Capítulo 20 #2
«No todo es blanco o negro» , me digo tratando de tranquilizarme, pero en el fondo sé que, si dejo entrar a ese monstruo de nuevo, no volveré a ser el Tyler de siempre.
Cuarenta segundos que van desvaneciéndose con cada respiración, con cada herida que noto punzante, con cada latido de mi corazón.
Veinte segundos, «ya he entrado en el polígono.»
Salgo furioso del coche, divisando todo con una claridad atroz. Calles amplias atravesadas por grandes contenedores colocados en línea. Puertas metálicas cerradas de par en par, numeraciones grandes, pero apenas visibles. Todo parece abandonado. «Si pasa algo nadie nos encontrará.»
Mi sed de venganza crece a medida que avanzo con los ojos puestos en todas las direcciones, pero al escuchar un gimoteo, siento el dolor agarrotando mis músculos y acrecentando aquellos sentimientos que percibí por primera vez el día que comprendí la muerte de mis padres.
Me dirijo hacia el lugar de donde proviene aquel sonido, corriendo obcecado. En medio de la ancha calzada, la veo. La adrenalina se desliza por cada parte de mi cuerpo. Tiene dos disparos, uno en la pierna y otro a la altura del abdomen. «Dios.» Me llevo las manos a la cabeza, «hay tanta sangre…»
—Tyler… —susurra a duras penas.
—Mamá —pronuncio, tirándome al suelo, quitándome la americana y apretándola contra la herida más profunda, aquella de la que no para de brotar sangre—, he venido en coche, he venido, voy a llevarte al hospital más cercano, voy a sacarte de aquí y vas a estar bien, te vas a poner bien…
—exclamo sin pensar en las ínfimas posibilidades de que eso ocurra.
—Tyler, no. Es demasiado tarde para mí —dice, sentenciándose a muerte—, dudo que me queden más de unos minutos, he perdido demasiada sangre…
—Por favor, mamá, déjame intentarlo, por favor, —Rompo a llorar con la desesperación caminando a sus anchas por mi rostro—. por favor…
—Tienes que salir de aquí, Tyler, él quiere matarte, quiere que yo lo vea, quiere hacerme sufrir hasta el último momento.
—Pero ¿por qué, mamá? ¿Qué demonios está pasando?
—Eso ya no importa, tienes que huir de aquí, tienes que… —Su voz empieza a cortarse, no le queda más fuerza—. tienes que huir, no puedes confiar en nadie, Tyler. Solo podrás confiar en Troy, solo él te salvará cuando todo se ponga en contra…
—¿Troy? ¿Por qué, Troy?
—Porque es tu hermano y daría todo por ti.
—¿Cómo que…? —Un recuerdo fugaz se viene a mi cabeza.
«Mi padre y su madre tenían una aventura…»
—Siento mucho haber huido, siento haberte dejado, pensé que esa sería la única manera de salvarte… Te quiero mucho, hijo, lo siento… —musita con un hilo de voz apagándose con cada suspiro—. Te quiero…
Despego mis manos, que aprietan incesantes la herida, de la americana cubierta de sangre y las deslizo hasta las suyas que frías parecen no sentir nada.
Las agarro con fuerza y las acaricio a la vez, tratando de aferrarme a la vida que aun corre por sus venas.
Sus ojos comienzan a cerrarse lentamente, sus labios que hace un momento tiritaban sin cesar, ya no se mueven, descansan en un silencio únicamente perturbable por mi respiración agitada y mi llanto desmesurado.
«¿Por qué, joder, por qué?» . Una última sonrisa se cuela por la comisura de sus labios y me hace recordar todas las sonrisas que me regaló durante mi infancia.
Las imágenes se suceden como una película a cámara rápida y cierro los ojos intentando contener las lágrimas que lejos de desaparecer, se incrementan por momentos.
Su mano se deshace de la mía de pronto y entonces sé que ya se ha ido.
El tiempo pasa, sé que lo hace, pero soy incapaz de levantarme de ahí, de dejarla otra vez.
Abrazo su cuerpo inerte suplicando que la vida vuelva a arrugar su nariz y ruborizar sus mejillas como ocurría siempre que estaba a punto de echarme la bronca.
Pero nada ocurre, ya es demasiado tarde para rezar.
La nieve ha dejado de caer, los copos se disipan en el suelo, el invierno deja de parecerme tan frío.
El infierno nunca había sido tan cálido.
Contemplo su rostro una vez más y me disculpo por el tiempo perdido, por haberme creído las mentiras , por no buscar nunca respuestas , pero entonces, unos pasos rompen el inicio de un largo duelo, unos pasos que hacen resurgir mis mayores temores.
—Tyler, Tyler, Tyler… ¿por qué no hiciste caso a tu intuición? —declara tras una gran carcajada que resuena cada vez más cerca.
Me levanto cauteloso después de tumbar cuidadosamente el cuerpo y darle un último beso en la frente. Luego, me giro sobre mí mismo y observo cómo Dane quita el seguro de la pistola y comienza a apuntarme.
—Sé que no te gustaba, eres demasiado expresivo, no te fiabas de mí. Pero eres demasiado bueno, siempre pensando en lo que es justo y lo que no —afirma, levantando una ceja.
Su rostro ha cambiado después de estos meses. Sus cejas están más pobladas y descuidadas, su pelo se ha oscurecido y sus ojos parecen más sedientos de venganza que nunca.
—He cambiado —confieso.
—Sí, lo he visto, te has convertido en todo un asesino, —Esa palabra ya no me provoca ningún sentimiento, sé que lo soy y sé por qué lo soy—. ¿verdad, Ethan?
—Eres un hijo de puta, no vas a salir vivo de aquí.
—Es gracioso que digas eso cuando eres tú al que están apuntando con una pistola.
—Sabes perfectamente que no es la primera vez que una situación así da un giro de 180º. Sobre todo, si soy yo el que tiene todas las probabilidades de morir. —Él sonríe al escuchar mi alegato final.
—Se te acaban las siete vidas, Tyler, llevas demasiado tiempo viviendo en el descuento.
—Quizás tengas razón, pero hoy no va a ser ese día —aseguro contemplando todo lo que se encuentra a mi alrededor e investigando cuál es la mejor manera de acabar con esto.
A lo lejos, el sonido de un motor descendiendo sus revoluciones vibra en el desértico escenario. Dane parece confundido, ambos lo estamos. Sin embargo, lo que para uno es un problema, para otro puede ser parte de la solución. «Puede que aún me queden vidas por gastar.»
Decidido, empujo el arma agarrándola por un lado y desviando su trayectoria.
Después me muevo yo, sin soltarla, para evitar que esta me siga apuntando, y tras ello, con el corazón latiéndome con fuerza, le atizo un codazo en la boca que lo hace ralentizar y que me ayuda a desarmarle.
Los segundos pasan tan rápidos que ni siquiera me doy cuenta de que Dane ha desaparecido ante mis ojos.
Maldigo en voz alta desquiciado por haberlo perdido y saco el cargador del arma dispuesto a averiguar cuántas oportunidades tendré de alcanzarle.
Dos balas asoman silenciosas, y frunzo al ceño pensando en las otras dos que ha gastado matando a mi madre.
La ira brota con furia desde mi interior, pero todo se paraliza cuando las voces de mis amigos se abalanzan sobre mí.
—Tenéis que iros de aquí —bramo colérico como un mar salpicado por una enorme tormenta—. Dane Cox está aquí, ¡él es Sombra !
Unos pasos veloces se detienen justo detrás de mí. Es demasiado tarde, ya están aquí.
—¿Cómo que Dane Cox es Sombra ? —pregunta desubicado Nick sin percatarse de que el cuerpo de mi madre yace sin vida a solo un par de metros de ahí.
—¡Dios mío, Bette! —exclama Caitlyn corriendo hacia ella mientras las lágrimas corren por su rostro.
Al verme cubierto de sangre, con un arma en mi mano derecha y los ojos inyectados de dolor, todos palidecen.
Elle me contempla sin saber qué hacer, sus labios tiritan nerviosos y sus ojos se inundan rápidamente.
Nick y Troy se acercan a mí y me preguntan cómo estoy.
«¿Qué ha ocurrido?» , se atreven a preguntar por fin . Por un instante, tan solo escucho ecos.
—Tyler, lo siento muchísimo, no sé qué… ¿qué podemos hacer? —pregunta Elle deslizando sus manos hasta mi rostro que, desencajado, aún no es capaz de expresar nada.
—Tenéis que iros, corréis peligro. Esto es entre él y yo, esto acaba aquí. Hoy va a terminar todo. —Ella niega con la cabeza.
—No es cosa tuya, no vamos a irnos a ninguna parte, me prometiste que no nos volveríamos a separar.
—Lo siento, no hay otra opción.
—Sí hay otra opción —declara entonces Viktor que hasta el momento había preferido mantenerse distante—.
Tú y yo acabaremos con ese hijo de puta, como hemos hecho con todos los cabrones que nos la han intentado jugar —añade, dejando entrever dos armas guardadas bajo su ropa.
—Anastasia llevará al resto al coche, volverán al hotel y después irán directos al aeropuerto.
Nosotros iremos cuando hayamos terminado —concluye y su hermana asiente, confiando en su plan.
—Yo me quedo con vosotros, yo fui quien empezó todo esto y yo seré quien lo acabe —interrumpe Caitlyn rompiendo todos nuestros esquemas, y Viktor, sin pensárselo dos veces, le lanza una de las dos armas que tiene escondidas.
—No podéis iros así sin más, no… —insiste Elle histérica.
—Estoy con Elle —dicen April y Nick al mismo tiempo.
Una mirada cómplice desvanece la tensión que existía entre ambos.
—Y yo —recalca Troy dando un paso al frente.
—Aquí solamente conseguiréis que os maten —aclamo—. ¡Aquí solamente conseguiréis que os maten, joder!
Una nube grazna en el cielo preludiando el final de una historia. Todos dirigimos nuestra vista hacia el cielo cuando las primeras gotas amenazan con su presencia.