Capítulo 13
Skylur y Tarez se llevaron a Huang, dejándonos a Yelena y a mí de los nervios hasta que nos dieran el visto bueno.
Bian entró con hamburguesas de beicon como ofrenda de paz.
—Todavía estamos cargando a los hombres de Huang con nuestra seguridad —anunció—. Skylur dice que esperemos hasta que terminen, porque Huang está muy interesado en ti. Tu excusa sobre el sindesmón no significa una mierda para él.
—No es una excusa —dije—, es una razón. Y tengo que volver a hacer algo o me volveré loca de verdad.
—¡Ey! —Hizo una mueca—. La cuestión es que no estoy segura de que hayas terminado con la terapia, Ojos Redondos.
—¿Qué dice Diana? Tengo que hablar con ella igualmente.
—No está disponible. —La cara de Bian se tensó.
Preocupante. ¿Bian no sabe lo que está pasando?
Resopló.
—Bueno, si tienes que hacer cosas, entonces creo que es hora de empezar con las faenas de Tarez: pon tu Casa en orden, Ojos Redondos.
—¿Dominé? —pregunté, con una sensación de opresión en el estómago.
—Hay que hacerlo en algún momento. —Miró su móvil—.
Y Tarez ya está haciendo peticiones para que te pongas en contacto con los licántropos locales.
Nos vendría bien su ayuda para rastrear a Basilikos, ahora que estamos tan justos de personal.
—Se guardó el teléfono en el bolsillo—. Cuando te pongas en marcha de nuevo, el ritmo será una locura. Vincular a Dominé es un inicio fácil.
—¿Puedes ayudarme? —dije—. Me refiero a lo de Dominé. Nunca he...
—Lo gestionaste muy bien con Jen, Ojos Redondos, y no, tengo que quedarme aquí y coordinar la seguridad... Órdenes de Skylur.
—Mi eukori no funciona —señalé—. Y no quiero más parientes. Ya tengo a Alex y a Jen, y eso ya es un lío. Si ni siquiera puedo confiar en mi eukori para orientarme y arreglar eso, lo último que quiero es molestarlos añadiendo otro pariente a la mezcla.
Bian frunció el ceño.
—¿Jen y Alex representan un problema?
No podía creer que no se hubiera dado cuenta.
—No tienen ningún problema conmigo. Siguen teniendo problemas entre ellos.
—Eso pasará. —Bian lo descartó—. Y un pariente humano no es suficiente.
—Alex es…
—Sé que crees que la Sangre de Alex te sostiene, y quizá lo haya hecho, un poco —dijo Bian—. Pero no es suficiente. ¿Por qué crees que Jen está tan pálida? Le estás quitando demasiado.
Me callé. Estaba tan absorta en mí misma que no lo había pensado. Sí, Jen estaba más pálida. Y también estaban los mareos que había sufrido un par de veces después de que le mordiera.
No quería dieciséis parientes como Bian, pero necesitaba más Sangre.
¿Y qué hay de mi problema de eukori? Sin duda, no podía vincular a nadie mientras eso no funcionara.
Yelena carraspeó.
—Hay una alternativa cárpata —dijo.
Bian parecía escéptica. Su actitud hacia Yelena se había suavizado un poco, pero seguía siendo esa espía de los Cárpatos que se había colado en la Casa Farrell con engaños.
Yelena no le prestó atención.
—Los cárpatos no usan la palabra «pariente» como Panethus, ni «toru» como Basilikos —dijo—.
Los parientes que forman parte de una Casa cárpata son katikia .
Esto significa que están vinculados a la Casa, no a un Athanate individual que forme parte de esa Casa.
También pueden vincularse a un individuo, como los parientes de Panethus.
—Un dato cultural interesante —dijo Bian con tono neutro.
—Amber es cárpata, por su Sangre y sus potenciales habilidades —respondió Yelena—. Yo soy cárpata, por mi Sangre y mis habilidades.
Bian esperó. No dijo nada. Los ojos gris pizarra de Yelena me miraron antes de continuar. Había habilidades cárpatas de las que no quería hablar con Altau hasta que sospecharan menos de ella, pero teníamos que empezar por algún sitio.
—Creo que puedo ayudar a vincularle a través de Amber —dijo Yelena—. Es algo que los cárpatos hacemos en el entrenamiento con el eukori. Puedo compartir mi eukori, si quieres verlo así. Amber muerde a esta mujer, Dominé, y luego, trabajando juntas con el eukori, podemos vincularle como katikia.
Yelena no dejaba de sorprenderme.
¿Sería tan fácil? Lo dudaba, pero necesitaba toda la ayuda que pudiera conseguir.
El móvil de Bian pitó y ella habló rápidamente en Athanate con alguien antes de volverse hacia nosotras.
—Todo despejado —dijo—. Hemos marcado a todos los delegados del Imperio con medidas de seguridad y protocolos. Sabemos dónde están todos y adónde van. Esa es vuestra señal. Podéis salir y empezar a arreglar los problemas.