Más Allá de la Raya (DC Jake Tanner 6) Capítulo 66
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Capítulo 66

CONTACTOS

Tras hablar con Rosie, Jake y Michelle le agradecieron el tiempo que les había dedicado, le dijeron que se pusiera en contacto con ellos si alguna vez los necesitaba y luego se llevaron el teléfono móvil de la chica. Con suerte, el dispositivo revelaría todos los secretos del Cónclave.

—Supongo que tienes los conocimientos tecnológicos necesarios para conseguir el nombre, ¿verdad? —preguntó Jake mientras se metía de nuevo en el coche.

—Yo no. Pero tengo un amigo.

—Déjame adivinar, ¿alguien que te debe un favor?

—Se van acumulando en mi línea de trabajo.

Jake no estaba seguro de a qué profesión se refería, pero supuso que lo más probable era que se tratase de su faceta como periodista de investigación.

—¿Cuánto va a tardar?

Michelle se encogió de hombros.

—Un día. Quizá dos.

Jake sacudió la cabeza y miró por la ventana. Eso era inaceptable. Demasiado tiempo. Podían pasar muchas cosas en ese intervalo; los últimos días ya eran un testimonio de ese hecho.

No, iban a necesitar algo más rápido.

Michelle arrancó el motor, se alejó del bordillo y puso rumbo de vuelta a su casa. Mientras conducían en silencio, Jake inspeccionó el teléfono y luego empezó a juguetear con él, haciéndolo girar entre los dedos, contemplando, pensando, decidiendo cuál era el mejor curso de acción.

—Tiene que haber más como este —dijo Jake, dando voz por fin a sus pensamientos—.

El Cónclave ha estado dirigiendo toda su organización desde esta aplicación desde el principio, así que tiene que estar comunicándose con todo el mundo a través de ella.

Pero... —Miró por la ventana con la esperanza de que los edificios y los rostros borrosos de los peatones le sirvieran de inspiración.

Empezó a repasar los nombres en su cabeza.

—Este se remonta hasta los Crimson —Jake se apretó el puente de la nariz—.

Danny... No. Él no tenía ninguno que encontráramos.

Ni tampoco Michael. Luke y Candice no tenían nada tampoco.

Luego estaba Bridger... Él tenía la impresión de que su hermanastro era el Cónclave, pero en cualquier caso, su teléfono pereció en el incendio.

Danika... Su teléfono quedó destruido y nunca se recuperó.

Liam... El de Liam está guardado en alguna parte como prueba judicial.

Drew... Tenía un nivel demasiado bajo para tener contacto alguno con el Cónclave.

Lo cual dejaba solo a una persona.

—Pete —susurró Jake para sí mismo.

—¿Garrison? —añadió Michelle—. El paciente en coma.

Jake asintió con entusiasmo.

—La razón por la que Liam intentó deshacerse de él fue porque Garrison trabajaba contra él, acercándose al Cónclave, así que Liam decidió ocuparse del asunto.

De forma permanente. Pero no funcionó —Jake se lamió los labios; la emoción le estaba secando la boca—.

No solo es posible que Garrison sepa quién es el Cónclave, sino que recuperaron su teléfono y está en su mesilla de noche. Lo he visto.

Jake imaginó el teléfono móvil en la mesilla junto a la cabeza de Garrison, al lado del paquete de galletas Digestives...

Las galletas.

—No me lo puedo creer, joder —dijo Jake mientras Michelle frenaba al aproximarse a un semáforo en rojo.

—¿Qué?

—La visita de Garrison. No le di mucha importancia al principio, pero ahora tiene sentido.

—Intentó recordar lo que le había dicho la enfermera—.

Él... recibe una visita fuera de horas. A primera hora de la mañana.

Alrededor de las cuatro de la madrugada.

A veces antes. A veces después. Al principio pensé que podría ser una antigua amante, o un viejo amigo, o un miembro de la familia que yo no conociera.

Pero ¿y si es algo peor que eso? ¿Y si es el Cónclave vigilándolo para asegurarse de que no está despierto y fuera del coma?

O, ahora que ha despertado, ¿y si ella le ha amenazado para que se mantenga callado o, de lo contrario, lo hará dormir para siempre?

—Jake continuó sin dar a Michelle la oportunidad de responder; su mente funcionaba ahora en piloto automático y no quería que nada interfiriera—.

¿Cómo de difícil sería conseguir las grabaciones del hospital?

—No tienen ninguna dentro del edificio. Quizá un par de cámaras en los mostradores de recepción. O en el aparcamiento.

—¡El aparcamiento! ¡Sí! —Jake dio una palmada—. Tenemos que ver esas grabaciones.

—Pero no sabemos a quién buscamos.

—Si es alguien de la policía, lo sabremos. Se trata de alguien que ha sido como un mal olor pegado a mi nariz, una constante a lo largo de mi carrera, escondiéndose a plena vista. Se trata de alguien que ha traicionado mi confianza y no voy a permitir que se me escape ni un segundo más.

Veinte minutos después, aparcaron frente a la casa de Michelle. Jake se apresuró hacia el edificio como un niño excitado que necesitara ir al baño con urgencia. Por fin estaban sobre una pista, avanzando, llegando a alguna parte.

—He tenido una idea —dijo él mientras Michelle metía la llave en la cerradura.

—¿Cuál?

—El teléfono de Garrison. Puedo hacerle una visita. Lo cogeré y podremos echar un vistazo a sus conversaciones. Averiguar dónde quedaron para sus charlas, si es que lo hicieron. Si compartieron algún detalle personal. El teléfono de Rosie no va a tener tanta información. El de Garrison, sí.

—¿A qué hora son las visitas? —preguntó Michelle al entrar en la vivienda.

Jake consultó su reloj.

—Pronto...

Mientras Jake la seguía al interior de la casa, el teléfono de Michelle sonó. Ella lo sacó del bolsillo y se quedó mirando la pantalla... luego se detuvo en seco, justo delante de él. Él chocó contra su espalda y le pidió perdón.

—Dios mío —dijo ella.

—¿Qué pasa?

Ella se giró para mirarlo con los ojos desorbitados.

—Acabo de recibir un mensaje. De uno de mis contactos en la policía.

—Vale, ¿qué...? —empezó Jake.

—Me acaba de decir que Dylan Ayers ha sido asesinado bajo custodia anoche...

Jake se quedó con la boca abierta.

—¿ Qué ?

—Y tú eres el principal sospechoso. Han emitido una orden de arresto contra ti.