17. Quinton #2
Quiero más días como hoy. Ver en él una faceta distinta, más abierta y emocionalmente vulnerable, solo hace que quiera más. Anhelo descubrir otros aspectos suyos que no sabía que existían, que siguen ahí, esperando a que los vea, los desvele y los entienda.
Y querer eso da miedo.
Pero lo que más me asusta es cuánto deseo que él también vea esas partes de mí.
La Navidad pasa deprisa, al más puro estilo de los De Haas.
Una obscena cantidad de dinero en efectivo metida en una tarjeta navideña de lo más corriente, sin la firma de ninguno de mis padres, me esperaba sobre la mesa la mañana de Navidad.
Cuando llegué, los dos ya se habían ido o estaban ocupados: mi padre, en el trabajo; mi madre, supervisando al servicio mientras se preparaban para la llegada del catering.
Luego la casa, decorada de forma opulenta, se llenó de gente, todos reunidos en nuestro enorme salón, y ninguno era familia.
Y, tal y como estaba previsto, la mayor parte de la cena de Navidad transcurrió hablando de negocios.
Sobre todo, de un nuevo acuerdo con una empresa llamada Key no sé qué Holdings, de Nueva York.
Creo que no dije más de cinco palabras en todo ese tiempo, salvo a Marta, que había sido mi au pair , pero a la que mis padres mantuvieron en plantilla como empleada de la limpieza cuando ya tuve edad suficiente para valerme por mí mismo.
Cuando subo a mi habitación para evadirme, encuentro un paquetito y una tarjeta esperándome sobre la cama.
Dentro hay una nota de Marta, junto con un llavero de un pequeño jugador de hockey que ella había personalizado con los colores de la Universidad de Leighton, mi apellido y el número 19 en la parte de atrás.
Enseguida lo añado a las llaves de mi BMW, intentando que el nudo que tengo en la garganta no se haga más grande y, después de darle las gracias, paso la mayor parte del tiempo en mi habitación para evitar cualquier conversación con mi padre.
El mismo que, durante la cena de Navidad, anunció que al año siguiente trabajaría para él. No recuerdo haber aceptado nada parecido, pero, por otra parte, eso nunca lo ha frenado.
Cuando saqué el tema, después de que todos se hubieran marchado, aquello se convirtió en lo que bien podría ser nuestra mayor pelea hasta la fecha. El resultado fue que amenazó con dejar de hablarme. Y, si hay algo que sé de mi padre, es que siempre cumple sus amenazas.
Esa era la última advertencia.
Después de eso, encerrarme en mi torre de marfil parecía lo único lógico, aunque solo fuera para escapar de la realidad refugiándome en la absurda madriguera de TikTok.
Es casi medianoche y llevo tres horas haciendo precisamente eso cuando aparece una notificación en la parte superior de la pantalla.
Feliz Navidad
No he sabido nada de Oakley desde que se fue de mi apartamento hace un par de días, y he hecho todo lo posible por no pensar en lo que eso podría significar. Sobre todo porque los dos nos quedamos dolorosamente empalmados cuando apartó su cuerpo del mío y se marchó a casa de sus padres.
No le pedí que se quedara y, por la sonrisa de idiota que me sale al ver su nombre en la pantalla del móvil, probablemente haya sido lo mejor.
Me estoy implicando en esto mucho más de lo que debería.
Igualmente
Me responde casi de inmediato.
Qué tal va la cosa con tus padres?
Tal y como esperaba
Tan mal va?
Bueno, al parecer, empiezo a trabajar con mi padre en junio, aunque no recuerdo haber llegado a ningún acuerdo con él
Sí que está mal la cosa...
Sí, joder, claro que sí. Pero no me apetece vomitarle todos mis sentimientos sobre el ultimátum de mi padre a través de un mensaje, así que le doy la vuelta a la conversación.
No pasa nada. Tú qué tal las Navidades?
Como siempre. Vino mucha familia porque solemos celebrar la Navidad en casa. Logan se ponía como loco cada vez que se mencionaba el hockey. Y eso pasaba a menudo cuando mi padre y el entrenador estaban en la misma habitación
Frunzo el ceño al volver a leer el nombre que no reconozco. Pero, por más que lo pienso, no consigo ubicarlo.
Logan?
Mi hermano pequeño
«Un momento, ¿tiene un hermano?».
Nunca lo había mencionado, ni siquiera de pasada. Hasta hace muy poco no habíamos hablado sobre nuestras familias, pero creo que, a estas alturas, ya era un tema que tarde o temprano tenía que salir.
Por qué pensaba que tú también eras hijo único?
Porque, en realidad, es como si lo fuera. Cuando tu familia lleva generaciones dedicada al hockey, pero tú no sientes el menor interés a pesar de que llevan años animándote a probarlo, acabas por distanciarte
Hago una mueca, porque sé exactamente cómo se siente. Cambia el hockey por el negocio familiar y es exactamente lo mismo por lo que estoy pasando en casa.
Pero al menos la familia de Logan le da a elegir cómo quiere que sea su vida.
Uf. Cómo le entiendo. Ovejas negras unidas
Jaja, probablemente os llevaríais bien. Él tiene tan mal genio como tú. Es una pena, porque también te odiaría por defecto por ser jugador de hockey
Yo? Mal genio? Creo que me confundes con otra persona. Últimamente he sido un angelito
Es verdad. Últimamente estoy mucho menos irascible y, en parte, es gracias a él. Pero más vale que esa información me la guarde para mí.
Sí, tienes razón. Supongo que me refiero al otro compañero de equipo con el que he estado tonteando y al que le encanta hacerme la vida imposible
No mientas, te encanta
Espero una respuesta ingeniosa o una negación rotunda. Estamos hablando de Oakley; probablemente negaría hasta el día de su muerte que le gusta pasar tiempo conmigo.
Pero, en cambio, me llega una respuesta que no esperaba.
Ha sido raro no verte
El corazón me late con más fuerza contra el pecho mientras releo el mensaje un par de veces, odiando lo mucho que me hace sonreír.
Sin embargo, sé exactamente lo que quiere decir, porque yo también he estado así.
Ya me echas de menos, Reed? A este paso, no estoy seguro de que puedas sobrevivir diez días sin mí
No tienen por qué ser diez días
Un cosquilleo me recorre el cuerpo mientras la expectación se adueña de mí. Porque no puede estar diciendo lo que yo creo que está diciendo. Ni de coña.
Pero le respondo de todos modos, solo para asegurarme.
Qué quieres decir?
Espero lo que me parece una eternidad mientras los tres puntitos aparecen y desaparecen en la parte inferior de la pantalla, con la cabeza a mil por hora todo ese tiempo.
Al final, me llega una respuesta.
Estaba pensando que podríamos quedar. Al menos te daría una excusa para salir de casa un rato
Una sonrisa se dibuja en mi rostro.
Tenía pensado volver mañana a mi apartamento, porque no quería pasar aquí más tiempo del necesario y arriesgarme a que mi padre volviera a sacar el tema de dejar el hockey.
Pero no se lo voy a decir a Oakley.
Me echas de menos
No
Mentiroso
Piensa lo que quieras. Solo estaba compadeciéndome de alguien que lo necesita. Ya sabes, por el espíritu navideño
Vaya excusa de mierda.
Buen intento. La Navidad ya ha terminado
No hasta dentro de 23 minutos
Un vistazo a la esquina de la pantalla del móvil me revela que tiene razón. Técnicamente, todavía es Navidad.
Depende de cómo se mire
Los puntitos aparecen y desaparecen de nuevo. Luego vuelven a hacerlo una y otra vez durante un par de minutos, hasta que al final se esfuman por completo.
Pasan dos minutos, luego cinco, y sigue sin responder.
Una leve punzada de decepción me atraviesa el pecho mientras dejo el móvil sobre la cama a mi lado y me doy cuenta de que quizá he jugado demasiado bien a este juego.
Pero entonces suena otra notificación.
Eso es un no?
Una espiral invisible me oprime el pecho y me cuesta respirar, y hago todo lo posible por parecer despreocupado mientras escribo una respuesta.
Qué tenías en mente?