Mas allá de la realidad Capítulo 86 La Desaparición del Virus y la Cena
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Capítulo 86 La Desaparición del Virus y la Cena

La Duda de Erik

Erik se mantuvo firme, como una estatua. El dolor de su corazón era un recordatorio constante de su promesa. Le había rogado bastante, se había humillado y ella no había accedido a convivir como pareja ni a confesar sus sentimientos.

Erik pensaba: «¿Era la diferencia de edad tan evidente? ¿Será por esto?». La idea de que su edad fuera una barrera insuperable, que Marta lo viera como un hombre mayor y no como un igual, era el último clavo en el ataúd de su autoestima. Le dolía más que cualquier otra cosa.

El Intento

En un momento de descanso forzado, una de las técnicas le ofreció a Marta un vaso de agua. Marta levantó un momento la mirada del ordenador y, mientras bebía, sus ojos se encontraron con los de Erik, que seguía en su esquina.

Al terminar de beber, ella le sonrió. Fue una sonrisa breve, un gesto fugaz de camaradería, o quizás un último rastro de su conexión. Pero él solo le devolvió la misma mirada gélida de antes. La frialdad era su armadura.

A Marta le dolió más que cualquier palabra dura. La indiferencia de Erik era más efectiva que su ira. Casi podía entender su sufrimiento pasado cuando era ella la que ignoraba.

La Victoria

El equipo volvió a sumergirse en la batalla.

Después de varias horas de código frenético y colaboración intensa (Marta demostrando por qué era la mejor), consiguieron aniquilar totalmente el virus Aeternitas .

La amenaza inmediata había desaparecido antes de que pudiera llevarse demasiados datos sensibles.

Sin embargo, la interrupción había causado bastantes pérdidas operativas que tendrían que ser cuantificadas.

El equipo, agotado pero eufórico, siguió trabajando un rato más para asegurar la protección contra un nuevo ataque.

A las once de la noche, Erik, como socio principal, se levantó y, con voz formal, dirigiéndose al equipo, dijo:

—Buen trabajo. Es tarde. Vayan a cenar. Yo invito. Mañana analizaremos los daños.

Salieron todos a cenar a un restaurante cercano, todavía en modo crisis.

Seguían discutiendo sobre el asunto, repasando líneas de código e intentando averiguar el fin real del virus.

El consenso preliminar era que el objetivo era el robo de propiedad intelectual, y su origen parecía venir de Asia, probablemente de una firma competidora en auge.

Marta y Erik compartieron la mesa, separados por algunos miembros del equipo. El virus había sido eliminado, pero la distancia entre ellos seguía siendo la amenaza más peligrosa.