nunca.

Y sí, he tenido parejas desde que River se marchó, aunque nada serio.

Aventuras, rollos de una sola noche y diversión fácil y relajada. La vida de soltera ha sido una curva de aprendizaje para alguien tan dedicado al concepto del amor verdadero y eterno. Y aunque creo que nunca dejaré de desear ser parte de un dúo, darme cuenta de que no lo necesito para estar contenta y satisfecha es la sensación más agradable y liberadora.

—Y ahora, a la derecha, veréis el camino que baja hacia el Nido del Ruiseñor… Por favor, evitadlo y tomad el siguiente, seguid el letrero hacia Los Avellanos, donde podréis haceros una foto con… A ver si lo adivináis.

¡Armadillos!

Levanto la mirada abruptamente. ¿El Nido del Ruiseñor? Ese es el lugar del que River hablaba siempre, el lugar en el que se encontraba cuando viajó a este universo, donde me contó que estaba su árbol favorito. Pero

¿cómo conoce Estella el Nido del Ruiseñor? El Nido del Ruiseñor está en Bedlam… Y Bedlam no forma parte de este universo.

Troto hasta que mi caballo alcanza al de Estella.

—¿Has dicho el Nido del Ruiseñor? — le pregunto.

—Sí, no hay mucho ahí abajo. — Agita la mano ligeramente —. Solo un cedro enorme. Es un árbol impresionante, pero tampoco como para merecer una foto. No tanto como los armadillos.

Por el rabillo del ojo, veo el pequeño y tosco letrero de madera con una flecha que señala el Nido del Ruiseñor.

¿Qué?

—¡Oh, Dios! ¡Tenemos que ir allí! — exclamo al pasar —. Necesito ver ese árbol. ¿Podemos ir, por favor?

No puede ser el mismo árbol del que hablaba River. No es posible. Pero

¿y si…?

Estella se ríe.

—Hum… No forma parte del tour. No puedes ir.

Hago que Luna dé la vuelta y regreso hacia el letrero.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo? — me grita Estella. El resto del grupo me fulmina con la mirada por mi desobediencia, y aunque eso me habría molestado hace un año, ahora mismo ya no me importa tanto lo que piensen los demás.

—Me reuniré con vosotros en los establos — le explico —. Tengo que ir a ver ese árbol.

—¡No puedes irte sin más! Esto es… ¡es secuestro de caballos!

—¡Pues arréstame! — le grito en respuesta —. ¡Porque me voy!

Clavo los talones en los costados de Luna y de inmediato galopamos por el sendero en dirección al Nido del Ruiseñor. Dejamos atrás los agitados árboles que bordean una bonita ribera mientras el sol ilumina nuestro camino como si nos guiara. El sendero se abre cada vez más hasta que

desemboca en el lugar más bonito que he visto en mi vida: un prado silvestre cubierto de flores multicolor que parecen manchas de óleo sobre un lienzo verde. Mariposas y abejas revolotean de planta en planta, y los pájaros trinan sus melodías favoritas. Es mágico.

Allí, a la izquierda del prado, hay un árbol. Contengo el aliento. Es majestuoso, enorme, inconmensurablemente viejo. Yo no habría sabido distinguir un cedro de cualquier otro tipo de árbol, pero, cuando Luna y yo nos acercamos trotando, compruebo que está cubierto de inscripciones.

—¡Oh! — susurro, con el labio superior tembloroso. De inmediato sé que es este: este es el árbol de River. Al que acude siempre que necesita paz y tranquilidad lejos del rancho, el lugar donde estaba dormitando la noche en que yo hice la ceremonia de manifestación. Espera… ¿No decía uno de los libros que River leyó que los árboles, junto con las rocas, las cuevas y las cascadas, son a menudo portales a otras dimensiones?

¿Qué significa esto? ¿Es una pista del universo? Y, si lo es, ¿qué demonios se supone que debo hacer con ella?

Desmonto y corro hacia el árbol para inspeccionar los grabados.

SUE

EZRA

K Y E SIEMPRE JUNTOS

Tal como River lo describió.

Y después, casi abajo del todo, justo encima del lugar donde el árbol se encuentra con la tierra…

Tomo aire bruscamente.

RIVER AMA A GERTIE

«Ama».

Él me ama.

Aquí está. La prueba indiscutible. Es un vaquero enamorado.

Alargo la mano para pasar los dedos sobre los nombres tallados, pero me detengo en el último segundo. En los libros de la saga Outlander, Claire usaba las piedras como portal para viajar a través del tiempo, tocándolas con las manos. Si toco el árbol, podría terminar en Bedlam, y aunque me

muero por ver a River, dejar mi vida entera atrás sin advertencia no es lo que quiero.

El corazón me late con fuerza. Miro sobre mi hombro, casi esperando que Estella aparezca y me saque con Luna a rastras de allí.

Me quito la mochila y busco en el interior hasta que encuentro la libreta en la que he estado tomando notas para mi siguiente novela. Agarro el bolígrafo y arranco una página, respirando con dificultad mientras Luna me observa con paciencia. No sé cuánto tiempo tengo. Estella parece el tipo de persona que de verdad podría llamar a la policía.

Empiezo a escribir.

Riv :

No t

mu t e

. Si n ib to, da á ig . Per … ¿y i

re

s? Cre e t e t ár o . Ese q e ú me

l e. Y po so

cier , po p a gún i g ec

es , qu o cír e .

Te c e m

. Muc . Es o c

n a m

me q e

do

co

mo , pe ec me . Di s, te

de

s o s días.

Es a s a s ar lo . Y a n e n e t e r ar ar se ti c

le ,

me c e d u i r e r . Con , co r

en .

Di s

e q a

po ías

r o . O in s e r ad , de és

de yo n i t a n oñas

t e t . Per , si es ás

qu re , y u s…

Vu l .

Saco mi teléfono y abro el calendario para comprobar la fecha de la siguiente luna llena. ¿Mañana? Contengo el aliento. 20 de agosto. El cumpleaños de Josie. Justo un año después de que River apareciera en mi apartamento sin nada más que una bolsa con pantalones vaqueros y la armónica de su padre.

Esto no es solo una pista del universo. Esto es un cartel como un demonio de grande rodeado de luces parpadeantes.

Vuelvo a presionar el bolígrafo contra el papel.

Mañan la h a l le . El 20 de to. No m e c e

qu é di

do

, pe y a

r o c e n a ni t ión o

la er

de e n e s dé ot or

da . Así qu , si e s, ve

al ár o . Y, si i r , en c …, bu , lo

p do. Y te

é de

to s o s, en s a c , co d i r ón.

Tuy ,

Ger .

Y después me quito el sombrero de River y lo apoyo en el árbol. Pongo la nota debajo, con cuidado de no dejar que mi piel toque el tronco, solo por si acaso. Retrocedo y miro el árbol un poco más, vuelvo a coger el teléfono y le hago una fotografía a nuestros nombres para tener una prueba.

Sé que, aunque por algún milagro River viera la carta apoyada en el árbol, es muy probable que haya pasado página. No dudo que habrá tenido ofertas de sobra. Pero, aun así…

Cosas más raras han pasado. Literalmente.

Tras echar una última mirada al Stetson apoyado contra el cedro y cuyas gemas resplandecen bajo el sol de última hora de la tarde, monto en Luna y regreso para unirme al grupo antes de que Estella haga que me detengan por robarle un caballo.