Luces, cámara, amor BEA
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BEA

Abrí los ojos antes de que la alarma sonara. Gran señal. O bueno, mala señal cuando suelo dormir como un tronco, pero aquí estoy.

Sonreí como una idiota. Como si tuviera quince años y Kai acabara de invitarme al baile de graduación con un cartel hecho a mano y un ramo de flores robadas del jardín de su abuela.

Porque sí, hemos estado coqueteando desde que nos conocimos.

Miradas, mensajes, aunque nada concreto.

Nada que justifique esta idiotez mía de sentir mariposas cada vez que su nombre cruzaba por mi cabeza.

Me levanté despacio. Me duché con la lentitud que a veces uno se permite cuando sabe que el día no será cualquier día.

Rutina normal: cara limpia, hidratante, crema con protector.

Todo igual, pero distinto, porque sabía que iba a verlo.

Pasaríamos el día juntos. Solos. Eso ya era suficiente para ponerme nerviosa.

Abrí el armario y me quedé mirando la ropa como si estuviera resolviendo un dilema existencial. ¿Qué te pones cuando el plan es sorpresa y el chico es Kai? Maldita sea. Escribí, sin pensarlo mucho:

BEA:

¿Me das una pista de qué se supone que vamos a hacer? Solo para saber qué ponerme.

El mensaje voló y yo seguí revolviendo camisetas buscando una señal del universo. El teléfono vibró.

KAI:

Bañador seguro. Lo demás… improvisamos.

Me reí en voz baja. Por supuesto. Cómo no.

Elegí un vestido corto y suelto, fácil de quitar si terminábamos en el agua. Bañador debajo, sandalias, gafas de sol y un bolso con lo mínimo: toalla, protector, algo de dinero y mi cámara de rollo.

Me miré al espejo antes de salir. Nada especial. Al menos por fuera, por dentro estaba más despierta, más ligera.

A las 8:58 tocaron la puerta y cuando abrí, ahí estaba. Mochila al hombro, bañador puesto, gafas de sol enganchadas en la camiseta, su pelo recogido en el man bun más sexy que he visto en mi vida, y esa sonrisa. Esa sonrisa que no tiene derecho a hacerme sentir así tan temprano. Joder

—¿Lista para mi plan? —preguntó.

—No tengo idea de qué me espera… pero sí. Definitivamente sí —dije cerrando la puerta detrás de mí.