Mentiras (Inesperado 2) Capítulo 7 #3
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Capítulo 7 #3

Fyodor empieza a bailar cerrando los ojos tras dedicarme una amplia sonrisa.

Su cuerpo se mueve al ritmo de la música, los graves retumban en su pecho y se transportan por su piel cubierta de tatuajes.

Una pequeña rosa debajo de la nuez, y un gran escorpión a su lado que transforma todo su cuello llenan su lienzo más personal.

De repente, él abre sus ojos y se da cuenta de mi intrusión.

—La rosa fue mi primer tatuaje… cuando entré a formar parte de la Mafia con Viktor, simboliza una juventud arruinada, y el escorpión, —Sonríe de lado—.

hubo un tiempo en el que fui boxeador. —Asiento, agradeciéndole que haya acabado con mi incertidumbre y curiosidad—.

De verdad, Elle, tienes que actuar… no puedes parecer tan tensa —dice volviendo la vista hacia los hombres que llevan un tiempo mirándonos.

—No… no sé —balbuceo sin saber cómo relajarme, no puedo hacer como si todo fuese normal, nada aquí es normal, mi hermana sigue secuestrada.

De pronto, siento cómo su mano derecha roza mi cintura y comienza a moverla suavemente intentando seguir la melodía que tiene en vilo a toda la discoteca.

Cierro los ojos durante unos segundos, y me dejo llevar, pensando que mi vida es muy distinta a la realidad.

Los vuelvo a abrir y veo a Tyler sosteniéndome.

Pestañeo y vuelve Fyodor. Son tan parecidos con esta luz…

Tyler, o Fyodor, me atrae hacia él, nuestros cuerpos están ahora más juntos, y yo deslizo mis manos por su cuello cubierto de tinta.

Él no es Tyler, mis manos vuelven a su sitio, alejadas del ruso y de la única verdad que me distancia del americano.

Fyodor alarga su mano derecha por mi brazo descubierto y se detiene al rozar mi mejilla, después tan solo se acerca a mi oído para susurrarme algo.

Siento su respiración agitada y me estremezco al escuchar sus palabras:

—Lo siento, se están acercando, solo esto les parará —musita tras tragar saliva de manera nerviosa.

Sus labios se encuentran con los míos en un suspiro ahogado que apenas dura un par de segundos, pero que basta para sentir que no son los de Tyler.

Nos despegamos poco a poco el uno del otro tras haber comprobado que los fisgones que llevaban toda la canción con los ojos puestos en nosotros, se han desvanecido.

—Elle… lo siento, ese tipo de gente no atiende a razones, sabía que solo nos los podríamos quitar de encima así. Siento haberlo hecho. —Sus ojos sombríos también me piden perdón con una mirada atormentada.

—Lo sé, no pasa nada, tranquilo, solo… solo necesito que me dé un poco el aire.

Comienzo a andar desesperada por sentir el frío de la calle otra vez murmurando en mi espalda.

«Necesito salir de aquí ya.» Mi respiración aún entrecortada por lo que acaba de ocurrir, se aturde aún más al pretender pasar a través de los grupos de gente que me separan de la salida.

La canción ya está terminando cuando encuentro la salida de emergencia y empujo la barra horizontal.

El viento azota mi pelo con fuerza y la voz de Fyodor se vuelve más cercana a medida que mis pies se acercan a la pared en la que pretendo apoyarme.

—Elle, lo siento, de verdad, yo no quería… —exclama, gesticulando como de costumbre.

Me vuelvo hacia él dispuesta a tranquilizarle, pero, entonces, una bala atraviesa de repente su pecho de manera abrupta.

—¡Fyodor!

Corro hacia el cuerpo que yace en los adoquines del suelo ruso, la sangre ya ha comenzado a empapar su camisa blanca.

Desato los botones tirando de ellos con fuerza, y al ver la herida de bala trato de frenar la hemorragia colocando mis manos sobre ella.

La sangre sigue brotando a través de mí y los ojos apagados de Fyodor me contemplan sin que sus labios puedan pronunciar palabra alguna.

Todo está perdido para él, es imposible que salga vivo de ésta.

Entonces, su boca se abre y de ella fluye una voz que permanece perpetua en mi cabeza durante minutos.

—Elle… huye… tienes que ir al piso número… 36… 2ºB…está cerca. —Traga saliva buscando un tiempo del que carece—. Ahí podrás comunicarte con Viktor, Anastasia y Tyler.

—¿Tyler? —pregunto sin aflojar las manos que permanecen en su pecho.

—Tyler… fue la persona que Caitlyn eligió… para que sacase de la cárcel a Viktor. Fue Tyler quien entró en la prisión más peligrosa del mundo.

Mis ojos se nublan y el resto de mis sentidos se camuflan en la oscuridad.

Tan solo me permito sentir cómo el corazón de Fyodor ralentiza sus latidos hasta ser imperceptibles, hasta sentir que han dejado de pertenecer a este mundo.

Quito las manos envueltas en sangre y observo, como puedo, el cuerpo sin vida del ruso antes de emprender mi huida.

Su pecho impregnado de muerte deja al descubierto otro de sus tatuajes, uno que no había visto antes, y del que nunca conoceré su significado, unos ojos grandes y oscuros en mitad de su pecho. En la pupila se encuentra la bala.

Trago saliva y cierro sus ojos perdidos en la noche. Decidida, doy una gran bocanada de aire que inunda mis pulmones apelmazados por las desgracias y cuando estoy a punto de alzar el vuelo hacia el piso número 36, escucho una voz grave que me arrastra hasta las mayores tinieblas.

—Traidor, eso es lo que significaba su tatuaje.