65. Capítulo 65
P eter estaba sentado en su despacho vacío, observando cómo los últimos huéspedes subían a los autobuses con destino al aeropuerto.
La sede central se estaba preparando para una oleada de demandas, y los investigadores de los seguros estaban examinando a fondo los «protocolos de gestión» del complejo.
A través de la ventana de su oficina, tres hombres de mantenimiento arrojaban los restos carbonizados del árbol de Navidad del vestíbulo a un camión de la basura. Peter hizo una mueca al recordar a los hombres peleándose por las mantas. Aquello no lo había visto venir.
Se volvió de nuevo hacia la pantalla de su ordenador, donde el cursor parpadeaba al principio de un documento en blanco. Tras soltar un largo suspiro, Peter escribió una sola línea: Presento mi dimisión como director general del Black Ridge Resort, con efecto inmediato.
La avalancha que bloqueó la carretera no fue culpa suya.
Ese tramo de la vía de acceso no formaba parte de la propiedad del complejo, había intentado recordarles a todos.
Los equipos municipales habían metido la pata, no su equipo.
Pero nadie más parecía entender esa distinción.
Ante el tribunal de la opinión pública, Black Ridge era responsable de todo lo que había salido mal: el aislamiento por la tormenta, un asesinato, el corte de luz, el pánico, el fallo de los generadores, la intoxicación alimentaria. Todo ocurrió bajo su mando.
Le llegaron sonidos de frotar y raspar desde el albergue, procedentes del nuevo equipo de limpieza que la empresa había contratado.
Se habían puesto trajes de protección contra materiales peligrosos, algo ridículo en su opinión.
Estaban tratando cada superficie del vestíbulo, esterilizando y desinfectando todo, desde los baños hasta la cocina.
La terrible experiencia había desatado un circo mediático.
Todas las cadenas se hicieron eco de la historia sobre el deterioro de las condiciones del complejo.
El chico de la cresta morada publicó que había vendido sus grabaciones por una pequeña fortuna y mencionó planes para una película llamada «La pesadilla de Black Ridge».
Por no hablar de la historia del ya famoso agente del FBI que quedó sepultado por una avalancha mientras perseguía a un sospechoso de asesinato.
Peter había pasado quince años ascendiendo en el sector de la hostelería, labrándose su reputación temporada tras temporada con éxito. Ahora, por desgracia para él, su legado sería el del gerente del desastre de Black Ridge.