43. Capítulo 43
D espués de lo que le habían contado el Sr. y la Sra.
Walsh, Victoria tenía que encontrar a Jordan, pero el nudo que crecía en su estómago no se debía solo a él.
Seguía sin tener noticias de Ned y Alex.
Llevaban horas fuera, y Ned debía de saber que ella estaría preocupada.
¿Dónde estaban? ¿Debería salir gente a buscarlos por si necesitaban ayuda?
El olor a carne a la brasa le llegó antes de alcanzar el vestíbulo. Elspeth estaba interesada. Con las orejas tiesas, miraba fijamente hacia el bufé.
Fuera, unos cuantos trabajadores de la cocina atendían las parrillas situadas justo delante de las puertas traseras. Con los problemas de electricidad y la refrigeración estropeada, era evidente que se daban prisa para cocinarlo todo antes de que se echara a perder.
—Aquí viene una tanda recién hecha. —El chef llevaba una bandeja de plata gigante hacia las largas mesas del bufé—. ¡Cójanlo mientras esté caliente!
Los Walsh ya estaban en la cola, con Maura delante de ellos. —No he comido nada en condiciones desde que llegamos —dijo ella—. Parece que hay de sobra.
—Más que suficiente —respondió el chef—, pero vuela. Cojan un plato.
Rosalie y Thomas estaban juntos en un rincón, comiendo en silencio. Necesitaban el descanso.
Peter se movía entre las mesas, forzando una sonrisa tensa mientras atendía a los huéspedes. —El chef pensó que era mejor cocinarlo todo de golpe en lugar de dejar que se desperdiciara —explicó.
Hawk soltó una mueca. —¿Así que debemos atiborrarnos hoy porque mañana no quedará nada? ¿Es nuestra última cena antes de tener que comernos los unos a los otros?
—Simplemente... coma —dijo Peter, con los dientes apretados tras su rígida sonrisa.
—¿Agente Heslin?
Victoria se giró y vio a Tyler. —¿Puedo ofrecerle un plato? Tenemos pollo a la barbacoa, falda de ternera y unas costillas de cerdo que se deshacen solas.
—Gracias, pero estoy bien.
Tyler pareció desconcertado.
—Soy vegetariana.
—Vaya. Bueno, hay algunas... creo que tenemos más barritas de cereales por algún sitio.
—Estoy bien, de verdad. —Victoria le sonrió—. Pero gracias.
—Esta es la mejor comida que hemos tomado desde que llegamos —dijo el marido de Maura, que llevaba un plato a rebosar de camino a una mesa.
Por el momento, al menos para los que comían carne, parecía que su suerte por fin estaba cambiando.
Victoria se quedó junto a los restos del árbol quemado que yacía apartado contra la pared. Nadie lo había retirado.
Escaneando cada rostro, no vio a ninguna de las personas que buscaba, pero divisó a otro miembro de la patrulla de esquí que reconoció por la foto del pasillo. Estaba cerca del fuego, todavía con su chaqueta de la patrulla y las botas de esquí, haciendo equilibrios con un plato colmado de carne.
Él la observó mientras ella se acercaba con Elspeth.
—Perdone. —Intentó que su ansiedad no se notara en la voz—. Soy la hermana de Alex Heslin. ¿Lo ha visto hace poco?
—¡Ah, hola! He oído que estabas aquí. Soy Corey.
Me preguntaba por qué tenías tú al perro de Alex.
—Su tono despreocupado no hizo nada por aliviar la preocupación de Victoria.
Tenía los ojos vidriosos—. Alex probablemente siga ahí fuera a lo suyo.
Siempre es el último en entrar. Ya sabes cómo es, ¿no?
Tendrá que volver pronto. No puede trabajar mucho más a oscuras.
Quiso insistir para obtener más información, pero sabía que a Alex no le gustaría que montara un escándalo. Su hermano estaba fuera haciendo su trabajo. «Está bien», se dijo. Y más le valía a Ned estar con él.
—¿Y qué hay de Jordan Deery? ¿Sabe dónde está?
Corey pinchó un trozo de ternera con el tenedor y lo mantuvo en el aire mientras hablaba. —¿Jordan? Seguramente esté por algún sitio ahí dentro. He oído que no se encontraba bien y se ha retirado de nuestras últimas rondas.
El momento parecía muy conveniente. ¿Estaba realmente enfermo o se estaba escondiendo? —¿Alguna idea de dónde puede estar ahora?
—Qué va, lo siento. No le veo desde esta mañana. —Corey quitó un trozo de carne del tenedor y se lo dio a Elspeth, que lo engulló con entusiasmo.
Todo el mundo parecía estar disfrutando de la barbacoa, pero en algún lugar bajo la peligrosa tormenta estaban los dos hombres a los que amaba. ¿Por qué nadie los había visto últimamente?
Basta. Concéntrate. Quizá le estaba dando demasiadas vueltas. O quizá no estaba pensando en lo peor.
Primero encuentra a Jordan. Consigue respuestas. Eso sí podía hacerlo.