LUNA Y CENIZA CAPÍTULO 55 LA CONVOCATORIA DEL TEMPLO
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CAPÍTULO 55 LA CONVOCATORIA DEL TEMPLO

La carta de la Sacerdotisa Mayor, esta vez, no llegó por mensajero. Llegó en persona, en la figura de la propia Sacerdotisa, que cruzó las puertas de Ashkar con una escolta completa de la Guardia de la Luna y una expresión que no admitía discusión.

—Vienes conmigo, Ires. Ahora.

—Sacerdotisa, con todo respeto…

—Con todo respeto —la interrumpió la anciana, con una dureza que Ires recordaba de su infancia en el templo, cuando la disciplina se enseñaba con la misma severidad que la magia— tu reino está siendo cuestionado por una investigación de asesinato en la corte de tu prometido, y tú sigues aquí como si nada de esto tuviera consecuencias para Nyxara.

Ires sintió el peso de dos lealtades tirando de ella en direcciones opuestas, un dolor que no tenía nada que ver con la magia y todo que ver con el corazón.

—No voy a abandonar Ashkar en medio de esto.

—No te lo estoy pidiendo. Te lo estoy ordenando.

—Entonces con todo respeto, Sacerdotisa —dijo Ires, sorprendida de encontrar la firmeza para decirlo—, voy a tener que desobedecer una orden directa del templo por primera vez en mi vida.

El rostro de la Sacerdotisa Mayor se endureció de un modo que Ires no había visto jamás, ni siquiera en los momentos más severos de su entrenamiento.

—Entonces que quede claro, Capitana Nightveil: si eliges quedarte, eliges hacerlo sola. Sin el respaldo del templo. Sin la protección de la Guardia de la Luna. Si algo sale mal en Ashkar, Nyxara no va a intervenir para salvarte.

Fue, en muchos sentidos, la amenaza más dolorosa que Ires había recibido hasta ese momento: no la pérdida de una batalla, sino la posibilidad muy real de perder el único hogar que había conocido, por una elección que ni siquiera estaba segura de si Kaelen merecía todavía.

Pero cuando la Sacerdotisa Mayor partió esa misma tarde, Ires se quedó.