Chapter 175
—No debes preocuparte más Es solo un príncipe caído atrapado en un mundo de leyes que no comprende. No puede hacerte daño. Estás fuera de su alcance.
—¿Qué quería de mí?
—Tu lucidez.
Volví a guardar silencio, contemplando la habitación, dejando que sus palabras calaran en mí. .
—Dices que todo lo que recuerdo ha sucedido de verdad —añadí, con voz dubitativa
—. ¿Significa eso... que Anabel existe realmente?
—Por supuesto —afirmó sin dudar—. Todo lo que recuerdas existe. Cada momento, por minúsculo que te parezca, ha formado parte de tu vida. —Hizo una pausa reflexiva, sin dejar de sonreír. Luego añadió—: ¿Te gustaría volver a ver a Anabel?
—Me encantaría —repuse sin vacilación.
—¿Y a Maribel?
—Claro que sí… pero eso es imposible.
—¿Por qué crees que es imposible?
—Porque está... muerta.
—Andrés —dijo con ternura—, deja atrás esos viejos pensamientos. La muchacha se puso en pie y me ofreció la mano.
—Ven. Acompáñame.
Obedecí. Tras tomar su mano, nos dirigimos a la puerta principal, la que daba a la calle.
—¿Adónde me llevas? —pregunté.
—En este lugar puedes ir a donde quieras. Ver a quien quieras. Y hacerlo cuando lo desees. Solo tú puedes decidir lo que vas a hacer a continuación.
La puerta se abrió ante nosotros y un resplandor se extendió hasta el infinito.
Cogidos de la mano, caminamos hacia la luz, y el mundo que conocíamos se deshizo detrás de nosotros como un sueño al despertar.
No sabía a dónde íbamos, pero por primera vez en mucho tiempo, no tenía miedo.
Y desaparecimos, como desaparecen los recuerdos cuando por fin encuentran descanso.