Los trece minutos (Los casos de Rivas 3) CAPÍTULO 19Una cuenta antigua
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CAPÍTULO 19Una cuenta antigua

Una cuenta antigua

Pablo Gomis había llegado veinte minutos antes de la hora acordada. Cuando entré en la sala, estaba hablando con su abogada sobre unos documentos extendidos encima de la mesa, y ambos interrumpieron la conversación al verme.

—Espero que esta vez podamos aclarar algo —dijo Gomis mientras se levantaba—. Llevo varios días respondiendo por decisiones empresariales que Gabriel compartía conmigo y ahora parece que cualquier operación que autorizáramos antes de su muerte necesita una explicación completamente distinta.

Su abogada recogió las hojas y las ordenó dentro de una carpeta.

—Mi cliente ha traído los documentos que solicitaron sobre Cauce Proyectos.

Hay contratos, autorizaciones y una relación de trabajos encargados.

Nos gustaría que quedara constancia de que los aportamos voluntariamente y de que algunas cuestiones contables siguen pendientes de una revisión profesional.

Le indiqué que incorporaríamos los documentos con su correspondiente relación de entrega.

Gomis llevaba la misma expresión de cansancio que durante nuestra conversación sobre la compraventa suspendida. Aquella mañana, sin embargo, parecía más interesado en defender sus decisiones que en discutir las consecuencias económicas de la muerte de su socio.

—El banco confirma una transferencia de sesenta y tres mil quinientos veinte euros y otra posterior de ciento veintiséis mil cuatrocientos ochenta —comencé—.

Ambas tienen como beneficiaria a Cauce Proyectos.

La segunda aparece autorizada mediante una credencial vinculada a usted.

Queremos saber qué servicio contrató la empresa y cuál fue su intervención.

Gomis abrió una carpeta por la mitad.

—Cauce estaba preparando un estudio de viabilidad para varias operaciones inmobiliarias.

Habíamos encargado una revisión técnica y financiera porque existían activos que podían incorporarse a un proyecto de inversión mayor.

La primera transferencia correspondía al inicio de los trabajos y la segunda estaba prevista cuando se completaran determinadas fases.

Yo conocía el encargo y participé en su aprobación, aunque las relaciones administrativas las llevaba el departamento financiero.

—¿Autorizó personalmente OP-417? —pregunté.

—Validé una orden con esa referencia desde el sistema bancario.

Recibí la solicitud como una operación preparada para su aprobación y comprobé que figuraba dentro del encargo.

Eso es lo que recuerdo. Si necesitan la identificación técnica de la sesión, tendrá que facilitársela el banco, porque yo no llevo un registro de los dispositivos desde los que firmo cada pago.

Su abogada señaló un documento.

—Mi cliente reconoce la autorización que recuerda haber efectuado, pero no está reconociendo que interviniera en las modificaciones contables posteriores. Son actuaciones diferentes.

Examiné la propuesta de honorarios.

Los dos importes sumaban exactamente ciento noventa mil euros, cantidad que figuraba en el presupuesto aceptado. También había una descripción de los trabajos previstos, divididos en dos fases.

—¿Qué había entregado Cauce cuando se realizó el segundo pago?

Gomis buscó entre los papeles y sacó un informe encuadernado.

—Un avance de los estudios. Gabriel lo recibió y pidió que se completaran varios apartados.

La entrega definitiva estaba prevista para más adelante, aunque después de su muerte todo quedó interrumpido.

Si me pregunta si los ciento noventa mil euros están completamente justificados, necesitaré que un técnico examine los trabajos.

Mi función era aprobar una operación que considerábamos necesaria, no comprobar personalmente cada cálculo urbanístico.

Pasé varias páginas. Había planos, estimaciones de costes y referencias a sociedades del grupo. Algunos anexos se mencionaban en el índice, pero no estaban incluidos en el ejemplar.

—Gabriel suspendió determinadas disposiciones el jueves por la tarde —dije—. Para entonces, el banco ya había cargado el segundo pago. Esa misma noche alguien cambió su clasificación en la contabilidad interna. ¿Le informaron de aquella modificación?

—Me dijeron que estaban revisando varias operaciones porque Gabriel había pedido una relación diferente.

Después supe que algunas aparecían retenidas, pero desconocía que el banco hubiera ejecutado ya esa transferencia.

Yo había autorizado la orden y di por hecho que administración gestionaría el resto.

También quería hablar con Gabriel porque estaba modificando procedimientos sin terminar de explicar cómo afectarían a los compromisos que teníamos firmados.

—¿Llegó a hablar con él aquella tarde?

—Discutimos por teléfono sobre cuestiones de financiación.

Ya se lo expliqué cuando me preguntaron por mis movimientos.

La reunión que tenía pendiente con él era para el viernes, antes de que se celebrara la firma de la compraventa.

Si hubiera sabido que estaba revisando precisamente ese pago, le habría pedido que me enseñara la documentación.

Gabriel podía ser muy desconfiado cuando una operación dejaba de encajar en sus previsiones.

La abogada deslizó hacia mí una segunda relación.

—Aquí aparecen las sociedades cuyos activos debían examinarse. Algunas proceden de reorganizaciones antiguas del grupo. Las hemos incluido porque forman parte de los antecedentes utilizados para preparar el estudio, aunque no todas mantienen actividad.

Una de las referencias correspondía a una sociedad denominada Lozano Gestión de Activos, que había sido absorbida años atrás por Lozano Inversiones.

El expediente incluía su escritura de absorción y un índice de documentación histórica.

Me detuve en el último apartado.

—¿Conservan también los libros contables de esa sociedad?

Gomis observó la referencia.

—Supongo que sí. Cuando se produjo la absorción, los archivos pasaron al departamento administrativo de Lozano Inversiones.

Algunas operaciones de aquella empresa siguen apareciendo en los informes históricos porque Gabriel utilizó sus activos para inversiones posteriores.

No conozco personalmente cada documento; entonces yo trabajaba con otras sociedades del grupo.

—Querría comprobar el índice de esos archivos —dije—. Necesitamos conocer qué antecedentes se utilizaron para valorar las operaciones actuales.

La abogada miró la relación antes de responder.

—Podemos facilitarles los documentos que sirvieron de base al encargo de Cauce.

Si desean examinar la contabilidad completa de una sociedad extinguida, tendremos que determinar qué documentación corresponde a esta investigación y por qué procedimiento puede entregarse.

Mi cliente no puede autorizar una revisión general sin conocer su alcance.

Acepté la precisión.

La entrevista había permitido aclarar una parte de la autorización de Gomis, pero también había mostrado que Gabriel mantenía documentación de sociedades anteriores dentro de sus expedientes actuales.

Pedí que conservaran los archivos originales y acordamos una revisión de los antecedentes concretos utilizados por Cauce, con la correspondiente autorización de la empresa.

Al día siguiente acompañé a Nuria al archivo donde Lozano Inversiones guardaba la documentación de las sociedades absorbidas.

El local estaba en una nave de un polígono industrial, lejos de las oficinas donde habíamos pasado buena parte de los últimos días. Una empleada nos recibió junto a un mostrador y comprobó la autorización remitida por la abogada de Gomis antes de permitirnos acceder a la sala de consulta.

Se llamaba Teresa y llevaba varios años encargándose de la conservación de los expedientes.

—Han pedido los antecedentes utilizados para el estudio inmobiliario —explicó mientras consultaba una pantalla—.

Tenemos una relación de cajas procedentes de Lozano Gestión de Activos y otra de documentación incorporada cuando se absorbió la empresa.

Puedo enseñarles el inventario y las carpetas expresamente autorizadas.

Para cualquier otra cosa tendrán que ampliar la solicitud.

Nos condujo a una sala donde habían colocado tres cajas de cartón sobre una mesa.

El olor a papel almacenado resultaba distinto del de los expedientes que utilizábamos en comisaría. Allí las carpetas conservaban etiquetas escritas a mano, algunas descoloridas por los años, y varios documentos seguían sujetos con gomas que habían perdido casi toda su elasticidad.

Nuria empezó a cotejar las referencias con el inventario.

—Estos son los antecedentes que Cauce utilizó para calcular el valor de determinados activos —me explicó—.

Hay escrituras, balances y una relación de operaciones anteriores a la absorción.

Necesitamos comprobar cuáles se incorporaron al estudio y cuáles figuran solamente como documentación histórica.

Entre los anexos utilizados para preparar el estudio de Cauce aparecía una relación de empresas que habían intervenido en la localización y organización de documentación.

Una de ellas figuraba como Linde Documentación Técnica.

Su nombre estaba asociado a varias referencias de archivo, aunque en aquella carpeta no encontré una memoria individual que describiera los trabajos realizados.

Anoté la sociedad para comprobar posteriormente su participación.

Teresa nos entregó un índice.

Había carpetas correspondientes a varios ejercicios, con referencias a inmuebles, préstamos, movimientos entre sociedades y autorizaciones bancarias.

Mientras Nuria examinaba los contratos, encontré una relación titulada Operaciones sujetas a autorización extraordinaria.

Los documentos estaban organizados por años.

En la sección de 2014 aparecían distintas referencias a disposiciones bancarias que superaban los límites ordinarios de autorización. Una de ellas correspondía a septiembre.