Matar a una amiga 9 . El perfilador criminal
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9 . El perfilador criminal

—¿Cómo te encuentras?

Era otra vez ese analista de conducta. Esta vez Juyeon no bajó la guardia con tanta facilidad. El perfilador la miró con calma mientras Juyeon permanecía con sus espinas defensivas alzadas hacia él. Ninguno de los dos dijo una palabra durante un rato.

¿Cuánto habría pasado?, ¿diez minutos? No, quizás treinta. Juyeon pensaba que le preguntaría cada detalle. Sin embargo, el perfilador no decía nada. Al final, después de un largo silencio fue Juyeon la que habló primero.

—¿Por qué no me estás preguntando nada?

—Siento lástima por ti.

Era una respuesta inesperada.

—Ahora que lo pienso, la otra vez debiste estar enfadada conmigo. ¿Puedo ser honesto contigo?

—…

—En realidad, antes de venir a verte yo también pensaba que eras culpable. ¿Una adolescente con trastorno antisocial de la personalidad que asesina brutalmente a su amiga y aun así lo niega sin ningún tipo de vergüenza?

—…

—¿Te acuerdas de cuando nos vimos por primera vez? Te pregunté qué tipo de amiga era Seoeun.

—Sí, ¿y qué?

—¿Sabías que en ese momento se te llenaron los ojos de lágrimas? Tan sólo preguntarte qué tipo de amiga era hizo que llorases porque la querías y la echabas mucho de menos. ¿Podría alguien así ser la asesina de Seoeun? No sé, en mi opinión las posibilidades son muy bajas.

—…

Juyeon se quedó callada fingiendo que no ocurría nada, pero la realidad era muy distinta porque sintió que esa era la primera vez que alguien comprendía sus sentimientos después de la tragedia.

—Entonces, ¿quién diablos pudo hacerle eso a Seoeun? Necesito descubrirlo, pero todas las pruebas circunstanciales apuntan hacia ti.

—¡Ya te he dicho que no fui yo!

—Lo sé. No fuiste tú. Por eso necesito que me ayudes. Tengo que encontrar al culpable real para poder aclarar todo este malentendido y sacarte de aquí.

—Yo no sé nada.

La voz de Juyeon tembló. Estaba aguantándose el llanto. Apretó los puños e intentó no derramar sus lágrimas, pero se derrumbó y fluyeron después de lo siguiente que dijo el perfilador:

—Tenemos que salir de aquí cuanto antes e ir a visitar el lugar en donde han esparcido los restos de Seoeun.

—…

—Debe haberse sentido muy sola al ver que su mejor amiga no fue a despedirla en su último viaje, ¿no crees?

Juyeon se mordió el labio tan fuerte que parecía que en cualquier momento brotaría la sangre. Con el rostro compungido y lleno de lágrimas se puso a pensar en Seoeun. Era una chica solitaria. Justo igual que ella.

—¿Fue mucha gente… al funeral de Seoeun?

Juyeon tenía la esperanza de que hubiera sido así. Quería pensar que mucha gente había estado acompañando en su último viaje a Seoeun, que sufría de soledad.

—Seoeun… sólo tiene a su madre. Y de amigas… sólo me tiene a mí. Le da mucho miedo estar sola… Y no he podido ir…

Juyeon pudo imaginarse el funeral de Seoeun como si lo estuviera presenciando.

Seguro que Seoeun la había estado esperando hasta el último momento.

Puede que hubiera estado estirando el cuello y mirando a su alrededor, preguntándose por qué su mejor amiga no aparecía en su funeral.

No, en realidad Juyeon estaba segura de que había sido así.

«Me da miedo estar sola. Me da miedo que mi madre huya y no vuelva nunca. Cuando era pequeña siempre me quedaba sola mientras ella estaba en el trabajo.»

Seoeun solía decir eso a menudo. Cada vez que lo hacía, se prometían la una a la otra que nunca se abandonarían y que serían amigas hasta la muerte, pero Juyeon no había podido cumplir su promesa.

Si hubiera sido ella la que muriese estaba segura de que Seoeun habría ido a su funeral a toda costa y habría estado protegiéndola hasta el final.

El perfilador simplemente asintió sin decir nada mientras escuchaba sus palabras. Juyeon contó toda su historia entre llantos como si alguien hubiera abierto un grifo que había estado atascado.

—A mamá y papá… nunca les he importado. Creo que siempre he estado sola excepto las veces en que querían presumir de mí delante de otros. La primera vez que vi a Seoeun… estaba sola. Sentí que era justo igual que yo y quise pasar tiempo con ella.

Durante el primer año de secundaria Juyeon no pudo evitar preocuparse por Seoeun, a quien le costaba hacer amigos y siempre pasaba el día sentada a solas.

—Desde entonces ha sido mi mejor amiga. Me peleé con Seoeun y la odié, pero jamás se me pasó por la cabeza matarla. ¿Cómo podría hacerle algo así? No, de verdad que no he sido yo.

El perfilador asintió despacio. En vez de decirle que la comprendía se limitó a darle palmaditas en la mano y esperar a que se calmase.

—Vale. Atrapemos al culpable y consigamos que haya justicia para Seoeun.

Juyeon se mordió el labio y asintió débilmente. Ella también pensaba que había que descubrir quién le había hecho eso a Seoeun.

—¿Recuerdas algo más de lo que pasó ese día?

Juyeon pensó en decirle lo que la abogada Kim le había dicho que dijera, pero al final decidió decir simplemente la verdad.

—Nada. Por más que intente pensar en ello no soy capaz de recordar nada.

—Puede pasar cuando estás en shock. Si te tomas tu tiempo y lo intentas, seguramente terminarás recordándolo. Cuando lo hagas cuéntame lo que sea.

Juyeon asintió de nuevo.

—He oído que Seoeun tenía un novio. ¿Lo conoces?

Cuando el perfilador pronunció la palabra «novio» Juyeon frunció el ceño sin darse cuenta. Al perfilador tampoco se le escapó ese detalle.