Marcadas (Trilogía completa)
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PRÓLOGO
NELE
Después de todo lo que me ha pasado, una habitación como esta ya no debería alterarme.
Este corazón desbocado, el sudor sobre mi piel, el sabor amargo en la boca…
no es más que un eco de las últimas semanas.
Mi cuerpo todavía no ha comprendido lo que mi mente sabe desde hace tiempo: aquí no estoy en peligro.
Ojalá no siga siendo así. Este pánico en los espacios cerrados. Aunque está claro que la culpa la tiene esta habitación. Demasiado pequeña, demasiado desnuda, demasiado parecida a una celda. Técnicamente es una sala de interrogatorios de la policía, así que la impresión tampoco es tan descabellada.
Solo que nadie me está interrogando. Me han traído aquí porque es el sitio más tranquilo para una primera declaración.
La puerta no está cerrada con llave. Podría levantarme en cualquier momento.
No tengo nada en las muñecas. Delante de mí humea café en un vaso de cartón.
Probablemente sepa a cenicero mojado, pero ahora mismo huele a algo que pertenece a una vida normal.
Se ha acabado, me digo. Los hombres que me hicieron daño ya no pueden tocarme. Han dejado marcas. Algunas se desvanecerán antes que otras. Lo que yo les he hecho… eso queda.
No. Ahora el miedo sobra. He estado en el infierno. He mirado al diablo a la cara. Quiso quitármelo todo hasta no dejar nada. Casi lo consiguió.
No estaba sola allí abajo. Otra alma perdida quedó atrapada conmigo en la oscuridad. Sin mi amor… Algunos dirían que su cautiverio fue peor que el mío.
Nos dimos mutuamente lo que necesitábamos para sobrevivir. Yo le di apoyo. Él me dio una razón. Y ahora somos los que seguimos en pie.
Solo queda un peligro. Cuando la policía entre dentro de un momento, no todo lo que diga será verdad. Nadie escapa del infierno sin aprender algunos trucos del diablo.
Pero mis mentiras no harán daño a nadie que no lo merezca. Solo me darán lo que quiero: mi amor y mi venganza. Las dos cosas.
Y después iré de caza. Ahí fuera aún quedan demasiados monstruos sueltos. No sospechan que voy a por ellos.
Hace un mes yo no era nadie. Despertaron algo que deberían haber temido.
Ahora les toca a ellos.