Los seis asesinatos de Daphne St. Clair Epílogo
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Epílogo

EPÍLOGO

SEIS MESES DESPUÉS

—¿Qué te trae por aquí esta noche? —preguntó a Ruth un hombre alto con el pelo decolorado por el sol y la nariz pelada. Los dos estaban en la barra.

Ruth miró hacia atrás, a la mesa donde estaban su madre, Jenn, y su amiga Chelsea, que se movían sentadas al ritmo de la típica música latina que sonaba por los altavoces.

Sonrió al ver a su madre reírse con sus amigas.

Le recordó que aún estaba allí, aunque hubiera cambios, y que no debía permitir que el dolor del día de mañana agriara la felicidad del ahora.

—Es una celebración —respondió Ruth mientras el camarero le preparaba dos jarras de margarita.

Ruth volvió a mirar atrás y cruzó una mirada con Jenn. Sonrió sin querer. Solo eran amigas, de momento, pero quién sabía qué podría ocurrir en el futuro.

—¿De qué? —preguntó el hombre. Tenía los ojos enrojecidos, y Ruth se dio cuenta de que no necesitaba ningún motivo para beber, que cualquier noche merecía un par de jarras de margarita.

—He creado un pódcast y acaba de ganar un Webby, ¡qué es un premio muy importante que se da en la categoría de pódcast! —respondió Ruth tratando de mantener la voz calmada, pero se le escapó una nota de júbilo.

Todo había cambiado en el último año. Ahora la gente le paraba en la calle para poner el pódcast por las nubes, sobre todo, después de escuchar ese último episodio, el que publicó tras la muerte de Daphne.

Durante semanas, ese episodio había estado en boca de todo el mundo.

Aún se analizaba con fervor y detalle en Reddit.

—¡Felicidades! ¿De qué va el pódcast? —preguntó tomando un trago de cerveza.

Ruth sonrió con una incómoda mezcla de orgullo y vergüenza sobre lo mucho que alardeaba.

—Pues son entrevistas que le hice a esa mujer de noventa años.

Tuve que montar la historia de toda su vida.

Creció en un entorno muy pobre, durante la Gran Depresión, y sufrió muchos abusos.

Al final, acabó viviendo en Nueva York, donde se casó con tíos ricos y tuvo hijos, pero los matrimonios no le duraron.

Es el relato de la vida de una mujer, en realidad, de su vida como hija, esposa y madre, y de su lucha por ser independiente.

Él asintió, pero Ruth se dio cuenta de que miraba a lo lejos, por encima de su cabeza, y de que tenía la mano en el bolsillo para sacar el móvil —por Dios, ¿llevaba un pantalón corto cargo?—. Si bien no era su tipo, a Ruth le molestó su falta de interés.

—Aunque, bueno, esta mujer era, además, toda una asesina en serie. Así que su vida en el fondo también va de todas esas personas que mató —apuntó Ruth con una voz un poco desenfadada.

Sin embargo, funcionó, porque vio como él se volvía a meter el móvil en ese bolsillo tan ancho. Tomó otro trago y chocó su vaso con la jarra.

—¿Es una asesina en serie? Bueno, ahora esto se pone interesante.

Me encantan las historias de asesinatos.

He visto la serie Dahmer tres veces. —Levantó la mano y pidió al camarero otra bebida para los dos antes de que ella pudiera impedirlo.

Entonces la miró y sonrió, con la expresión más suave—.

Un consejo: no deberías empezar con el rollo este de la mujer; a la gente le da igual.

Tú habla solo de los asesinatos. Así te harán caso.