Magia desatada (Los expedientes Grimm nº 1) Prólogo
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Magia desatada (Los expedientes Grimm nº 1)

Magia desatada (Los expedientes Grimm nº 1)

Por Delta James

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Prólogo

Nueva Orleans era una ciudad de secretos, y las hermanas Duvall figuraban entre los más peligrosos.

Phoenix recorrió con los dedos los bordes del diario que había recibido al cumplir dieciséis años; la cubierta de cuero estaba desgastada por años de uso.

Las gruesas páginas antiguas, llenas de intrincados bocetos de demonios y descripciones detalladas, eran un recordatorio inquietante de su destino.

Lo mismo les ocurría a cada una de sus hermanas: Geneva, Savannah y Catalina.

Al cumplir dieciséis años, cada hermana recibía su propio Expediente Grimm, transmitido de generación en generación desde Charlotte Grimm, la única hermana de los Hermanos Grimm, Jacob y Wilhelm.

La mayoría de la gente creía que los Hermanos Grimm simplemente habían recopilado y publicado cuentos populares, pero en realidad habían documentado las hazañas de su hermana, que había sido una cazadora de demonios fae como las que vinieron después de ella.

La sangre fae era poderosa en su linaje, y en cada generación, el deber de cazar a las criaturas capaces de poblar de pesadillas los sueños de los niños recaía en una de las descendientes de la hermana mayor.

En el caso de las hermanas Duvall, tanto el deber como los archivos originales de los que surgió el folclore habían recaído en ellas.

La noche en que cada una recibió su propia copia manuscrita de los Expedientes Grimm, sus vidas cambiaron para siempre.

Desterradas del reino de las hadas, su madre y su tía habían encontrado un hogar en la Ciudad de la Media Luna, con sus alas resplandecientes cercenadas para siempre por el amor y el exilio.

Su madre se había enamorado de un mortal, una elección que le había costado todo.

Y sin embargo, el amor que compartía con su padre había creado algo más poderoso de lo que el Consejo Fae jamás habría podido anticipar: cuatro hijas, cada una destinada a enfrentarse a los males más oscuros.

Nueva Orleans bullía de vida bajo sus pies, pero era la oscuridad la que susurraba sus nombres.

Las chicas estaban listas, entrenadas desde la infancia para blandir la magia como un arma, sus cuerpos curvilíneos convertidos en auténticas máquinas de combate.

Pero había algo para lo que nadie las había preparado: sus compañeros predestinados.

Un escalofrío lento y gélido les recorrió la espalda mientras las palabras de su tía resonaban en sus mentes. «No conocerás tu verdadero poder hasta que lo encuentres. Y cuando lo hagas... todo cambiará».

Cada una de las hermanas se había vuelto más fuerte, con sus poderes bullendo justo bajo la superficie, pero sin su compañero, eran solo la mitad de lo que podían llegar a ser.

El diario se lo había advertido. La cacería era inevitable: no solo la de los demonios que estaban destinadas a destruir, sino la del alma capaz de liberar su verdadero potencial.

Los Expedientes Grimm eran más que una maldición. Eran una profecía. Una que podía salvar el mundo o destruirlo.