20 . Juyeon
Juyeon estaba mirando al vacío. Llevaba varios días a solas.
La abogada Kim había sido su última visita hacía ya cuatro días.
En esa ocasión, le había enseñado todo lo que decían sobre ella, cómo la señalaban y lo que estaba saliendo por televisión.
Lo hizo como si quisiera que Juyeon se diera cuenta de lo estúpida que había sido su forma de actuar en el juzgado.
—¿Lo entiendes ahora? Te has ahorcado tú sola.
Juyeon se sentía como si la persona que salía en esos vídeos fuese otra.
Algunos la llamaban malvada y otros, basura.
Seoeun había sido su amiga y se había convertido en su esclava, y la despiadada Juyeon la había explotado.
Gente que ni siquiera la conocía la insultaba y los que la conocían decían que sabían que algo así terminaría ocurriendo.
—¿Lo has visto? Ahora estás completamente sola.
Juyeon se sentía destrozada, hecha pedazos y como si no quedara nada de ella. La abogada Kim la miró como si fuera patética antes de marcharse y dejarla realmente sola.
Pero no, Juyeon no estaba sola.
Seoeun estaba en ese lugar en el que tenía la vista fijada Juyeon. Podía verla. La veía con claridad y también la sentía. Al principio, creyó que era un sueño. Sin embargo, Seoeun aparecía siempre ahí independientemente de la hora o de si estaba todo a oscuras o era de día.
Seoeun no decía ni hacía nada. Sólo se quedaba mirándola fijamente.
—¿Qué quieres que haga?
—…
Por más que Juyeon intentase decirle algo moviendo sus labios secos, Seoeun permanecía en silencio.
—¿Va a cambiar algo porque me mires así? ¿Vas a resucitar y voy a poder salir de aquí?
A esas alturas sabía que nada cambiaría.
Por más que Seoeun la mirase con ojos cargados de resentimiento y por más que la visitase cada día, nada cambiaría.
La cara de Seoeun parecía la de alguien que ha perdido todo en la guerra y está esperando a la muerte.
Juyeon quería preguntarle por qué seguía visitándola y qué diablos quería de ella.
«¿A ti te gustaba Seoeun? No me refiero a como amiga, pregunto si estabas enamorada de ella.»
El perfilador le había preguntado aquello. No había podido responder la pregunta porque ni ella misma estaba segura. ¿Era Seoeun una amiga para ella o era algo más precioso que una amiga? Juyeon se abrazó las rodillas e inclinó la cabeza.
«Todo esto es por tu culpa. Si no hubieras muerto no habría ningún problema. Nada de esto habría pasado, ¿entiendes?»
Una lágrima cayó y corrió por su mejilla. Juyeon le guardaba rencor a Seoeun por visitarla siempre.
Aquel día Seoeun también la había mirado justo como hacía en ese momento.
—¿De qué estás hablando?
—Pídeme perdón.
—¿Por qué me utilizas?
Seoeun parecía avergonzada y Juyeon odió todavía más su expresión.
—Trabajas a tiempo parcial, quedas con tu novio y haces de todo. Ni siquiera me llamas cuando te necesito, pero luego siempre me pides cosas como los resúmenes antes de los exámenes. ¿Acaso eso no es utilizarme?
—No es verdad…
—¿Sabes cuántas veces has ignorado mis llamadas desde que tienes novio?, ¿lo haces a propósito?
—¿Por qué hablas así?
—¿Qué otra cosa voy a decir? Sólo me llamas cuando necesitas algo. Sólo quieres chuparme la sangre. ¿Te parezco una ingenua?
—Oye, Juyeon.
—Elige: tu novio o yo. Ya estoy cansada de que me utilices.
—¿Qué?
Seoeun miró a Juyeon como si estuviera diciendo algo sin sentido y sonrió ligeramente como pidiéndole que se dejase de bromas.
—¿Te parece divertido?
—No es eso…
—¿Qué diablos soy para ti? Dijiste que éramos amigas íntimas. ¿Crees que ser amigas íntimas significa fingir que conoces a la otra sólo cuando necesitas algo? ¿Sabes lo mal que lo estoy pasando estos días? No te importa cómo me siento ni mis preocupaciones.
A partir de esa noche Seoeun le envió un montón de mensajes por Kakaotalk diciendo que lo sentía y que se había portado mal con ella. Cada vez que lo hacía Juyeon sentía su orgullo herido, magullado y hecho añicos. Se sentía como si estuviera a punto de derrumbarse.
¿Por qué diablos pide perdón? El otro día me dijo que éramos amigas íntimas, pero ¿ahora se siente culpable porque realmente no me ve como a una amiga?
, ¿es porque su novio es más importante que yo?
, ¿se siente mal porque le parezco patética cada vez que le suplico pasar tiempo juntas y que por favor no me deje sola?
«¿A ti te gustaba Seoeun?»
Las palabras del perfilador volvieron a dar vueltas en su cabeza. Se preguntó si realmente le gustaba Seoeun.
Juyeon enterró la cabeza entre las rodillas y se puso a pensar. Ya no le importaba si había sido amor o no.
«Exacto. Me gustabas. Me gustabas porque eras una amiga que nunca hablaba mal de mi a mis espaldas sin importar qué dijera y me gustaba poder contarte todo lo que se me pasaba por la cabeza.
Me gustaba que fueses feliz de verdad junto a mí cuando yo lo estaba y que no me mirabas con cara de decepción cuando cometía un error. Me gustaba que fueras alguien que me acepta tal como soy.»
Juyeon alzó la vista y observó a la Seoeun que no decía nada.
—¿Sabes qué? Me gusta… que vengas a verme de esta forma porque cuando estás aquí no estoy sola.