Madre e Hija Epílogo
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Epílogo

A nnie

Me despierto en una pequeña habitación. Al instante siento un dolor agudo en la cabeza. Me la cubro con la mano para intentar que cese y noto un grueso vendaje alrededor del cráneo.

Miro alrededor de la habitación sin dar crédito a lo que veo. Una máquina a mi lado emite pitidos. Intento levantar la otra mano, pero algo me lo impide. Bajo la vista, incrédula.

Esposas. Una alrededor de mi muñeca, la otra sujeta a la cama.

Una cama de hospital.

¿Qué ha pasado? ¿Cómo he acabado aquí? Lo último que recuerdo es estar hablando con Sarah Bradshaw, y lo siguiente que veo es esta habitación de hospital.

¿Cómo he acabado aquí?

Tiro de las esposas, pero no consigo liberarme. En el otro brazo veo unos tubos que salen del dorso de la mano. Alargo el brazo cruzándolo sobre el cuerpo y los arranco.

Antes de que pueda hacer nada más, una enfermera entra en la habitación. Se le abre la boca de par en par cuando me ve mirándola fijamente. Sale corriendo de inmediato y la oigo alejarse a toda prisa por el pasillo del hospital.

Vuelvo a tirar de la mano esposada, sin lograr soltarme. Respiro hondo y sonrío. Doblo el pulgar hacia la palma de la mano de un golpe seco y me deslizo las esposas fuera.

—Magia.