CAPÍTULO 12 #3
Colin me besa en lo que Johnson entra al edificio a dejar mis maletas frente a la puerta de mi apartamento.
—Te llamaré —dice Colin cuando vemos salir a Johnson del edificio.
—Más te vale que lo hagas.
Sonreímos ante mi broma.
—Cuida bien a mi hombre, Johnson. Te lo pido.
Johnson sonríe alegremente y asiente.
—Lo prometo, señorita.
Colin sonríe, me da un último beso y luego me suelta casi a la fuerza.
—Entra o te llevaré conmigo.
Con una tonta sonrisa, me despido de Colin y entro al edificio.
En cuanto abro la puerta de mi apartamento y meto mis maletas, las chicas me bombardean. Ya es tarde, pero aún no se han ido a trabajar.
—Pensé que estarían en el Venus.
—No tenemos presentación en el escenario esta noche —comenta Candy emocionada mientras me abraza.
—Y nuestros bailes privados son más tarde —dice Sugar, abrazándome también.
—Así que pudimos quedarnos a esperarte —finaliza Babydoll, recibiéndome también con un abrazo.
—Pues me alegra regresar y que estén aquí. Las extrañé mucho.
—Y nosotras a ti —dice Candy.
—Tenemos exactamente una hora antes de irnos para que nos pongas al tanto de tu viaje —comunica Sugar.
Con alegría, les cuento a las chicas en detalle cómo fue mi experiencia con Colin. Les hablo de las actividades que hicimos, de las comidas, de la villa y concluyo con la romántica velada en la playa.
Ellas sonríen encantadas y se alegran sinceramente de que las cosas entre Colin y yo marchen tan bien.
Las luces del Venus Pole Dance se encienden mostrando cuatro barras en el escenario.
Soy la primera en salir a la tarima, seguida por Candy, Sugar y, por último, Babydoll.
Las cuatro llevamos atuendos combinados de Halloween. Babydoll usa un sexy traje de bruja, Candy viste como una lujuriosa Caperucita Roja, Sugar luce un sensual traje de diabla y yo llevo un atrevido traje de policía.
La música halloweenesca comienza a sonar lentamente y entonces subimos juntas por las barras, girando y realizando nuestros trucos con armonía. Cuando bajamos al suelo, bailamos juntas, animamos al público, aplaudimos, reímos y disfrutamos.
Todos vitorean emocionados mientras lanzan montones de billetes a la tarima. Nosotras continuamos con nuestro baile, cambiando de barra según nuestra coreografía y terminando todas en lo alto de la barra con una pose diferente cada una.
Las luces se apagan y todos aplauden mientras nosotras bajamos de la barra, reímos y nos abrazamos.
Cuando el Venus cierra, comienza nuestra fiesta de Halloween.
Todos reímos, bailamos, hacemos diferentes juegos de Halloween y tomamos deliciosos tragos elaborados por Loverboy.
Incluso Foxy, quien aún está un poco molesta conmigo, parece divertirse con todos, especialmente con Big Daddy.
Las chicas y yo la ignoramos y nos divertimos como nunca. Halloween es una de nuestras festividades favoritas, así que literalmente le sacamos el jugo.
Cerca de la madrugada, todos comienzan a retirarse a sus casas o deciden continuar la fiesta en otros lugares.
Las chicas se van cada una por su lado, así que yo decido sorprender a Colin.
No está esperándome, de modo que será una gran sorpresa.
Me despido de Boris cuando bajo del auto y me aseguro de que mi larga gabardina cubra muy bien mi disfraz de policía mientras me interno en el edificio en el que vive Colin.
Entro al ascensor, subo al piso de Colin y, cuando las puertas se abren, lo veo dormido en el sofá.
Aún lleva puesto uno de sus elegantes trajes, solo se ha quitado el saco. Probablemente se quedó dormido mientras trabajaba.
Me acerco en silencio y me deshago de mi gabardina. Me coloco frente a él y lo llamo.
—Colin… mi amor…
Se despierta casi de inmediato. Me mira de pies a cabeza y sonríe.
—¿Emma?
—No, señor. Soy la oficial Cassidy.
Colin se incorpora hasta quedar sentado y sonríe.
—Oh, disculpe, oficial Cassidy.
—Dígame, ¿ha sido bueno o malo?
—¿Qué respuesta me conviene más?
Me río y saco las esposas, mostrándoselas.
—Ser malo, evidentemente.
Me lanzo sobre él y comienzo a besarlo mientras llevo sus manos hacia arriba y le coloco las esposas.
—Prepárese, señor Larson. Su castigo será grande.
—No esperaba menos —murmura él, antes de que volvamos a besarnos con pasión.
Colin toma una de mis manos y la besa con dulzura.
Ya pasan de las cuatro de la mañana.
Estamos acostados en su cama, completamente desnudos y cubiertos solo por sus sábanas.
Nuestro jugueteo de Halloween fue placentero, divertido y dejó como resultado un gran desorden en toda la casa, del que tendremos que ocuparnos en la mañana.
—Oficial Cassidy —murmura juguetón—. Suena muy bien.
Me río, avergonzada.
Me besa en los labios y luego me mira.
—Eres mía, Emma.
Sonrío y asiento con la cabeza.
—Completamente. Y tú también eres mío, Colin. No lo olvides.
—Jamás lo olvidaría, dulzura.
—Más te vale —le digo en broma—. Si no, tendría que esposarte de nuevo.
Colin se ríe y asiente.
—Te amo, Emma Cassidy.
Acaricio su rostro.
—También te amo, Colin Larson.
Nos besamos de nuevo y permanecemos así por al menos una hora más, disfrutando de nuestra felicidad, de nuestra complicidad y del gran amor que nos profesamos.